Rebelión de los liberales contra el gobierno: votan en contra del estado de excepción y Grau asume rol interlocutor

Al interior de la bancada es común la sensación de que el Ejecutivo mantiene una relación "instrumental" con ellos, solo para buscar votos. Por lo mismo, alzaron la voz e incluso condicionaron sus sufragios.


“¡Esta va a ser la última vez que voy a aprobar este estado de excepción!”. El lunes por la tarde, el gobierno del Presidente Gabriel Boric recibió un ultimátum por parte de un parlamentario que exigía mayores medidas de seguridad para la zona norte del país. Lo llamativo es que no se trató de ningún diputado de la oposición, sino que de Sebastián Videla, de la bancada del Partido Liberal.

“Quiero que a través de usted, presidente (Ricardo Cifuentes), se le informe a la ministra del Interior (Carolina Tohá), a todo el gobierno, que se necesita cambiar de estrategia. Lo que está pasando hoy día no está funcionando. Hoy día la sensación es de inseguridad”, señaló durante su intervención en la sala.

Luego, a través de X, nuevamente emplazó a la secretaria de Estado: “Ministra (...), no puede pasar por alto las necesidades de los ciudadanos. Es imperativo que entienda que el descontrol y la delincuencia en el norte son evidentes. Si no se toman medidas a la altura de la emergencia, muchos diputados del norte nos veremos obligados a retirar el apoyo al estado de excepción. Las advertencias han sido claras, es momento de actuar”.

Consultado por este medio, Videla señaló que “la molestia que tenemos con el gobierno es porque no escuchan al norte en temas de seguridad. Es inaceptable que estén pensando, abriendo la puerta, al estado de excepción en Santiago y no hacerlo para el norte, considerando que vemos que la frontera es lo que principalmente está siendo vulnerado. Hay muchos diputados que van a condicionar votar a favor de otros estados de excepción, para el sur y para Santiago, e incluso otros proyectos si no escuchan definitivamente a nuestro norte”.

Lo cierto es que Videla no está solo. Al interior de la bancada, que integran cinco diputados, es común la disconformidad con el Ejecutivo. Y no solo por cómo se ha abordado la seguridad en el norte, sino en varios temas. Como muestra de ese descontento, los legisladores liberales se pusieron de acuerdo para no votar el estado de excepción en la Macrozona Sur el lunes de esta semana. De todas formas, la medida se aprobó con 81 votos a favor.

El partido arrastra una “mala sangre” con el gobierno desde hace tiempo. Algunos de sus dirigentes revelan que aún no dan por superado el desaire que significó que sacaran del gabinete en marzo del año pasado a su único ministro -Juan Carlos García, de Obras Públicas-. En la actualidad, ninguno de los secretarios de Estado del Presidente Boric es militante liberal. Y solo dos subsecretarios lo son: Turismo y Energía.

Recientemente, García asumió como embajador de Chile en Canadá. Pero los liberales consideran que los gestos hacia ellos aún son insuficientes.

Dentro de la bancada también lamentan que hayan tenido que guardar silencio frente a algunas decisiones del gobierno que no eran de su agrado, como los indultos que se otorgaron en diciembre de 2022 a 12 condenados por hechos de violencia ocurridos en el contexto del estallido social y al exfrentista Jorge Mateluna. Así, la postura de lealtad incondicional con la administración de Boric que alguna vez tuvieron ha perdido fuerza y hoy están dispuestos a hacer públicas sus diferencias con el Ejecutivo.

La desafección es tal, que a principios de enero el partido dio libertad de acción a sus parlamentarios para votar la acusación constitucional contra el ministro Carlos Montes (Vivienda). Videla incluso evaluó aprobarla. Sin embargo, y luego de gestiones de la directiva de la colectividad, todos votaron a favor de la cuestión previa y finalmente se rechazó.

El diputado Alejandro Bernales -quien, aunque es de la Región de Los Lagos, no acompañó al Presidente Boric a su gira en Chiloé este semana- tiene un diagnóstico: “Nosotros nos terminamos plegando al gobierno y dejamos de lado nuestra agenda ideológica. Eso no puede seguir pasando”.

En esa misma línea, el diputado Luis Malla afirmó que “nuestras diferencias son producto de que nuestro partido es más moderado, situado en la centroizquierda. Nos gustaría que el gobierno fuera más audaz en cuanto a la agenda económica y a la seguridad, con menos complejos, porque la gente en la calle, en sus casas, sufre el drama de la inseguridad y de la incertidumbre de cómo llegar a fin de mes”.

Y agregó: “Nosotros tenemos nuestra identidad, que es más centrista, y vamos a cultivar esa agenda programática sin complejos, sin abandonar a la clase media en temas como seguridad o economía. Ese es el debate que se ha dado dentro del Partido Liberal y con nuestra bancada, de cultivar una identidad más propia”.

Su par Viviana Delgado indicó que “siempre hay buena disposición de colaborar con el gobierno, pero también es legítimo que la identidad de la bancada no se olvide ni se consuma solo en la identidad del gobierno”.

Entre los diputados diagnostican que el Ejecutivo mantiene una relación “instrumental” con ellos, puesto que dan por hecho que sus votos estarán para los distintos proyectos que impulsen, pero, en ocasiones, sin un trabajo legislativo previo y sin priorizar los proyectos que nacen de la bancada.

El gobierno ha tomado nota de esa molestia. Según cuentan los liberales, el martes de la semana pasada el ministro de Economía, Nicolás Grau (Convergencia Social), solicitó una reunión con ellos porque temía que pudieran rechazar un proyecto de ley relativo al Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) que él promovía.

Quienes estuvieron ahí cuentan que el secretario de Estado les manifestó preocupación por la actitud de la bancada frente al gobierno. No solo por el proyecto relativo al Sernac, sino en términos generales.

Así las cosas, y para mejorar las relaciones con el Ejecutivo, Grau se ofreció a ejercer como interlocutor entre la bancada y el gobierno.

Si bien ese rol es inusual por parte de un secretario de Estado sectorial -ya que es una labor que les corresponde principalmente a los ministros del comité político-, lo cierto es que fue bien recibido por los diputados liberales.

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