Columna de sismología: Especial del terremoto más grande de todos. Hoy, ¿Qué tan grande fue?

En mayo se cumplen 58 años del terremoto más grande jamás registrado instrumentalmente: el de 1960 en el sur de Chile. Por lo mismo, la columna de sismología tratará este mes de distintos temas relacionados con aquel evento. Esta semana el tema será el tremendo tamaño del sismo.


El domingo 22 de mayo de 1960 el centro de muchas noticias era el terremoto que había sufrido Concepción el día anterior. El tema fue discutido en la misa dominical y fue el foco de la preocupación de muchos chilenos hasta la hora del almuerzo. La preocupación de las personas del sur estaba con sus compatriotas. Pero pasadas las 15:11 horas, el suelo comenzó a moverse con un vaivén parecido al de las olas del mar. Las personas comenzaron a sentir el terremoto más grande jamás registrado instrumentalmente en la historia de la humanidad. ¿Cuan grande fue? Para responder a eso tenemos que revisar lo que sabemos de terremotos.

La mayoría de los terremotos que tenemos en Chile se incuban cuando la placa de Nazca con la Sudamericana se bloquean, acumulando tensión. La placa Sudamericana siempre va a querer ir hacia el oeste (y un poco hacia el sur), de modo que en algún momento eso va a suceder. Cuando ocurre de forma súbita se genera una ruptura en la corteza, y se libera parte de la tensión acumulada en ese punto. Este mismo mecanismo genera las ondas sísmicas que nosotros sentimos. Por otro lado, mientras se va extendiendo la ruptura se van desbloqueando otras partes de la corteza, como una reacción en cadena, generando más ondas. Mientras más grande sea la ruptura, y mientras mayor sea el desplazamiento de cada una de las regiones que la componen, más grande será el terremoto. Para tener en cuenta, veamos las zonas de ruptura de los terremotos de Quellón de diciembre de 2016 (M 7.6), el megaterremoto del Maule de 2010 (M 8.8), y el megaterremoto de de 1960 en la foto de abajo. ¿Ven las enormes diferencias? Incluso el gran terremoto del Maule queda pequeño al lado del de 1960. El de Quellón parece casi un punto.

Pero la magnitud de un terremoto no sólo depende del tamaño de la zona de ruptura, sino que también de cuanto se desplazaron sus componentes durante el evento. Y no todos los puntos de la ruptura se desplazan lo mismo. Esto lleva a que usualmente se habla de “parches” de desplazamiento, que son zonas donde la corteza se movió más. Aquí ese movimiento no se refiere a lo que sentimos con las ondas, sino que a cuanto se mueve la corteza. El máximo desplazamiento en algún lugar de la ruptura de terremotos de Quellón 2016 (M 7.6), Maule 2010 (M 8.8) y Sur de Chile 1960 (M 9.5) varía mucho dependiendo del sismo: en el de Quellón fue alrededor de 5 metros, en el del Maule de poco más de 20 metros, y en el de 1960 de más de 40 metros. Sí, 40 metros. Eso ocurrió en la zona cercana a Valdivia, que fue la ciudad grande más afectada por el terremoto. La distribución completa más reciente fue modelada por Marcos Moreno y sus colegas el año 2009, y les muestro una versión simplificada aquí:

Los colores más oscuros representan zonas que se desplazaron más, y las más claras las que se movieron menos. Podemos ver claramente cómo las zonas más afectadas fueron las cercanas a Valdivia y Puerto Saavedra. Fíjense también cómo la zona donde nació la ruptura (el hipocentro, marcado con una estrella) no sufrió tanto. Otro detalle importante es que las zonas con mayor desplazamiento generan ondas con mayor amplitud, y por ende más destructivas. Las personas de la zona costera de la Araucanía y Los Ríos suelen hablar de grietas que se abrían y se llevaban a los animales con ellas. El impacto de esas ondas fue simplemente tremendo, y hasta el día de hoy es difícil de entender. Muchas personas que tenían menos de 5 años en la época se acuerdan de todo. El evento fue traumático, y con razón.

Otro tema que habla de qué tan grande fue el terremoto es su duración. Como les dije antes, en un terremoto se va produciendo una zona de ruptura, pero ella no se genera en un instante; toma un tiempo. Este tiempo está determinado por la velocidad con la que se propaga la fractura de la corteza. En este caso, la ruptura comenzó a propagarse desde cerca de Traiguén hacia el sur y el oeste principalmente, aunque también se propagó un poco hacia el norte y el este, pero en mucha menor medida. La corteza se estuvo rompiendo por poco más de 5 minutos, por lo que las ondas se fueron generando durante ese tiempo. Luego, estas ondas tienen que viajar. Un terremoto genera ondas P (más rápidas y de menor amplitud) y S (más lentas y de mayor amplitud), que al entrar en contacto con la superficie producen las ondas superficiales (de mayor amplitud que las S, y todavía más lentas). Por lo mismo, una fractura termina por enviar un tren de 4 ondas distintas a un punto. Y cuando se tiene un terremoto tan grande como el de 1960, todos los puntos que se rompen y desplazan envían cada uno su tren, algunos más pronto, y otros más tarde. Por lo mismo, si pensamos en la ciudad de Valdivia, desde que comenzaron los primeros movimientos hasta que llegaron las últimas ondas del punto más alejado de la ruptura pasaron más de 11 minutos. Es decir, ¡¡el suelo se estuvo moviendo por más de 11 minutos!! No hay duda de que esos tuvieron que haber sido los minutos más eternos de la vida de muchos compatriotas.

El terremoto de 1960 fue tremendamente grande. Afectó seriamente a toda la zona sur del país, y generó una zona de ruptura de alrededor de 1000 kilómetros de largo. Es tan grande, que llamarlo simplemente “Terremoto de Valdivia” es un error. Quizás nos vendría mejor decirle “El terremoto del sur de Chile de 1960”.

Cristian Farías Vega es doctor en Geofísica de la Universidad de Bonn en Alemania, y además profesor asistente en la Universidad Católica de Temuco. Semanalmente estará colaborando con La Tercera aportando contenidos relacionados a su área de especialización, de gran importancia en el país dada su condición sísmica.

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