Justicia y caridad

SEÑOR DIRECTOR:
El general don Santiago Sinclair Oyaneder, de 96 años de edad, ha sido condenado a una pena de 18 años de cárcel. Sin entrar a discutir los fundamentos del fallo, es un hecho que el citado general, que llegó a ser vicecomandante en jefe del Ejército, difícilmente podría ser un peligro para la sociedad y, dada su edad, no tendría sentido pensar en que la sanción contribuiría a su rehabilitación, cualquiera sea el delito que se le atribuya.
Como este caso hay muchos otros, de civiles y uniformados que, con edad avanzada o sobrellevando enfermedades graves, cumplen condena en distintos recintos carcelarios del país. Quizás para ellos la justicia debería actuar de consuno con la caridad, y así beneficiarlos con la reclusión domiciliaria. En el Senado hay un proyecto de ley que avanza ideas en esa línea; ojalá después de 50 años el sentido humanitario se sobreponga al “ojo por ojo, diente por diente”.
Miguel A. Vergara Villalobos
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