Chernobyl: El debate a 35 años del accidente nuclear más grave de la historia

La ciudad abandonada de Pripyat, cerca de la planta nuclear de Chernobyl. Foto: Reuters

Mientras un enorme arco de acero de más de US$ 1.800 millones mantiene bajo control al núcleo de la explosión ocurrida el 26 de abril de 1986, hoy los países discuten sobre las ventajas y los riesgos de este tipo de energía, frente a la necesidad de alternativas a los combustibles fósiles.




La explosión de la planta nuclear de Chernobyl, el 26 de abril de 1986, causó una treintena de muertes directas, más un centenar de heridos y el fallecimiento indirecto de cientos de individuos más. Cerca de 116 mil personas debieron ser evacuadas, incluidos los 48.000 habitantes de la ciudad de Pripyat. Además, más de 6.000 niños y adolescentes fueron diagnosticados con cáncer de tiroides por las consecuencias de la tragedia, según el Comité Científico de la ONU para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas.

El accidente fue de tal calibre, que los científicos han dicho que la zona que rodea la antigua central nuclear no volverá a ser habitable hasta dentro de 20.000 años.

Las camas de los niños se ven en un jardín infantil cerca de la planta de energía nuclear de Chernobyl en la ciudad abandonada de Pripyat, Ucrania, el 12 de abril de 2021. Foto: Reuters

En vísperas del 35 aniversario del accidente nuclear más grave de la historia, se trabaja incansablemente en la llamada “Zona de exclusión”, el área que ha sido evacuada por superar los niveles de radioactividad que puede recibir el ser humano. La reparación de carreteras y la restauración de monumentos son algunos de los trabajos que se están realizando en el lugar. Incluso se pintó nuevamente el cartel de bienvenida a la ciudad, todo para recibir a los científicos que todavía trabajan en la central intentando contener los efectos nocivos del núcleo, a los guardias que protegen el perímetro, y a los turistas que pagan US$ 120 por pasar cinco minutos en el interior del reactor que explotó.

“La gran ironía es que todos se estaban preparando para una gran catástrofe nuclear que llegara en forma de bomba del otro lado del Atlántico, no de su propia central nuclear”, dice el presentador británico Ben Fogle mientras recorre la ciudad en el documental “Chernobyl: 35 años después”, que se estrenó esta semana en la plataforma Movistar+.

Un empleado camina en un centro de control del cuarto reactor dañado en la planta de energía nuclear de Chernobyl, el 25 de marzo de 2021. Foto: Reuters

Actualmente, lo que mantiene el núcleo bajo control es un enorme arco de acero construido con más de US$ 1.800 millones provenientes de todos los países de la Unión Europea, que también se vieron afectados por el accidente.

Discusión actual

Pese al fantasma de Chernobyl, la energía nuclear aún está presente en el mundo. Frente a la necesidad de abandonar los combustibles fósiles y buscar otras fuentes de energía que no emitan gases de efecto invernadero, la energía nuclear también se ha presentado como una alternativa.

La máscara de gas de un niño en un jardín infantil cerca de la planta de energía nuclear de Chernobyl en la ciudad abandonada de Pripyat, el 12 de abril de 2021. Foto: Reuters

En 2019, todavía quedaban 11 reactores RBMK (Reactor de condensador de alta potencia) en centrales nucleares de Rusia. En total, los reactores en funcionamiento ascienden a 440 en la actualidad. La energía nuclear produce alrededor del 10% de la electricidad mundial hoy en día, en comparación al máximo de 18% en la década de 1990.

Después del desastre de Fukushima en 2011, en Japón, donde se registraron 1.605 muertes indirectas por el terremoto y tsunami, Alemania cerró sus ocho reactores más antiguos, y planea hacer lo mismo con los nueve restantes para 2022.

En Reino Unido, donde casi un quinto de la electricidad proviene de los reactores, se espera que la mitad de la capacidad actual se retire para 2025, y el gobierno ha retrocedido en ambiciosos planes para nuevas construcciones.

La vista aérea desde un avión muestra una estructura que cubre el cuarto reactor dañado en la planta de energía nuclear de Chernobyl durante un recorrido por la zona de exclusión. Foto: Reuters

Los responsables de la planta nuclear Diablo Canyon, en California, se convirtieron en 2018 en los últimos en Estados Unidos en decidir desmantelar una instalación de este tipo, aprobando su cierre para 2024.

Se prevé que en el futuro, el 29% de la nueva capacidad nuclear a nivel mundial será para China e India, que dependen de esta energía para el 5% y el 2% de su electricidad, respectivamente.

Presionados por la contaminación del aire y con el ambicioso objetivo de convertirse en carbono neutral para 2060, China generó un 18% más de electricidad a partir de energía nuclear en 2019 en comparación al año anterior. India, en tanto, aspira a aumentar su capacidad más de tres veces en 10 años.

La ciudad abandonada de Pripyat cerca de la planta de energía nuclear de Chernobyl, Ucrania, el 12 de abril de 2021. Foto: Reuters

Japón cerró los 42 reactores en los dos años posteriores al terremoto y tsunami de 2011. En 2015, comenzaron el lento proceso de reiniciar las 33 unidades consideradas operativas, y tres de ellas estaban en línea a fines de 2020.

Quienes se oponen a la energía nuclear señalan que Fukushima fue la prueba más reciente del peligro que representan los reactores. Además, citan los costos y las demoras de los nuevos proyectos de reactores en Estados Unidos y Europa, además de los riesgos ambientales ligados a la eliminación de desechos nucleares.

En su lugar, abogan por el desarrollo de formas de energía más limpias y seguras, como la eólica o la solar.

Una central fotovoltaica en la antigua base aérea de Marville-Montmedy en Marville, Francia, el 20 de abril de 2021. Foto: AFP

Sin embargo, los defensores de la energía nuclear sostienen que los accidentes son raros, y argumentan que los combustibles fósiles provocan más muertes, debido a los accidentes en las minas de carbón y la contaminación que generan.

Para ellos, la elección no es entre la energía nuclear y las energías renovables, sino entre la energía nuclear combinada con las renovables y una catástrofe climática. A su juicio, la necesidad de reemplazar los combustibles fósiles lo suficientemente rápido como para evitar un calentamiento global extremo hace que la energía nuclear sea una necesidad más que una opción.

Finalmente, la discusión es entre las preocupaciones por el calentamiento global y los riesgos que implican las plantas.

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