Música chilena en radios baja por primera vez con la ley del 20%

Tal como en 2017, Mon Laferte fue la artista chilena que más sonó en radios durante el año pasado.

A tres años de la promulgación de la normativa, el balance anual arroja una caída de un 2,5 % en 2017.


El 18 de abril de 2015, tras una discusión en el Congreso que se extendió por casi una década, la entonces presidenta Michelle Bachelet promulgó la denominada ley del 20%, que obliga a las radios a programar diariamente esa cuota de canciones locales en sus parrillas. A tres años de su puesta en marcha, el efecto de la normativa en el dial es evidente y la música chilena goza de una presencia significativamente mayor a la que tenía hasta 2014. Pero, al mismo tiempo, son varios los puntos pendientes que exhibe la ley en estos 36 meses, con porcentajes de cumplimiento aún insuficientes.

Si bien desde su entrada en vigencia el promedio general de música chilena en radios nunca ha bajado del 20% mínimo que establece la normativa, el año pasado experimentó por primera vez una baja. Así, mientras en 2015 el porcentaje de canciones locales en todo el espectro radial fue de 22,76%, y al año siguiente subió hasta un 25,04%, en 2017 esa cifra descendió hasta un 22,56%.
Esto, según las mediciones que realiza a diario la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD), en las que monitorea a cada vez más emisoras de todo el país. De acuerdo a los datos de la entidad, el año pasado también hubo una leve caída en el porcentaje de cumplimiento por parte de las radios: si en 2016 se estableció que un 60% de las estaciones superaba la cuota mínima que establece la ley, el año pasado cayó hasta el 56%. Una cifra similar a la que se registró durante el primer año de puesta en marcha de la ley (55%, en 2015).

Para Juan Antonio Durán, Director General de la SCD, este descenso se explica en parte por el aumento en la cantidad de radios que son monitoreadas por el organismo a través del software Vericast, el mismo que utiliza para recaudar y distribuir los derechos autorales de sus socios. “Cuando partimos las mediciones el sistema consideraba 220 radios y hoy son más de 500. Obviamente, al analizar el universo de radios que estamos verificando, el efecto es una leve baja, pero la impresión general es que hay un alza si es que hacemos la equivalencia”, asegura.

Temas pendientes

La caída en los números vuelven a poner de manifiesto los vacíos de la normativa, que si bien desde 2015 ha conseguido siempre un promedio general por sobre la cuota mínima, presenta a su vez una serie problemáticas pendientes.

Desde la Asociación de Radiodifusores de Chile (Archi), que en un comienzo se opuso fervientemente a la ley, subrayan las “distorsiones” que presenta el sistema de medición de la SCD, que no incluye a aquellos grupos y solistas no afiliados a la entidad. Y mientras Durán asegura que ese argumento no se sostiene, ya que se trataría de un porcentaje “mínimo” dentro de sus casi 11 mil socios, Eduardo Martínez, presidente de Archi, reconoce que hay ahí “una discrepancia que no hemos podido resolver”. Y agrega: “Es algo que se da sobre todo en regiones, donde hay muchos artistas locales no inscritos en la SCD, lo mismo con cantantes de música cristiana o mexicana”.

Otro debate que no se ha logrado despejar tiene que ver con la forma en que se garantiza el cumplimiento de la normativa, al no existir una entidad encargada de fiscalizar. Desde el Ministerio de Cultura, por ejemplo, aclaran que “por ley no podemos ejercer como ente fiscalizador al ser un proyecto surgido a partir de una moción parlamentaria”, aunque este año, como parte de la Política Nacional del Campo de la Música, “se propondrán planes de acción para darle seguimiento”.

La SCD, si bien realiza las mediciones, tampoco cuenta con dichas facultades, y desde 2015 ha impulsado campañas para estimular el autocontrol de las radios y para que los propios auditores se preocupen de monitorear. Y aunque cualquier ciudadano puede presentar una acción legal hacia una estación que no alcance el mínimo, Martínez comenta que en estos tres años no hay registros de acciones legales ni multas -que por ley van de las 5 a las 50 UTM-, al tiempo que propone una política “que premie a las radios que superen la cuota”.

En lo netamente artístico, también parece haber una deuda en cuanto a algunos objetivos que persigue el espíritu de la ley, en especial en lo que respecta a la promoción de nueva música local. Por un lado, la normativa determina que una cuarta parte del 20% debe destinarse a composiciones emergentes, pero son pocos los nombres nuevos de la escena local que han aumentado su presencia en radios desde 2015. Así, en estos tres años, sólo se ve al mismo grupo de artistas que ha aumentado sus ejecuciones y lidera desde 2015 el ránking de los más tocados (ver infografía).

“Desafortunadamente nuestra producción musical tampoco es tan nutrida y esta ley no ha generado hasta ahora una renovación musical. Hay un eslabón de la cadena que está fallando y no es la radio”, argumenta Martínez. Por su parte, Durán comenta que “la puesta en marcha de la ley ha sido un poco más lenta de lo que pensamos, sin embargo se anunciarán nuevas medidas durante este semestre junto a Archi”.

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