La piedra



Por Paulina Vodanovic, presidenta de Horizonte Ciudadano

El gobierno y los gremios empresariales llevan días oponiéndose a la reforma constitucional para que trabajadores y trabajadoras puedan retirar el 10% de los fondos existentes en sus cuentas individuales en las AFP. Lo hacen como lo haría un animal herido: desordenada y erráticamente.

¿A qué se debe esta pérdida de control? A una fe ciega en la técnica por sobre la política. Por eso acusan de populismo y por eso quieren encerrar la conversación entre quienes miran a Chile desde las alturas.

Insistir en esa línea es un error. Ha sido la falta de propuestas satisfactorias del gobierno lo que ha llevado a la situación límite actual. Junto a las cifras que nos ubican en el top 10 mundial de los peores en términos sanitarios, estamos quedando entrampados en el desempleo. Sin liquidez, las familias empobrecidas están impactando en toda la cadena económica, aumentando la morosidad y trayendo de vuelta “el fiado” a los pequeños negocios.

Y cuando se ha levantado una alternativa que la misma coalición de gobierno ha defendido en el pasado, su única reacción ha sido la negación. Las personas están haciendo lo que la derecha les ha enseñado: rascarse con sus propias uñas. La estructura del sistema de pensiones y la promesa de propiedad sobre los fondos bajo los cuales fue construido, han quedado al desnudo: ¿era o no era real la promesa?

El Presidente y su equipo siguen atrapados en una administración empresarial –que busca maximizar las utilidades al menor costo posible–, en lugar del ejercicio de un gobierno que debe estar enfocado en la protección y el cuidado de nuestros compatriotas. Los graves problemas de gestión política explican la falta de conducción de la agenda y de la coalición gobernante.

Detrás de la predilección por las lecturas tecnocráticas del gobierno y de parte de las élites se esconde un problema esencial: creer ciegamente que todos los desafíos deben ser resueltos por la iniciativa individual. Tal como ocurrió en materia sanitaria, se ha optado por soluciones individuales para problemas colectivos. Las anteojeras del gobierno les impiden mirar siquiera la experiencia internacional. Creen que podemos ser líderes internacionales haciendo todo como antes, con el mercado por delante de las personas. Se equivocaron rotundamente y se siguen equivocando.

Esto tiene un nombre: se llama ideología. En el caso de la derecha chilena, esta es una de grandes disputas que se abren. ¿Seguirán -pese a una realidad urgente que pide un cambio- atados a la ideología de la dictadura? ¿Seguirán pensando que todo lo resuelve el emprendimiento individual, y que el sometimiento a las leyes del mercado es la única forma de organizarnos como país?

He aquí la piedra con la que el gobierno sigue tropezando. Ocurrió con el 18-O, con la dimensión sanitaria de la pandemia y está empezando a ocurrir con las medidas para salir de sus efectos sociales.

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