Cronología de un plebiscito constituyente en pandemia



Por Juanita Gana, Ingeniera Civil Industrial U. de Chile. Consejera Servicio Electoral de Chile*

De acuerdo a la decisión de la autoridad sanitaria, las personas que se encuentren en aislamiento o cuarentena no podrán dejar sus domicilios o residencias sanitarias bajo ninguna circunstancia, por cierto, por muy buenas razones. No habiendo en la legislación actual una modalidad que permita el voto domiciliario, la consecuencia práctica inevitable es que ellas no podrán votar. Son parte del padrón electoral, sus derechos están plenamente vigentes, pero no podrán ejercer su derecho a voto.

Hay quienes han reclamado que se perdieron meses sin hacer nada. No puedo dar cuenta de lo que haya hecho o no el Ejecutivo o el Parlamento, sin embargo, todos recordarán que abril, mayo, junio y julio fueron meses copados por la necesidad de contener la pandemia. Es así como en ese período, además, fue necesario generar respuestas para los miles de desempleados que dejaron las cuarentenas. En los medios de comunicación escasamente se hablaba de otros temas.

Sí puedo asegurar que el Servicio Electoral (Servel) comenzó a trabajar en el nuevo escenario en forma temprana. Abril y mayo fueron meses dedicados a analizar maneras de reducir el número de electores por local  y así disminuir las aglomeraciones. Entre otras, a través del voto postal, online y voto domiciliario, así como votación anticipada, aumento del número de locales, extensión de la jornada y votación en dos días seguidos. Luego de estudiar efectos, costos, limitaciones legales, culturales, de seguridad e integridad del proceso de las diferentes modalidades, el Consejo Directivo decidió que las mejores alternativas eran las tres últimas. El 12 de junio, esa propuesta era enviada al Ejecutivo, para un posible proyecto de ley.

Junio y julio fueron meses dedicados a abordar la confección de un protocolo sanitario que diera garantías a la población. Del mismo modo, se trabajó en una propuesta para regular el gasto y la propaganda del plebiscito, cuestión no resuelta en el texto de la modificación constitucional que permitirá la realización del plebiscito constituyente.

Las propuestas de Servel, gracias a la gestión del ministro Monckeberg, de los presidentes de ambas cámaras y de los integrantes de éstas, finalmente se tradujeron en dos leyes: la Ley 21.257, que entrega facultades al Servel para ajustar algunos aspectos de la legislación con miras a facilitar la implementación de medidas de seguridad sanitaria, y la Ley 21.261, que regula el gasto y la propaganda del plebiscito. Además, está a punto de publicarse un completo de protocolo sanitario, trabajado en conjunto con el equipo del Ministerio de Salud, liderado por el Ministro Paris.

Agosto fue el mes de evaluar formas de facilitar la votación de los confirmados y sospechosos que tendremos el 25 de octubre. Contar con medidas para ellos era de importancia, tanto para resguardar sus derechos políticos como para proteger la salud de los demás electores y, con ello, la tasa de participación.

Se analizaron locales y mesas especiales. Sin embargo, vimos que en lugares separados generaba problemas con el padrón (ya que hoy día el padrón no es digital) y con la privacidad de los datos de los pacientes (afectada con el establecimiento de espacios especiales). Además, esa alternativa implicaba el eventual uso del transporte público de confirmados y sospechosos para trasladarse a un local.

Surgió entonces la idea de emplear los Cesfam como locales de votación, proveyendo transporte especial del domicilio al centro de  salud y luego de vuelta al domicilio o residencia sanitaria; construyendo así un corredor sanitario que protegía al resto de la población. Hace una semana, sin embargo, los gremios médicos dejaron claro que no era aceptable que este grupo dejara sus domicilios. Punto.

Quedó entonces solo una alternativa: voto domiciliario. A menos de dos meses de la votación, implementar un voto domiciliario es complejo y requiere modificaciones legislativas. Una empresa no imposible, pero riesgosa, que puede poner en juego la legitimidad de los resultados del plebiscito.

He escuchado emplazamientos: “Por qué no el voto postal u online o el voto delegado”.  Son alternativas que también se discutieron, pero estas opciones tienen un pecado original: no aseguran que el voto sea personal y secreto, y el sentido de esas exigencias no es menor, ya que buscan garantizar que el voto sea voluntario y libre, sin coacción.

A futuro, estimo que el voto anticipado y el voto domiciliario, más un padrón digital, permitirían modernizar significativamente nuestro sistema electoral. Con ello, se entregaría la posibilidad de que todos puedan ejercer su derecho a votar, sin poner en riesgo aquellos elementos que han hecho del sistema electoral chileno un referente por su seguridad, integridad, confiabilidad y legitimidad.

*Las opiniones expresadas aquí son personales y no representan la posición del Consejo Directivo de Servel.

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