Los secretos del sumario por acoso sexual y laboral que remeció a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile

Poco más de 400 páginas contiene la investigación por denuncias de abuso sexual y laboral en contra del ex presidente del TC Carlos Carmona que terminó por provocar la toma feminista más importante del país. El texto incluye versiones cruzadas, declaraciones no conocidas de familiares y alumnos y detalles inéditos de la relación entre denunciado y denunciante.


8 meses y 17 días se mantuvo abierto el sumario en contra del abogado y ex presidente del Tribunal Constitucional Carlos Carmona por la denuncia que su alumna Sofía Brito hizo en agosto del año pasado a las autoridades de la Universidad de Chile por acoso sexual y laboral.

Un periodo en la que la indagatoria no sólo terminó con el abogado suspendido por tres meses, sino que además gatilló una movilización feminista sin precedentes que se extendió por el país y que tuvo por 74 días tomada la Escuela de Derecho de esa casa de estudios.

A semanas de que -a principios de agosto- se termine la suspensión de Carmona, aunque éste aún no dilucida si retomará sus funciones, La Tercera tuvo acceso a través de la Ley de Transparencia al informe completo con las versiones cruzadas de los implicados -aunque el abogado nunca negó los hechos denunciados por su alumna-, declaraciones no conocidas de familiares y otras estudiantes.

En total declararon 4 profesores, 7 alumnos de Carlos Carmona y la madre de la denunciante, Cecilia Vukusich.

En la investigación que llevó a cabo el profesor de sicología Jesús María Redondo se incluyen mensajes de Whatsapp entre el profesor y la alumna. En ellos se da cuenta del tono cercano que usaba Carmona con Brito, halagándola continuamente en conversaciones que sostenían a veces hasta la entrada la noche.

Cuando comenzaron los hechos que incomodaron a Brito la comunicación se cortó abruptamente. Carmona le reprocho esto a su alumna, haciendole ver que le tenía “mucha estima” y que “le dolía la separación entre ambos”. Una de las conclusiones del sumario detalla que en los mensajes había “cierto nivel de coqueteo”.

En una ocasión, Carmona sacó una foto a Sofía y se la envío para halagarla, causando la incomodidad de la alumna.

Todo el proceso de entrevistas -tras la denuncia de la alumna- empezó el 6 de septiembre del 2017. Redondo citó a declarar personalmente y por Skype a 12 testigos. Todos eran profesores, alumnos y ex estudiantes de la universidad que conocían de cerca la relación entre Carmona y Brito o habían sido ayudantes del académico.

Casi todos los interrogatorios contemplaron alrededor de 20 preguntas, la mayoría de ellas sobre la relación que Carmona sostenía con sus alumnos, su forma de trabajo y si alguna vez había tenido alguna actitud impropia en el pasado. Algunos alumnos advierten que el profesor tenía una especial cercanía con Brito. Uno de estos testigos asegura que Carlos Carmona la invitó a dormir solo a ella en su casa luego de una cena terminada a las 3 de la mañana en la que había más gente. “Si bien en ese momento pensaron que solo lo hacía por preocupación, fue una invitación que los hizo sentir incómodos”, dice el sumario. Esto habría ocurrido en diciembre del 2016.

Los ex ayudantes de Carmona, en tanto, reconocieron que el académico mantuvo una relación cercana con ellos, asegurando que fue un docente importante en su época universitaria.

Cecilia Vukusich, madre de Sofía Brito, fue convocada a declarar en el Departamento de Psicología de la universidad, el 3 de noviembre. Ella le dio cuenta a Redondo de su preocupación por una experiencia que califica como “traumática para su hija”.

Según el relato, había varios aspectos que desde el principio le habían causado desconfianza. “Demasiadas fotos y regalos, whatsapp hasta altas horas de la noche con conversaciones personales, sobrecarga de trabajo que incluía fines de semanas y el no poder tener una vida social normal para alguien de su edad”.

Ella también cuenta que le pidió a su hijar acompañarla a un concierto al que Carmona la había invitado por la preocupación que sentía por la relación entre ellos. “Me sorprendió lo incómodo que se puso, comente a Sofía esta situación, pero ella lo interpretó como tímidez”, asegura Vukusich en la declaración.

El sumario incluyó dos declaraciones de Carmona, quien fue asesorado por el abogado Juan Pablo Hermosilla durante el sumario. La primera, fue el 13 de octubre de 2017 para notificarle sobre las denuncias en su contra por acoso sexual y laboral. Ahí se manifiesta soprendido por los hechos que Brito relataba. Luego, con el sumario ya avanzado, envío sus descargos por escrito a Redondo (ver nota secundaria).

En su defensa, Carmona entrega la cifra de ayudantes que tuvo en la Universidad de Chile: 54% eran mujeres y 46% hombres.

Sofía Brito también presentó dos declaraciones. La primera fue una entrevista indagatoria, realizada el 19 de octubre de 2017 en la Facultad de Sicología. Posteriormente delaró el 21 de diciembre en el mismo lugar.

Tras el cierre del sumario, Redondo recomendó una amonestación a Carlos Carmona por “vulneración a la probidad administrativa”. Finalmente, el decano Davor Harasic resolvió otra cosa: la suspensión por tres meses del profesor, la segunda sanción más alta contemplada en el estatuto administrativo.

Al conocer los resultados de la investigación en su contra, Carlos Carmona pidió un recurso de reposición de la sanción por que, según su representante en el sumario, no se tomaron en cuenta las defensas, hubo contradicciones y desproporcionalidades en la investigación. El recurso fue desestimado posteriormente.

El testimonio de Carmona: “La relación con Sofía se estrechó demasiado”

Primer descargo:

“El primer cargo que se me formula es haber remunerado a una ayudante en circunstancias que el Instructivo sobre ayudantes estudiantes establece que son ad honorem. Tal como se hizo con todos los ayudantes coordinadores anteriores, le pregunté a Sofía si necesitaba remuneración. Ella consintió (…) La no remuneración está establecida como un beneficio para la Universidad. Es ésta la que no remunera por los trabajos de los ayudantes de los profesores nombrados formalmente para tal función. Pero nadie impide que el Profesor pueda establecer un estipendio, más si hay trabajos adicionales”.

La mancha:

“La alumna sostiene que le indiqué con una ‘cercanía inadecuada en zonas íntimas’ que tenía una mancha. La alumna en su denuncia dice que la mancha estaba ‘en el trasero’. Sin embargo, la mancha estaba en la panty, más debajo de la falda, y yo sólo le indiqué que tenía una mancha en la panty, sin tocarla ni mirarle nada íntimo”.

La despertada:

“A mediados de la tarde, le dio sueño y pidió dormir un rato (…) Como no despertaba me acerqué y le moví la cabeza, sin acariciarla. Ahí despertó y se volvió a quedar dormida. En ese momento, insistí moviéndole el hombro y se despertó. Por lo mismo, si bien hay un contacto físico, era sólo para el propósito de despertarla. Insisto sin caricias, ni nada inadecuado, no existiendo nada de connotación sexual.

Sobre la cercanía:

“Estos niveles de cercanía existieron en el pasado con otros ayudantes (…) El hecho de que exista esa relación de cercanía no es jurídicamente algo ilícito (…) Por otra parte, mirando las conversaciones, reconozco que fueron demasiado cercanas en lo humano y que en ello me pude haber equivocado (…) Ahí hubo un error de mi parte (…) En ese sentido, reconozco que la relación con Sofía se estrechó demasiado y era mi responsabilidad, como profesor, que eso no sucediera (…) En ningún caso existió la intención de hostigar a la alumna”.

“Finalmente, todo este episodio ha resultado tremendamente doloroso para mí, que por primera vez me enfrento a una situación de esta naturaleza y, por tanto, tendré que redefinir la forma de conducir mis relaciones personales en contextos académicos y de trabajo. Es por eso que no tengo ninguna intención de volver a tomar contacto con Sofía Brito, ni de intervenir de forma alguna en su futuro en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, ni con posterioridad a su egreso. Desde luego que me abstendré de participar en cualquier instancia en la que exista la posibilidad de contacto, para evitar problemas a ese respecto”.

La declaración de Sofía Brito: “No quiero encontrarme con él”

“Poco a poco, la relación se hizo de más confianza (…). Hasta ese momento, yo no notaba nada fuera de lo común (…) Una vez incluso fue a tomar once con mi familia y ni siquiera mi mamá y mi hermana notaron algo extraño (…) A veces me decía que le diera abrazos, yo le decía que yo “no era muy de piel”, para buscar una excusa amable, aunque algunas veces ingenuamente accedí (…).“Yo pensé que era una mancha en el brazo o algo así, pero se agachó muy cerca de mí porque “no quería decirme dónde era”, ya que era una mancha de galleta de chocolate en el trasero. Yo sentí demasiada cercanía inadecuada en zonas íntimas en ese momento, me sentí muy incómoda, empecé a preparar mis cosas para irme y me preguntó insistentemente como estaban las cosas en mi familia y en mi casa. Yo le dije que no quería hablar de eso en ese momento (…). Luego le envié un mensaje de Whatsapp diciéndole que que me había sentido muy incómoda, que habían límites corporales para las mujeres en ciertas cosas, y que no se lo decía porque creyera que él estuviese actuando de mala fe, si no que porque es algo que le diría a cualquier persona o amigo (…) Ante esta situación, él me pidió perdón, pero luego se enojó diciéndome que “yo estaba poniendo límites”, que era “muy injusta mi acusación”, que “le dolía mucho esto”, entre otras cosas. La situación más compleja que viví fue el pasado martes 15 de agosto (…). Ese día fuimos a almorzar cerca del TC y luego cuando volvimos yo le dije que me iba a echar en el sillón media hora para revivir y seguir leyendo (…) Luego me quedé dormida y me desperté porque me estaba haciendo cariño en la cara. No me dejaba salir, decía “pero si está rico así”. Logré salirme, diciéndole que teníamos que trabajar para poder irnos. Esta super shockeada así que me fui al baño un rato, me puse a llorar y pensé que si decía algo en ese momento, todo lo del proyecto del aborto podía irse por la borda (…) En la noche tuvimos una conversación y por alguna razón esta desvió a “relaciones abiertas y cerradas”, él no sabía la diferenciay se la expliqué. Luego me preguntó si yo había tenido ese tipo de relaciones abiertas, a mí esos temas no me generan problema así que le dije que sí, en realidad esa la forma en que prefería vivir. Se molestó mucho (…) Al día siguiente en la mañana antes de juntranos a trabajar me mandó mensajes de Whatsapp diciendo que estaba muy afectado (…) En la noche él me dijo que “ojalá estas peleas no afectaran la relación”. Yo le expliqué lo ofensivo que había sido todo, que esto, no era una relación simétrica entre otras cosas. Él me dijo que si yo ponía tantos límites o cercos no podía tener una relación conmigo (…) Me fui a mi casa muy angustiada, le conté todo a mi mamá y empezamos a ver qué es lo que podía hacer (…) Soy ayudante de otros dos profesores hombres desde primer año y nunca había vivido algo así (…) Tengo mucho miedo de todo lo que esto pueda ocasionar, pero no puedo seguir quedándome callada (…) Yo no quiero nada. Solo que no me encuentre con él y que no esté en mi examen de grado”.

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