Ortega enfrenta su momento más crítico tras 11 años en el poder

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Las protestas contra la reforma previsional del gobernante de Nicaragua cumplen este martes una semana, con al menos 27 muertos. "En esta crisis afloró la suma de muchas cosas", dice el experto José Adán Silva.


La tensión no cesa en Nicaragua. Lo que empezó como una protesta contra la reforma de la seguridad social el miércoles pasado, se ha convertido ahora en la máxima expresión del descontento de los nicaragüenses, que tras una semana de protestas, permanecían en las calles de Managua manifestándose contra el gobierno de Daniel Ortega.

El miércoles pasado, el ex comandante sandinista impuso por decreto una reforma al sistema de jubilaciones que reducía las pensiones en un 5% y además, aumentaba las contribuciones de los trabajadores y las empresas. Aquello generó una ola de protestas que ha dejado al menos 27 muertos, centenares de heridos y detenidos y un caos total en el país centroamericano.

El sábado, el gobierno sandinista convocó al diálogo y propuso como mediador a la iglesia católica - sector al que Ortega se ha acercado en las últimas décadas- y a los empresarios, que han sido el principal aliado de Ortega en sus últimos 11 años en el poder.

Sin embargo, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio José Baez, escribió hoy en su cuenta de Twitter que por el momento "no es verdad que se va a reunir la Conferencia Episcopal de Nicaragua con Daniel Ortega". A su vez, desde el Consejo Superior de Empresa Privada exigieron el fin de la represión.

Ante este escenario, sumado a las críticas internacionales, la noche del domingo Ortega dijo en una intervención televisada que retirará la polémica ley. El mandatario aceptó que sus propuestas no tuvieron "viabilidad" y crearon una "situación dramática", por lo que dio marcha atrás en su implementación.

Pero en su discurso no dirigió ni una palabra a la violencia contra los manifestantes, ni las decenas de muertos ni heridos. Hoy, la vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, intentó aliviar la tensión al anunciar la decisión de liberar a los detenidos en las protestas, a petición del arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, "estableciendo bases del diálogo".

Viejos reclamos

El decreto de Ortega pareció desatar frustraciones pendientes y Nicaragua ha estallado. Si bien las protestas se iniciaron a raíz de la reforma de la seguridad social ahora los manifestantes aseguran que el malestar es contra el gobierno.

El editor de noticias nacionales del diario nicaragüense La Prensa, José Adán Silva, dijo a La Tercera que "esta ola de violencia despertó una rabia social de la población nicaragüense y afloró en esta crisis la suma de muchas cosas: elecciones amañadas, violación de los derechos humanos, encarecimiento de la vida y una serie de escándalos de corrupción que ha cometido (Ortega) desde que llegó al gobierno."

Silva también aseguró que el giro autoritario de Ortega se empezó a notar en 2011, cuando modificó la Constitución de la República para permitir la reelección continua. "Desde esa fecha empieza a prohibir la participación de una serie de organizaciones políticas, deniega la legalidad a algunas organizaciones de la Sociedad Civil y se violan los derechos humanos de los activistas e incluso se censura medios de comunicación", señaló.

Sin embargo, el punto de inflexión, comenta este experto, fue el año pasado, cuando su esposa asumió como Vicepresidenta y posicionó a siete de sus hijos en diferentes puestos del Estado. "Aquí es cuando se empieza a hablar de una dictadura familiar", añadió José Adán Silva.

Con todo, lo de los últimos días ha sido una situación que se esperaba o se temía en los últimos años. En ese sentido, Hasta ahora las protestas habían sucedido de forma espontánea, por casos concretos, pero no de forma masiva. Así, era cuestión de tiempo.

El fantasma de Somoza

A fines de los 70 Ortega y sus guerrilleros sandinistas lideraron una larga lucha para sacar del poder a la dinastía Somoza en Nicaragua. Pero ahora los líderes de la oposición y grupos de la sociedad civil acusan a Ortega de manipular las elecciones para permanecer en el poder y de querer crear una dinastía familiar. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? Según Silva, "antes Ortega era una figura más dura, más comunista y contaba con todas las instituciones del poder bajo su mando. Ahora, en Nicaragua ya no queda casi nada de aquel discurso".

Con los 26 años que completará al mando del país centroamericano -cuando termine su actual mandato-, Daniel Ortega superará con creces a sus antiguos enemigos: los Somoza. Anastasio Somoza Debayle, derrocado por el sandinismo, tuvo dos períodos (1967-1972 y 1974-1979), completando 10 años no consecutivos, mientras que su padre, Anastasio Somoza García (1937-1947 y 1950-1956) permaneció por 16 años no consecutivos. También Luis Somoza Debayle gobernó entre 1956 y 1963.

En total, los Somoza dominaron más de tres décadas la política nicaragüense. Sin embargo, ni siquiera Anastasio Somoza García estuvo tanto tiempo en el poder como Daniel Ortega, tomando en cuenta los mandatos no consecutivos. Las protestas de los últimos días responden también a eso, al hartazgo con el sandinismo encarnado y transformado por el gobernante, que enfrenta una profunda crisis política de la que no le será fácil escapar.

Analistas políticos no creen que el Presidente vaya a caer del poder. Pero la oposición podría salir fortalecida, al igual que los detractores espontáneos y que no militan en ningún partido en Nicaragua.

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