Columna de Soledad Hormazábal: En busca de la brecha perdida



Por Soledad Hormazábal, investigadora de Horizontal

El gobierno busca avanzar hacia un pacto fiscal, es una buena noticia que se hable de un pacto y no de una reforma más: necesitamos hacer frente a las demandas sociales por más y mejores bienes y servicios públicos, pero al mismo tiempo, debemos promover el crecimiento económico y la inversión, con reglas claras y estabilidad de largo plazo. Por esto, un pacto tributario que convoque a todos los actores involucrados apunta en la dirección correcta. Sin embargo, para que sea exitoso, debemos tener un diagnóstico común.

Recientemente, el ministro Mario Marcel presentó el Informe de Finanzas Públicas (IFP) que incluye lo que debiera ser un diagnóstico compartido sobre nuestro sistema tributario. En el análisis sostiene que la brecha de Chile, respecto al promedio de los países OCDE, es “de entre 8 y 14 puntos del PIB de menor carga tributaria”. Sería importante conocer el detalle de esos cálculos, puesto que no coinciden con la estimación que hemos realizado en Horizontal, ni con la realizada por otros autores.

En 2019, la carga tributaria en Chile fue 19,4% del PIB, y el promedio de la OCDE alcanzó un 24,5% del PIB sin incluir contribuciones a la seguridad social. De esta manera, la brecha sería de solo 5,1 puntos del PIB, cerca de la mitad de los ocho puntos que el Ministerio de Hacienda exhibe como cota inferior en el IFP.

Existen dos poderosas razones para no contabilizar las contribuciones a la seguridad social: i) en Chile, a diferencia de la mayoría de los países OCDE, no se contabilizan en la recaudación tributaria, y ii) las características demográficas hacen que la presión sobre la seguridad social sea distinta en un país relativamente joven como Chile. Sabemos que la tasa de dependencia de vejez -que corresponde a la población de adultos mayores como proporción de la población en edad de trabajar- de Chile es de 20,9%, mientras que la del promedio de los países OCDE es 31,6%. En consecuencia, la presión sobre los sistemas de seguridad social en salud y pensiones es muy distinta.

Luego, una comparación más justa es ver la recaudación tributaria como porcentaje del PIB con el promedio de los países OCDE cuando estos tenían el nivel de PIB per cápita que Chile tiene actualmente. Fuentes y Vergara (2020) estiman que esta brecha es 3,8 puntos del PIB el año 2018.

Por último, nos gustaría llamar la atención sobre otra importante brecha que mantiene Chile con el promedio de los países OCDE: la brecha en PIB per cápita. A 2020 la distancia en PIB per cápita de Chile respecto al promedio de los países OCDE es de 19.617 dólares en paridad del poder de compra. Prácticamente tenemos que duplicar el PIB per cápita para alcanzar el promedio de los países OCDE. Para cerrar esta brecha es clave mantener incentivos a la inversión y al crecimiento económico, y en esto el sistema tributario juega un rol central. Consideramos que el pacto tributario debe ocuparse de ambas brechas: elevar la recaudación y potenciar el crecimiento económico.

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