Decepcionados del capitán

Los históricos portadores de la jineta de la Selección reprueban el manejo de crisis del arquero en el conflicto con Vidal. Sin embargo, por ahora, no le quitarían la cinta.


La Selección está en crisis. Por la eliminación del Mundial de Rusia, que estaba en pocos cálculos, y también por la polémica que envuelve a Arturo Vidal y Claudio Bravo después de que la familia del guardameta denunciara la indisciplina del volante del Bayern Múnich. En el hasta hace poco granítico camarín de la Roja, hay quienes empiezan a tomar partido. Y optan por Vidal ante la evidente responsabilidad de Bravo en la filtración de asuntos internos. “Yo creo que hay un quiebre”, admitió Esteban Paredes, quien respaldó a Vidal. “Todo mi apoyo para él. Hay que empezar a decir las cosas como son y no ensuciar más el nombre de los seleccionados”, dijo el goleador de Colo Colo el domingo.

Entre los capitanes más emblemáticos de la Selección en su historia la conclusión es parecida: reprueban a Bravo por la filtración de intimidades del camarín y piden sincerar posiciones en el plantel. “Creo que esos problemas se arreglan en el camarín. No sé lo que ha pasado íntimamente, no sé si ha habido algun intercambio de palabras entre ellos”, opina Elías Figueroa. El mejor defensor de la historia del fútbol chileno incluso pone en duda la permanencia de la jineta en el brazo del arquero del Manchester City. “Depende de la ascendencia que él tenga sobre el resto. El capitán está para resolver los problemos internos. Se ve feo que los ande ventilando”, dice.

Sergio Navarro, quien lideró a los mundialistas de 1962, también lo critica. “Me da la impresión de que hay un grupo de jugadores que no le hace caso. ¿Por qué Bravo no se atrevió a tomar cartas en el asunto? Habría que ver quiénes integran la Selección en el futuro para ver si puede seguir siendo capitán. Quizás este grupo necesitaba un capitán con la mano más dura y que se atreviera a denunciar este asunto en su momento”, dice.

“No es sano que el plantel esté atacándose unos con otros. Lo que está en juego es Chile. Debe haber una conversación muy larga con el plantel. Lo que se habla en el camarín queda ahí. Que se divulgue, no es bueno para el equipo”, opina Rodolfo Dubó, en abierto reproche al golero del Manchester City.

Gabriel Mendoza comparte esa postura. “Esto ha tenido muy mal manejo de mucha gente. Creo que eso debió ser internamente. Debieron solucionarlo entre ellos. Ahora se perjudica a un referente de una Selección en el que muchos niños se ven identificados. Enlodan su imagen. Estos jugadors nos dieron mucha alegría. Pasó lo que pasó, pero uno debe quedarse con lo bueno, con la mentalidad ganadora”, apuntó el ex lateral, quien capitaneó a la Roja a mediados de los noventa.

Mientras, Roberto Rojas, ídolo para Bravo y capitán de Chile en la segunda parte de los ochenta, intenta defenderlo. “No porque Claudio sea el capitán la responsabilidad es suya. Cuando el grupo daba buenos resultados, las cosas igual pasaban. Los resultados tapaban todo. ¿La prensa o la opinión pública no sabían? Nadie tenía el coraje de decirlo. La esposa de Bravo tiene toda la razón y el derecho. Todos sabían lo que pasaba”, apunta el Cóndor.

Fernando Astengo, otro de los líderes de la Roja en la época, no le quitaría el brazalete al guardameta. “A mi parecer, Bravo siempre debiese ser el capitán. Es un jugador bien criterioso.Da la cara ante ciertas situaciones. Va a pasar el tiempo, y se va diluir todo esto. Lo importante es que se aprendan las lecciones de algo que supuestamente ocurrió”, dice el León, quien sólo avalará las versiones de indisciplina cuando las ratifique Pizzi.

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