Agassi: “Ríos pudo y debió hacer más”

Se pasea por Melbourne un tenista con ocho títulos de Grand Slam en sus vitrinas, tres de Copa Davis y un oro olímpico. Es el Kid de Las Vegas, una voz autorizada para hablar sobre el tenista que sea. Un grande.


Que en Melbourne llueva a ratos y el día permanezca nublado no significa que el calor no agobie. Así lo demuestra una de las leyendas más grandes que tiene el tenis, quien no se despega de su toalla para constantemente secar su brillante e icónica cabeza calva, que le suda como cuando corría en una cancha. Andre Agassi (48) está en el Grand Slam que más alegrías le trajo a su carrera y donde, sin dudas, dejó su sello. La historia de la Era Abierta lo sitúa como el tercer tenista con más títulos en el primer grande del año (4), solamente superado por Federer y Djokovic (6). Lejos de la escena tenística mundial tras retirarse en 2006, el Kid de Las Vegas trabajó como coach del serbio y hoy en el equipo del búlgaro Dimitrov. “Mi esperanza es que Grigor dé la sorpresa y gane el trofeo, aunque creo que Novak es el favorito y está listo para ser campeón nuevamente”. Quien fuera número uno 101 semanas, atracción del Open de Australia por pura presencia, atiende a La Tercera.

Pasó más de una década desde su retiro hasta que retornó como entrenador. ¿Por qué tanto tiempo alejado del circuito?
Solo seguí mi camino, lo que me decía mi corazón y di lo mejor para mantenerme conectado con el deporte que tanto me ha entregado y me sigue dando una plataforma para hacer lo que me gusta. Una de mis mayores luchas, una vez que me retiré, fue tener que determinar de qué manera me mantendría ligado sin comprometer mi misión en la vida. No quería descuidar lo que estoy intentando hacer desde mi fundación por mejorar la educación en el mundo y quise aumentar mi vida familiar para ver cómo mis hijos crecían. Ahora que decidí trabajar con Grigor fue porque me interesó el desafío y estaba seguro de que lo iba a disfrutar. Lo estoy haciendo.

¿Cómo mira el tenis desde este otro ángulo?
Cuando era un jugador nunca sentí presión, solamente estrés, porque todo debía estar en orden. Ahora es totalmente lo opuesto. Sientes la presión de tener que estar en lo correcto, de guiar a otra persona por las decisiones adecuadas. No me estreso y la presión la puedo manejar sin problemas, pero cuando llega el momento de tener que preparar a alguien física y mentalmente, me lo tomo muy en serio.

Usted disputó pocos, pero recordados partidos con Marcelo Ríos. ¿Cómo los recuerda?
Me acuerdo con detalle, en especial esa batalla a cinco sets en la Grand Slam Cup. Es muy talentoso. Uno de los mayores talentos que se haya parado en una cancha de tenis. Sus manos eran fenomenales, manejaba la velocidad de la pelota como quería… Mira, el tipo pudo haber hecho muchísimo en el deporte. No significa que no fue exitoso, quizás hizo todo lo que le importaba. Todo se mira en perspectiva y sí, hizo mucho, pero si a mí me dieran su juego, su talento y su calidad, sentiría que, con todas esas virtudes, quiero ganar mucho más.

¿Por qué cree que Ríos no acumuló más y mayores logros?
No es todo tenis en una cancha. Es tu mente, tu corazón, cómo controlas los nervios, cómo manejas las expectativas, e incluso qué es lo que quieres. Hasta donde yo sé, él logró todo lo que quería lograr. No puedo juzgar sus objetivos y los deseos de triunfo que tuvo en su carrera, solo puedo juzgar sus habilidades. Y dado que eran tan especiales, pudo y debió haber hecho más.Logrado más.

El Salón de la Fama lo ha ignorado. ¿Merece un lugar ahí?
Ingresar al Salón de la Fama se consigue luego de una votación en que cada tenista es evaluado acorde a sus logros, y creo que el principal estándar es ganar. Él me venció dos veces en tres partidos. Con una de esas victorias llegó a convertirse en el número uno del mundo, pero es que quedó corto en los Grand Slam, así que creo que definitivamente eso es lo que pesa.

¿Llegar a lo más alto en el ranking no es suficiente?
Es subjetivo, porque comparas con el resto de la gente que sí está adentro. Todo lo que se puede hacer es presentarlo en un papel con sus logros y ahí cada cuál argumenta sobre lo que piensa. ¿Qué digo yo? No lo sé, sólo puedo decir que ser número uno no es sencillo.

¿Sabía que intentó jugar un Challenger en EE.UU.?
¡Guau! ¿En serio?

Sí. ¿Cómo cree que le iría a los 43 años?
Si está en forma, todavía puede moverse bien en la cancha y su cuerpo no está golpeado…¡El tipo sabe cómo jugar! No sé cuáles serán sus motivaciones o inspiraciones para volver a competir en una cancha, pero lo puedo ver dándole un mal rato a cualquier rival.

De la nueva generación, ¿alguno le gusta en particular?
No he destinado mucho tiempo en estudiar a los más jóvenes ni los he visto mucho desde casa. Estar acá me ha servido para acercarme más y conocerlos. De seguro es una camada muy interesante.

Uno es Christian Garin, con quien usted compartió en un entrenamiento. ¿Qué le pareció?
Es fuerte como un toro. Un chico con un físico muy potente. Cuando lo conocí, me hizo recordar a Guillermo Cañas por sus golpes y su potencia. Me interesa verlo en las giras sobre arcilla, ya que al ser sudamericano imagino que es donde más le acomoda jugar. Christian va a tener muchas oportunidades, en cualquier superficie, de empujar hacia adelante y sumarle éxitos a su carrera. Te diría que desde este nivel seguirá sumando y mejorando.

Se le esperaba en Chile para jugar la exhibición con Ríos. ¿Volverá a darse la oportunidad?
No, jejeje. No jugaré de nuevo.

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