Glamour y tormento: los cuentos de Scott y Zelda Fitzgerald

La antología Pizcas del paraíso reúne una veintena de cuentos escritos por ambos, que recuperan sus mejores años.




Anochecía. Las calles de París se iluminaban y Zelda y Scott Fitzgerald se preparaban para salir a cenar. Sonó el teléfono, Scott atendió. Era su agente desde Nueva York. "Es una oferta muy generosa, señor", decía Scott. "No, la historia es de Zelda. Yo sólo le hice unos cambios superficiales", explicaba. Zelda había publicado algunos cuentos en revistas populares y acababa de escribir uno nuevo, La chica del millonario. "Sí, lo entiendo... Sí, lo sé... Bueno, hablaré primero con Zelda y mañana lo llamaré", dijo Scott   antes de colgar.

Una vez en la cena, le contó la conversación: The Saturday Evening Post había ofrecido cuatro mil dólares por La chica del millonario, pero pensaban que era de él. Su agente también lo creía y consideraba que lo mejor era aceptar la oferta y publicarlo con la firma de Scott. "¿No estás emocionada?", le preguntó. "¡Cuatro mil dólares, Zelda!".

La chica del millonario apareció en mayo de 1930 en The Saturday Evening Post como un relato de Francis Scott Fitzgerald. Para Zelda, no fue ningún halago.

Ensombrecida por el exquisito talento de su esposo, Zelda publicó una docena de cuentos en revistas, a menudo con la firma de Scott al lado, como exigían los editores. Pero ella tenía su propio mundo. "Poseía ingenio, un vocabulario asombroso y la facultad de ver la vida desde su propia perspectiva", escribe Matthew J. Bruccoli, biógrafo de Fitzgerald, en Pizcas del paraíso, antología que reúne cuentos publicados por ambos en diarios y revistas estadounidenses.

COLABORACION EMOCIONAL
Editado originalmente en 1973 en EEUU, el libro es lanzado en España por el sello RBA. En él se reúnen 11 cuentos de Scott, nueve de Zelda y uno escrito en conjunto, Nuestra reina del cine. En el prólogo, Scottie, la hija de la pareja, escribe: "Este es el último libro que se publicará dedicado a escritos de mi padre no recogidos anteriormente. Con esto, todo lo que era susceptible de ser publicado -¡e incluso lo que estaba en el límite de lo publicable!- está ahí, sobre la mesa, a la vista de todos, para que saquen conclusiones los autores de tesis, para que los moralistas lo señalen con el dedo y para que se escandalicen las feministas".

Scott y Zelda fueron la pareja de moda en los años 20. Jóvenes, ricos y famosos, el autor de El gran Gatsby y su mujer, hija de una familia adinerada de Alabama, encarnaron uno de los matrimonios más glamorosos y atormentados de la era del jazz. Se apoyaron mutuamente, pero su relación fue larvada por los celos y las rivalidades, así como por el alcoholismo de él y la esquizofrenia de ella.

El volumen intenta terminar con la idea de que se plagiaban mutuamente y que la escritura de ella es parasitaria de la de él. Para la hija, "sus estilos, actitudes y formas de narrar son tan absolutamente distintos, que lo único que tienen en común es el material a partir del cual fueron modelados". El biógrafo Bruccoli piensa algo parecido. Dice que "se inspiraron en un mismo material de fondo", y que "su obra refleja una colaboración emocional", pero sus resultados son distintos.  Las heroínas de Zelda son más complejas que las de Scott y contienen rasgos autobiográficos. Como Gay, una ex corista famosa por su belleza, que protagoniza Una auténtica chica de revista: "Lo primero que llamaba la atención de Gay era su forma de comportarse, como si estuviera disfrazada de sí misma". O en Una pareja de chiflados: la historia de una pareja que despilfarra el dinero y el amor.

PARAISO PERSONAL
Zelda y Scott se comprometieron en 1920, el año que apareció A este lado del paraíso, la novela que lanzó a la fama a Fitzgerald. Comenzaba entonces la gran fiesta de la pareja, con viajes a Europa, hoteles de lujo, bailes y alcohol a destajo. Un sueño que acabaría en desastre, con el fracaso comercial de El gran Gatsby, Scott arruinado y alcoholizado, y Zelda entrando y saliendo de instituciones siquiátricas.

"Tú y yo hemos sido felices; no hemos sido felices sólo una vez, sino mil veces", le escribió Zelda en una carta de 1934. Pizcas del paraíso intenta recuperar también parte de esa alegría. "Lo que se relata en este libro se refiere al aspecto más radiante de su paraíso personal", dice su hija Scottie.

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