La defensa del multilateralismo exige apoyar a la ONU

El presidente de la República Popular China, Xi Jinping, habla durante la 75a Asamblea General anual de la ONU.



Niu Qingbao, embajador de la República Popular de China

Hace justo 50 años y en el 26º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Chile, junto con otros 75 países, aprobó por absoluta mayoría la Resolución 2758, restituyendo los derechos legítimos de la República Popular China en la ONU, lo cual no sólo marcó la conversión verdadera de la ONU en la organización internacional con la mayor universalidad, representatividad y autoridad, sino también abrió un nuevo capítulo sobre la cooperación entre China y la ONU. En los últimos 50 años, China ha seguido con firmeza los propósitos y principios de la Carta de la ONU, y se ha convertido en un importante constructor de la paz mundial, el mayor contribuyente al desarrollo global y un firme defensor del orden internacional.

Como el mayor país en vías de desarrollo y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, China concede gran importancia al trabajo de la ONU, apoya y participa activamente en él, salvaguardando con firmeza la equidad y la justicia internacionales y al tiempo que materializa su propio desarrollo, hace importantes contribuciones a la causa de la paz y el desarrollo mundiales. China mantiene una estabilidad y desarrollo duraderos, lo cual no sólo ha permitido al pueblo chino, que constituye una quinta parte de la población mundial, salir de la pobreza e llevar una vida modestamente acomodada, sino también ha convertido a este país en un motor principal del crecimiento económico mundial con la tasa de contribución superior al 30% durante años consecutivos, inyectando energía positiva a la prosperidad y la estabilidad mundiales. Siguiendo la tendencia de nuestros tiempos, China toma el camino del desarrollo pacífico, y promueve la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales caracterizadas por el respeto mutuo, la equidad y la justicia y la cooperación de ganancia compartida, fortaleciendo la fuerza para mantener la paz mundial. Adhiriéndose al multilateralismo y al camino de solidaridad y cooperación, China propone la Iniciativa “La Franja y la Ruta” y la “Iniciativa para el Desarrollo Global”, promoviendo activamente la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad. Además, China ha participado de forma activa y constructiva en la gobernanza global del clima, en el desarrollo de la civilización ecológica, y en la promoción de la construcción de la comunidad global de salud para todos, ofreciendo la sabiduría y soluciones chinas para la gobernanza global.

En la actualidad, la situación internacional y el panorama mundial están experimentando profundos reajustes, y los cambios sin precedentes en cien años en el panorama internacional y la pandemia nunca vista en la última centuria están entrelazados, y el desarrollo humano se enfrenta a múltiples crisis. La comunidad internacional necesita más que nunca aunar esfuerzos para hacer frente a los desafíos y lograr un desarrollo común. Por eso, China aboga que, ante la compleja situación, la solución del problema no consiste en trazar la línea con la ideología, formar “pequeños círculos” y buscar “nueva guerra fría”, sino en seguir los valores comunes de la humanidad como la paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad. En lugar de practicar el proteccionismo y abogar por la desvinculación y las “sanciones”, debemos salvaguardar la integridad de las cadenas industriales y de suministro mundiales. Como el respeto mutuo y la igualdad entre países grandes y pequeños son el requisito para el progreso de nuestra era, las relaciones y los intereses de los países deben ser coordinados con sistemas y reglas, en vez de quedar a merced de la voluntad de aquellos que tengan el puño más grande. China cree que un mundo de paz y desarrollo debe abarcar diferentes civilizaciones y múltiples caminos hacia la modernización. La democracia no es una patente de un determinado país, sino un derecho de todos los pueblos del mundo. A los países les incumbe perseverar en el diálogo en vez de la confrontación, y en la inclusión en lugar de la exclusión, ampliar la convergencia de los intereses y lograr dibujar el mayor círculo concéntrico posible.

Las Naciones Unidas se crearon con la victoria de la Segunda Guerra Mundial, en que se depositó el noble ideal de todo el mundo para construir la paz y compartir el desarrollo. La institución angular del sistema internacional actual son las Naciones Unidas, y el concepto central del orden internacional moderno es el multilateralismo, por lo que defender el sistema internacional nucleado en torno a la ONU, salvaguardar las normas básicas de las relaciones internacionales basadas en la Carta de la ONU, y proteger el papel central de la ONU en los asuntos internacionales, se ajusta a los intereses comunes de todos los países del mundo, sobre todo de los países pequeños y medianos y de los en desarrollo.

Tanto China como Chile son firmes defensores del multilateralismo. Deben y pueden trabajar juntos para reforzar la comunicación y la coordinación en las Naciones Unidas y otros mecanismos multilaterales, para practicar y defender conjuntamente el multilateralismo, con el objetivo de dar un nuevo impulso a la globalización económica y hacer mayores contribuciones a la prosperidad y la estabilidad mundiales.

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