"Por la genética de mi padre sería fuerte y andaría peleando en las calles con las mamás que le pegan cachuchazos a los niños". El Si yo fuera hombre de Marisela Santibáñez

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Desde marzo que la actriz Marisela Santibáñez ejerce como Diputada por el distrito 14 de la Región Metropolitana. Desde ahí integra las comisiones de Cultura, Deporte, es investigadora de la ANF y busca crear una comisión para la niñez. Acá juega a pensar cómo sería si en lugar de Marisela fuera Juan José, un hombre alto, flaco, deportista y bien galán que pelearía en las calles con las mamás que le pegan cachuchazos a los niños y perseguiría a los ladrones que roban carteras.




¿Qué es lo que más ganas te dan da ser hombre?

Ir tanto más adelante que nosotras en sus derechos, sin duda. Y porque no se depilan y la humanidad no les dio mensualmente el período menstrual, que para mí es muy desagradable porque me siento mal y tiene que ver con un cambio hormonal muy difícil de explicar y sostener. También por la libertad de sacarse la polera en cualquier momento, cosa que para las mujeres es una condena. La vida del hombre es mucho más práctica porque socialmente a las mujeres nos someten a una pila de cosas solo por ser mujeres. Tenemos que depilarnos, además de taparnos porque si no eres una libertina, una loca, una nudista. Ellos no. El hombre que se levanta dos días a darle la papa a la guagua a las siete de la mañana es un excelente padre. Nosotras, que lo hacemos todos los días, solo somos mamás.

¿Cómo te llamarías?

Si fuese por mis padres me llamaría Ricardo Esteban, pero si yo tuviese que elegir mi nombre, elegiría Juan José. Me encanta.

¿Cómo serías físicamente?

Guapo, guapo, guapo. Creo que sería igual a mi padre. Alto, flaco, deportista y bien galán.

¿Cómo te vestirías?

Como esos tipos que no pasan de moda. Uno ve hoy una foto del pasado de James Dean y sigue viéndose estupendo, lo mismo con Marlon Brando. Así sería yo, muy elegante, muy de sombrero y bastón.

¿Serías pretencioso?

Sí. No tengo hermanos y mi referencia es mi papá, que se mira hasta en las posas de agua. Creo que si como mujer soy vanidosa, como hombre sería terriblemente vanidoso.

¿Qué deporte harías?

No creo que fútbol, fíjate. Creo que escalada, pesca, saldría en carpa. Haría deportes más extremos y viajaría a la Patagonia, al desierto. Me imagino que, a esta edad siendo hombre, ya hubiese recorrido todo Latinoamérica. Un viajecito tipo Che Guevara.

¿Pero seguirías siendo hincha de Colo-Colo?

Creo que sería dirigente de Colo-Colo, no de este Blanco y Negro. Estaría metida muy encima, aun cuando el fútbol no sería el deporte que practicaría.

En la conquista, ¿serías fresco?

No, los frescos pasan de moda. Yo les leo la película al tiro. En mi familia somos muy piroperos, yo soy muy piropera. De hecho, tenemos problemas con Recoleta y Las Condes, y no nos acercamos a esas comunas porque nos podrían sacar partes. No es piropería, es galantería. Siempre ando saludando a la gente. Solo te demoras un segundo y quizá le cambias el día a alguien.

¿Abrirías la puerta del auto?

Sí, pero no una vez, no cuando invito a salir la primera vez, sino todas las veces. Y que ella me la abra a mi también. Que la galantería sea mutua.

¿De flores?

Soy de mandarles flores a los hombres, entonces lo seguiría haciendo.

¿Hubieses sido actor?

No, jamás. Hubiese sido un doctor Sin Fronteras. Tengo una debilidad por los médicos, los admiro, pero no por una cosa aspiracional, sino por la labor y por la cantidad de estudios. No sería un especialista capo, sería de estos que recorren el mundo, que van a las catástrofes. Hoy día probablemente estaría instalado en Quinteros y Puchuncaví con una bandera negra atendiendo a los niños por el estrés que significa vivir ahí.

¿Hubieses sido diputado?

Hubiese sido de la política más clandestina, más activista.

¿Te hubieses metido a un reality?

No, mi alter ego sería más astuto que yo.

¿Le dedicarías muchas horas al trabajo?

No, porque amaría a todas las mujeres. A Ricardo Esteban le hubiese gustado ser su padre, para haberse casado con mi mamá. Sería un eterno enamorado de su madre y ella espantaría a todas las pretendientes.

¿Serías mamón?

Enteramente. Y utilizaría esa mamonería para sacarme los pillos de los compromisos.

¿Qué tipo de anticonceptivos usarías?

Siempre tendría una caja de preservativos en mi mochila siempre, por ser médico tendría conciencia de que hay que cuidarse.

¿Serías feminista?

Sería feminista con una formación muy machista.

¿Compartirías pornografía por WhatsApp?

Como mujer consumo pornografía y como hombre también lo haría.

¿Qué tipo de mujer te gustaría?

Todas, menos las que ante todo hacen un problema. Me gustaría la Marisela Santibáñez.

¿Qué tipo de mujer te cargaría?

La que se queja por todo, la ve problemas en donde no los hay. La que se aprovecha de su género para sacar provecho. También esa que cree que el hombre por casarse con ella la tiene que proveer de todo toda la vida. Y la que menos me gustaría, es la que trata de huevón a todo el mundo, pero se ofende cuando la tratan de huevona a ella.

¿Qué te mataría las pasiones?

Tengo un problema con "el hablamiento", con la escritura, sobre todo. Que me pongan 'halla' en vez de haya. Me mataría las pasiones las que creen saber más de lo que saben, porque la ignorancia no es pecado.

En una fiesta, ¿serías de los que sacan a bailar o de los que se quedan en la barra con los amigos?

Tuve una mamá que siempre me dijo que nunca le podía decir que no a un hombre cuando me sacara a bailar, aunque fuera un tema, porque ese niño se preparó mucho, la pensó mucho. No cuesta nada. Por lo tanto, sería de los que las saca a bailar a todas y le daría lo mismo que le dijeran que no. Sería tan simpático y agradable que terminaría bailando con tres de un mismo grupo.

¿Qué te daría vergüenza?

El número de femicidios de nuestro país. Me daría vergüenza que naturalicemos tanto el abuso, a nuestros niños sobre todo.

¿Qué te daría miedo?

Que le hagan algo a mi familia. Que se me muera un hijo.

¿Qué batallas darías?

Todas las que me parezcan justas, pero siempre serían los niños la prioridad. Creo que por la genética de mi padre sería fuerte y andaría peleando en las calles con las mamás que le pegan cachuchazos a los niños. Perseguiría al ladrón que roba carteras, enfrentaría al que le toca el poto a una niña. Yo me meto en todas, y como hombre sería peor todavía.

¿Qué batallas no darías?

Las que no son mías. No me haría protagonista de algo que no me pertenece. Por ejemplo, si fuera del Frente Amplio, me preocuparía de que el Frente Amplio fuera un gran movimiento político. Hoy día la pretensión de querer ser protagonistas los ha llevado a un conflicto interno que espero se pase y les vaya muy bien.

¿Qué desventaja crees que existe siendo mujer y no existe siendo hombre?

Creo que tenemos la gran ventaja de que recién estamos logrando nuestros derechos y tenemos un mundo de cosas por conseguir, mientras los hombres ya lo hicieron todo. De las desventajas me parece injusto el salario diferenciado, el pagar más por nuestra salud. Todas esas son injusticias, sin dudas, pero son batallas que tenemos que dar por haber estado mucho tiempo en el silencio. No digo que hayamos sido cobardes, sino que la sociedad nos lo imponía, pero hubo unas que levantaron la voz. ¿Por qué no fueron más? Porque también es un lugar de privilegio estar en la casa y a muchas les gusta. No me gusta la mujer que después de haber ido al gimnasio y mandado a los niños al colegio en furgón, sale a decir que quiere sus derechos. No me parece consecuente. No me parece consecuente tampoco la que denuncia al padre de sus niños y decide que no entre a su casa, solo porque está con el corazón partido en dos. Pero también me parece terrible la que no mete preso al que no pagó su pensión alimenticia porque es el papá de los niños. Lo justo es justo, y si nosotras pedimos igualdad, tenemos que pedirla con todas las consecuencias que traiga.

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