Músicos y productoras entran al debate en proyecto que busca promover teloneros chilenos

La iniciativa fue aprobada por la Comisión de Cultura del Congreso y quiere que los shows extranjeros tengan un artista nacional.




Al menos en la discusión en torno a música chilena que se ha dado en los últimos días, los teloneros se han convertido en el número protagónico. El pasado jueves 8, la Comisión de Cultura y las Artes de la Cámara de Diputados aprobó en primer trámite una serie de modificaciones a la actual Ley de fomento de la música chilena, entre las que destaca la iniciativa de establecer teloneros chilenos para todos los conciertos internacionales. De no acatarse, las productoras involucradas se exponen a una multa que iría de 50 a 100 UTM y no se podrán acoger a la exención de IVA que, por tratarse de instancias artísticas, rige para los eventos foráneos.

Aunque aún consiste sólo en un proyecto, el ítem cuenta con el apoyo del Consejo de la Cultura y de la SCD, y se votará en las próximas semanas en Sala, para luego cumplir con su segundo trámite legislativo en el Senado.

Y, por consecuencia, también cuenta con el espaldarazo de casi la mayoría de los músicos. "Me parece bueno, por una cosa moral más que musical. No soy de los que les gusta que obliguen por ley, pero entre tenerla y no tenerla, mejor tenerla. Deben ser teloneros con continuidad con el show de fondo, porque se presenta como una buena oportunidad para que te vean 30 mil o 50 mil personas, no hay por qué negar esa posibilidad", cuenta Eduardo Gatti, uno de los primeros artistas nacionales en servir de número de apertura para una estrella de fuste, cuando en 1993 antecedió el debut de Paul McCartney. Desde esos días, en el alba de los megaeventos, una parte importante de los conciertos han sido teloneados por números locales, como Los Barracos con The Rolling Stones en 1995, o casos más recientes, como Prehistóricos y Amöniacö en la presentación de The Cure, Coffeehouse en el caso de Blur o, aún más inmediato, el pasado jueves, cuando Los Mox! animaron la previa de Foo Fighters.

En todos los ejemplos, valen las preguntas lógicas: salir horas antes del plato principal, cuando la gente recién se acomoda y en un show de duración acotada, ¿fue una medida efectiva para difundir su música y fomentar el cancionero chileno? ¿Le dio algún beneficio real a sus carreras?

José Miguel "Cote" Foncea, baterista de Lucybell -banda de amplios antecedentes en el tema, al abrir citas de Bon Jovi y Placebo- responde: "Es una situación que no te va a hacer tocar más. Ahora, para lo que sí te ayuda, es para trabajar en un esquema del primer mundo, te enseña a que debes ser exigente, porque conoces a tipos que buscan la mejor calidad en sus shows".

Aunque el roce con otros estándares técnicos puede ayudar a conocer otros modos de trabajo, muchos que han vivido la experiencia guardan recuerdos dispares. "Hay algunas diferencias en los equipos que usa el grupo chileno y el extranjero, por eso sería bueno que, con esta iniciativa, las condiciones fueran las mismas. Así, me parece que sirve mucho más que la ley del 20% en radios", dice Pablo Giadach, de Casino, que en 2009 abrieron los shows de Radiohead en la capital.

Juan Herrera, baterista de BBS Paranoicos -teloneros de Green Day y Bad Religion- profundiza: "Debería ser una regla transversal, que no ayuden a los mismos de siempre. Nuestra experiencia ha sido diversa. Por lo general, no te dan mucho tiempo para la prueba de sonido, te obligan a hacerla de día, lo que te impide probar luces, y sólo en ocasiones te dejan usar pantallas. Todo eso puede mermar tu show, pero siempre va a ser positiva una idea así".

Cómo opera el "teloneo"

En la industria del país, las productoras son por lo general las responsables de decidir la presencia de teloneros en sus recitales, bajo sus propios criterios y en conversación con el staff de las figuras foráneas, a quienes se envía material de los elegidos. El propósito es entregarle valor agregado a los espectáculos.

A  la hora de los pagos, las mismas empresas pactan una cifra con los músicos, mientras que otro monto se desprende de los derechos autorales, bajo una modalidad puntual: un convenio suscrito por la SCD y los organizadores de conciertos establece que un 5% de los ingresos  por venta de entradas se destine a las regalías de todas las canciones interpretadas en un espectáculo. O sea, si un telonero local y una estrella  extranjera interpretan un total de 30 temas, ese 5% se dividirá en partes iguales por esa cantidad.

Jorge Ramírez, Gerente de la Asociación de Productoras de Espectáculos (AGEPEC), entidad que ha seguido de cerca el tema, asegura: "Fuimos a la Comisión que discutió el tema y contribuimos con información que permite cuidar de una serie de aspectos no resueltos, como los gastos que ello significa, cómo se definirán los horarios, cómo se fijarán los derechos de autor y sí habrá mecanismos que mitiguen ese costo, porque de otra manera habría que llevarlo al precio del ticket".

En las productoras, la principal preocupación apunta a que no todos los eventos guardan las condiciones para sumar teloneros, ya sea por motivos técnicos (la estructura está ajustada de antemano sólo para el crédito central, como sucedió en la última venida de McCartney) o incluso de estilo (puede que no existan representan locales para alguna expresión musical). Ramírez se suma: "Nuestras dudas van por ese lado: ¿Qué pasa si no hay un artista adecuado? Por ejemplo, ¿quién sería el telonero del Cirque du Soleil, o de la Orquesta Filarmónica de Praga o de Morricone?". Aldo Benincasa, de The Ganjas, responsables de anteceder shows como  Beady Eye, acota: "No es llegar y poner un telonero, pero acá también hay bandas increíbles"

Consultada por los detalles, como la duración de cada presentación o cómo se evitará que los invitados sean siempre los mismos, Claudia Barattini, Ministra de Cultura, dice: "La indicación no contempla ese tipo de medidas. De incluir eso, el nivel de regulación sería excesivo. No se puede definir quien se sube al escenario y quién no. Cada show decidirá por sí mismo".

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