El flanco abierto de Lagos

La decisión de su gobierno en 2003 de eliminar las penas de colusión, en el marco de la agenda de Modernización del Estado pactada con Pablo Longueira, ha despertado críticas al interior de la Nueva Mayoría. Quienes se oponen a una nueva candidatura han reforzado los cuestionamientos.




Había unanimidad esta mañana entre los presidentes de partido de la Nueva Mayoría, al menos, respecto de un tema: reactivar y poner urgencia al proyecto del gobierno que repone las penas de cárcel para los casos de colusión.

Así lo manifestaron al comité de ministros políticos de La Moneda, quienes respondieron que desde el gobierno existía la voluntad de revivir el proyecto que fue presentado en marzo pasado por la propia presidenta Michelle Bachelet.

La iniciativa contempla penas de entre y 5 y 10 años de cárcel para los casos más gravosos de colusión. Durante más 30 años la legislación chilena sancionaba dichas conductas, aunque nunca se utilizó en la práctica.

Pero en 2003, la crisis del caso MOP-Gate golpeó al gobierno del ex presidente Ricardo Lagos quien recurrió a un acuerdo transversal para sacar adelante una agenda de Modernización del Estado que, en ese momento, fue concebida como una salida para evitar nuevos focos de posible corrupción.

Las frases de Vallejo revelan una realidad en el bloque oficialista: la figura de Lagos, si bien ha concitado fuerte adhesión en amplios sectores de los partidos de gobierno, también ha desatado resistencia principalmente desde los partidos más a la izquierda del conglomerado.

Entre otras cosas, el acuerdo, cuyo éxito es atribuido a la disponibilidad del entonces presidente de la UDI, Pablo Longueira, contemplaba el actual sistema de aporte reservados de empresas a campañas políticas y la eliminación de las penas de cárcel para la colusión. En subsidio se creaba el Tribunal de la Libre Competencia (TDLC) y la Fiscalía Nacional Económica, convirtiendo un problema penal en uno administrativo, tal como es concebido en la actualidad.

Esta misma realidad fue la que recordó la diputada el PC, Camila Vallejo, hace unos días en el canal de cable Vía X.

"Fue Ricardo Lagos el que eliminó la sanción de la cárcel", recordó, para luego recordar que el ex mandatario ha sido considerado una carta para suceder a Michelle Bachelet.

"No podría ser candidato de la Nueva Mayoría, porque los principios no son los que ha sostenido Ricardo Lagos (…) sus principios son sumamente neoliberales en muchos aspectos", señaló la ex dirigente estudiantil.

Las frases de Vallejo revelan una realidad en el bloque oficialista: la figura de Lagos, si bien ha concitado fuerte adhesión en amplios sectores de los partidos de gobierno, también ha desatado resistencia principalmente desde los partidos más a la izquierda del conglomerado.

Si bien esta mañana los presidentes de partido evitaron hacer alusiones al ex presidente Lagos, varios reconocieron como un "error" haber eliminado las sanciones de la conducta.

"En ese momento, en esos años, no se veía la gravedad de lo que hoy estamos viendo. Hoy se han visto todos los temas, repactaciones individuales en La Polar, las farmacias, los pollos y ahora el papel higiénico, servilletas y demases. No se veía entonces como un problema, pero hoy está claro que lamentablemente nuestros empresarios no han entendido que desprestigian al país, que abusan de la fe pública", dijo la presidenta del PS, Isabel Allende, quien optó por no personalizar la discusión.

El presidente del PC, Guillermo Teillier, si bien coincidió en el diagnóstico de Vallejo, señaló que de todas maneras el tema presidencial aún no se discute al interior del PC, ni de la Nueva Mayoría.

Al interior del PC advierten que una gran mayoría del partido comparte la visión de Vallejo, así como el diagnóstico de que no sería viable un respaldo del partido al ex mandatario, más allá del mecanismo a través del cual se decida al candidato del sector. "Para nosotros, lo importante es el programa", insiste Teillier

"Estamos plenamente de acuerdo que no debieran haberse levantado las penas. Fue un error del gobierno de la época, si era Ricardo Lagos, fue de Ricardo Lagos el error. Ahora en cuanto a la carrera presidencial prefiero no pronunciarme, si lo hago, sería adelantar la carrera presidencial y creo que las candidaturas deben verse en el seno de la Nueva Mayoría y ahí se discutirá cuál es el proceso para elegirlo", advirtió el jefe del comunismo.

En todo caso, al interior del PC advierten que una gran mayoría del partido comparte la visión de Vallejo, así como el diagnóstico de que no sería viable un respaldo del partido al ex mandatario, más allá del mecanismo a través del cual se decida al candidato del sector. "Para nosotros, lo importante es el programa", insiste Teillier.

En la misma línea, el presidente del MAS, Alejandro Navarro no escondió sus críticas a la decisión del gobierno de Lagos en 2003.

"Fue una simple negociación política del gobierno de Lagos, se avanzó en facultades de la Fiscalía Nacional Económica pero se morigeraron las penas. Fue todo un negociado. Es producto de la política de los acuerdos. No había votos, teníamos minoría en el Senado. Fue un error político, el año 2003 se legitimaron los aportes reservados de las empresas a la política, además. Es un año bastante maldito", afirmó.

Respecto de las posibilidades del ex mandatario de convertirse en abanderado del bloque, si es que se decidiera a competir, es tajante: "Lagos tendrá que competir en primarias, que compita. Cada partido levantará sus opciones. Nosotros creemos que la Nueva Mayoría tiene que ampliarse, no reducirse, y resolver su candidato presidencial en primarias, compitió Bachelet en primarias, no hay excusas para no hacerlas", afirmó en alusión a voces que señalan que el ex mandatario no estaría dispuesto a someterse a un proceso de primarias.

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