Un mes viviendo de música

matias

[Sonidos] Charlas, shows, colaboraciones, clases; una bebida energética transforma, año a año, a una ciudad en un paraíso musical. Esta vez, dos chilenos, un profesor y un alumno, fueron parte de la experiencia.




El músico chileno Ignacio Cuevas Puyol (37), conocido como White Sample, está sobre una máquina para hacer música, conocida como sintetizador modular, la que se ve como una maleta, pero tiene tantos cables de colores como conexiones, perillas, luces y sonidos se puedan imaginar. A su lado, el profesor Marco Passarani de Italia (la mitad del duo electrónico Tiger & Woods) intenta conectar otra máquina igual de antigua y compleja, un secuenciador y sampler elektron octatrack que sólo él sabe utilizar con maestría. La conversación no es con palabras, es con gestos, con notas y el acto de presionar cualquier botón o desconectar un cable tiene un significado que estos dos músicos separados por la geografía entienden a la perfección. Verlos interactuando en estudio de grabación lejano a sus países, a sus idiomas y a sus vidas normales tiene algo de tribal.

Los dos, alumno y profesor, son parte de la Red Bull Music Academy (o RBMA), una academia que comenzó en 1998 en Berlín y que desde entonces ha girado por distintas ciudades del mundo seleccionando a un grupo de músicos que postulan cada año para vivir la experiencia, invitando también a profesores y músicos consagrados, quienes pasarán un mes creando música, tocando en vivo, dando charlas y colaborando entre ellos. Este año se llevó a cabo en Montreal, la capital cultural de Canadá según la prestigiosa revista Monocle.

Uno de estos profesores invitados es Matias Aguayo, chileno criado en Alemania, músico electrónico y famoso por comenzar sus fiestas muy tarde por la noche y terminar muy tarde por la mañana. Posee su propio sello, llamado Cómeme y antes de ser coach, comenzó dando charlas. Su tarea es "guiar a los músicos, a los participantes, a realizar sus proyectos y las cosas que quieren hacer, encontrarles una estructura de trabajo y más que nada ayudar y enseñar algunas cosas" dice, sentado en uno de los sillones del Phi Centre de Montreal, un centro artístico multifuncional que ha sido adecuado especialmente para la ocasión con un estudio de grabación profesional, una serie de estudios más pequeños de ensayo y experimentación, un cuarto desde donde transmiten la radio online de Red Bull, una sala de conferencias, un comedor donde cada mañana sirven desayuno canadiense (bagels, tocino con syrup, frutas) y más.

Pese al festivo ambiente de creación reinante, sobre esta edición de la RBMA está la sombra de los ataques terroristas ocurridos en París el 2015. Cada año se eligen a 60 músicos de todo el mundo, quienes se dividen en dos grupos y pasan dos semanas en la ciudad anfitriona. París fue la escogida el 2015 y hasta ahí llegó Ignacio Cuevas, el músico de la maleta con cables: "Tenía que volar 14 horas y partí antes. Cuando iba en el aire sucedieron los atentados. Cuando aterrizamos, el piloto dice así como, 'Pasó algo, hubieron unos…'. Algo dijo en francés. Todos quedamos para adentro. Nos bajamos y yo busqué a alguien de Red Bull. Lo encontré y estaba pálido", cuenta. Cinco horas antes de aterrizar, habían ocurrido los atentados y la RBMA fue cancelada, pero los músicos del segundo término fueron invitados a la edición de este año en Montreal. Coincidentemente, Matias Aguayo también vivió una experiencia similar: "Yo participé como tutor en la academia de París, pero fue interrumpido por los ataques" rememora.

Pese a los ataques, Cuevas Puyol pudo aprovechar los estudios de grabación por un par de días y ser parte de unas de las características más importantes de la Red Bull Music Academy, las charlas. Aquel año asistió a Laurie Anderson y Jean Michel-Jarre, entre otros, pero acá en Montreal la oferta no es menor: Iggy Pop, Win Butler de Arcade Fire, Chilly Gonzales, Blood Orange y más, muchos de los cuales son parte de los shows organizados por la academia, donde a veces los mismos alumnos se suben al escenario junto a los artistas consagrados. También hubo otros eventos, como una retrospectiva de Bjork en realidad virtual y un DJ set de la cantante islandesa.

Para el alumno, lo mejor de la experiencia fue la mezcla de estilos musicales: "Hay quienes tocan piano, o son concertistas de guitarra o tocan jazz, súper de conservatorio y no saben nada de técnica. Yo soy el contrario, no sé casi nada de música pero sé mucho de técnicas, entonces hago cosas medio alien. Eso me interesa, hacer cosas con el resto que no hacen cosas como yo. Y colaborar" dice.

Para Matias Aguayo, el profesor que ya lleva años sobre los escenarios, la experiencia y la falta de experiencia son vitales: "Siempre es super enriquecedor ver cómo trabajan otras personas y estar abierto a aprender de ellos también, no es que yo les esté enseñando nada más, sino que también hay algo de vuelta. Y también es como interesante para la reflexión de uno mismo como músico, artista, porque te das cuenta '¡Ah! en realidad sí tengo bastante experiencia y tengo cosas que decir'", reflexiona.

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