Alguien te mira

"The Americans" ya está en su última temporada y se ha vuelto cada vez más oscura y amarga.




Cuando The Americans partió, hace cinco años, el mundo de la Guerra Fría parecía algo lejano. La extinta Unión Soviética era otro producto de consumo, y el colmo de todo fue cuando hasta en H&M uno podía comprar un gorro de piel al estilo ruso. Nadie imaginaba en ese momento que en el futuro inmediato una escabrosa trama rusa afectaría a las elecciones presidenciales de Estados Unidos. De un modo impensado, The Americans cada vez se volvió más actual.

El mundo cambió. Obama dejó la Casa Blanca y ya sabemos quién llegó, y Rusia se ha vuelto un actor clave en la política mundial, con Putin como un líder capaz de hacer palidecer a Frank Underwood. Y The Americans, que acaba de iniciar su sexta y última temporada, también cambió. Cuando esta serie partió, todo parecía como un juego cándido. Su maestría fue romper con el mito de los espías tipo 007, ese mundo masculino, glamoroso e inalcanzable. Sus protagonistas, Elizabeth Jennings (Keri Russell) y Philip Jennings (Matthew Rhys), eran unos espías rusos que vivían en un suburbio de Washington, en plena era Reagan. Su fachada era llevar una vida como la de cualquier otro matrimonio estadounidense, con hijos incluidos. En ese mundo, lidiar con la rutina del matrimonio y la vida familiar podía ser una tarea tan difícil como conseguir nuevos topos para sus misiones.

Temporada tras temporada, el delicado equilibrio de ese mundo comenzó a desmoronarse. Los hijos crecieron, y la hija mayor, Paige (Holly Taylor), se volvió tan adolescente como insufrible, hasta que sus padres tuvieron que contarle la verdad. Philip, cada vez más incómodo con su doble vida, cayó de una depresión a otra, mientras que Elizabeth no dudó ni un segundo que su misión en la vida era servir a su patria. Así las cosas, el comienzo de esta última temporada encuentra a Philip fuera de la KGB y dedicado a su agencia de viajes, a Elizabeth con sobrecarga de trabajo, y a Paige asumiendo sus primeras tareas de espionaje.

Después de una última temporada floja, hay muchas cosas en juego en este ciclo final. De lo visto hasta ahora, en los primeros tres capítulos, no hay duda de que la extraordinaria performance de Keri Russell será uno de los puntos altos. Su Elizabeth fue creciendo hasta convertirse en un personaje tan fascinante como complejo, una mujer imperturbable que en cualquier momento puede explotar. Lejos de la adrenalina de los primeros años, esta temporada tiene un tono más oscuro y amargo, donde cada uno de los personajes deberá cargar el peso de la verdad y de las traiciones. Para todos los que hemos sufrido con los Jennings, no hay una serie más contemporánea. The Americans instaló la sospecha, un sentimiento generalizado en los tiempos que corren, cuando algunos aconsejan que la única manera de que Facebook y sus secuaces no espíen nuestras vidas es poner el celular en el congelador.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.