Los datos tras una política cada vez más lejana

Nunca en los últimos 30 años la política estuvo más alejada de los ciudadanos. Eso revelan los datos históricos de la encuesta CEP: si en 1988 un 6% se declaraba sin posición política, hoy alcanzan el 63%. La adhesión a los partidos se ha desplomado y ahora el 74% declara no sentirse identificado por ninguno. Mientras la abstención electoral es una amenaza que no se debilita.


Este artículo es parte de la edición especial Reportajes 2018: ¿En qué creer?

Ni izquierda ni derecha

Cada vez menos personas se identifican con un sector político en Chile. Según la serie de encuestas del CEP entre 1988 y 2018, para el año del plebiscito un 6% de los encuestados se definía políticamente neutro: sin simpatía ni identificación por la derecha, la izquierda ni el centro. A mediados de los 90, con Eduardo Frei en el gobierno, ya eran más del 30%. Aunque la tendencia al aumento siguió, ese porcentaje se mantuvo más o menos estable hasta 2010, cuando se dio el gran salto. Al terminar Sebastián Piñera su primer año en La Moneda, el 46% de los encuestados decía no identificarse con ningún sector. En 2013, ya eran más del 50% y este año, seis de cada 10 personas señalan que no tienen alguna posición política. Eso ha implicado que tanto derecha como izquierda hayan perdido adhesión.

En 1990, casi un tercio se identificaba con el centro político. Solo un 13% lo hacía con la derecha y con la izquierda, un 23%. Para la derecha ese fue el punto más bajo. Después tuvo repuntes e incluso en 1996 superó a la izquierda, bordeando un 28% de identificación, pero de ahí fue a la baja hasta llegar en 2016 a un 9,7%. Con la izquierda ha pasado algo similar. Su punto más alto fue en 1993, cuando el 37% de los encuestados se identificaba con ese sector político. A eso le siguió una baja que se revirtió en los primeros años de la década del 2000, durante el gobierno de Ricardo Lagos. En 2006 la izquierda tenía un 27% de adhesión. Hoy, solo un 14% de los encuestados se identifica con ese sector y un 16%, con la derecha.

Hace ocho años que los presidentes sacan nota roja

Las líneas del gráfico no se cruzaron sino hasta 2010. La pregunta es simple: independiente de su posición política, ¿aprueba o desaprueba la forma como está conduciendo el presidente de turno su gobierno? Nada tiene que ver con afinidad ni cercanía política, sino con la percepción de un buen o mal desempeño a la cabeza del Ejecutivo.

Durante los 90 y la primera década del siglo XXI, la evaluación positiva siempre fue más que la negativa. Hubo momentos, como en 1990 o 2004, en que la aprobación era cercana al 60%. Y a veces las líneas incluso se acercaron mucho, como en 1996, cuando hubo apenas tres puntos de diferencia entre la aprobación y la desaprobación de la gestión de Eduardo Frei a la cabeza del gobierno, aunque el balance final aún era positivo. Pero a fines de 2010, cuando Sebastián Piñera terminaba su primer año en La Moneda, las líneas se cruzaron y desde entonces son más los chilenos que desaprueban que los que evalúan favorablemente a sus gobernantes.

El peak de desaprobación lo obtuvo Michelle Bachelet durante su segundo período, con un 60% en 2016.

Hoy, con Piñera nuevamente en el sillón presidencial, ambas líneas en el gráfico se han vuelto a acercar y son apenas dos puntos los que las separan, aunque sigue siendo más la desaprobación.

El desplome de los partidos

La DC se ha desinflado. Al comienzo era por lejos el partido político con mayor adhesión ciudadana. En las encuesta del CEP, a inicios de los 90, cuatro de cada 10 respuestas señalaban al Partido Demócrata Cristiano como aquel con el que los chilenos se identificaban o simpatizaban. La diferencia era notoria: si en 1993 el 41% de los encuestados se identificaba con la DC, los tres partidos que le seguían no llegaban a tener dos cifras y ni siquiera juntos la alcanzaban (la UDI con 7,2%, RN con 7,1% y el PPD con 6,5%).

Su caída fue abrupta y sostenida. Tres años después registraban un 23% de adhesión. En 2000 ya era solo un 16%. En 2008 pasaba a ser segunda preferencia, detrás del PS, y en 2010 quienes reconocían cercanía con la DC eran un 6,5%. En noviembre de 2018 llegaron a su nivel más bajo de identificación ciudadana: un 2,1%.

El desplome de la DC fue más fuerte, porque partió más alto, pero todos los partidos han visto caer su nivel de cercanía con la ciudadanía.

Renovación Nacional llegó a registrar un 9% el año 2000, para luego tener bajas y leves repuntes, terminando en 2016 con un 3,6%, aunque ahora volvió a subir hasta casi un 6%, lo que lo convierte actualmente en el partido político con mayor identificación ciudadana.

La UDI partió bajo en 1990, con un 3,5% de identificación. Solo tenía por debajo al Partido Radical. Pero creció. Llegó en 2004 a ser el segundo en las preferencias, con un 11% de identificación, aunque de ahí la baja fue dura: en la última medición de 2018 sacaron un 3%.

Lo mismo ha sucedido con el PPD y el PS, mientras que otros, como el PC, PH y el PR, se han mantenido parejos, sin grandes cambios, siempre en la parte baja de la tabla.

Así como los partidos han ido decayendo en cuanto a identificación ciudadana, la "no identificación" ha crecido. En 1992, un 13,3% de los encuestados decía no tener afinidad con ningún partido político. Hoy esa preferencia alcanza el 74%.

Ya nadie supera el 50% de aprobación

La evaluación favorable de autoridades y personajes públicos ha ido disminuyendo en los últimos años. En los 90, generalmente había hasta cinco personas que en cada encuesta obtenían niveles de aprobación por sobre el 60%, 70% o incluso 80%. La mayoría era parte de la Concertación, y particularmente de la Democracia Cristiana (DC). Eduardo Frei y Patricio Aylwin solían estar al tope de la lista por esos años. También Gabriel Valdés, Andrés Zaldívar, Alejandro Foxley y Jaime Ravinet figuraban con altos porcentajes de opinión favorable.

Fuera de la DC, aparecía el socialista Ricardo Lagos. El único de derecha que durante esa década registró niveles similares de aprobación fue el entonces alcalde de Las Condes Joaquín Lavín.

En la década del 2000 la evaluación positiva seguía alta. Lagos y Lavín continuaban entre el grupo de los mejor evaluados, y por esos años se sumaron la entonces senadora Soledad Alvear y la entonces ministra Michelle Bachelet, que irrumpió. De hecho, en 2013, ella fue la última que registró una aprobación mayor al 60%. Desde entonces, los máximos han caído.

Hoy los mejor evaluados no superan el 50%. En la última encuesta de noviembre de 2018, Lavín fue quien obtuvo el mejor resultado, aunque solo con un 48%, seguido por Bachelet (42%) y el Presidente Sebastián Piñera (41%).

Los récords y la caída de Bachelet

Nunca un político ha sido tan bien evaluado por la ciudadanía como lo fue en su minuto Miche-lle Bachelet. La primera vez que apareció en la encuesta CEP fue en 2002, cuando era ministra de Defensa de Ricardo Lagos, la primera mujer en ese cargo. Irrumpió con un 72% de evaluación favorable.

Hasta entonces, solo tres personas habían sacado tan buen registro de aprobación: Patricio Aylwin en 1990 (80%), Eduardo Frei en 1993 (73%) -ambos cuando aún eran presidentes de la República- y Joaquín Lavín en 1996 (77%), el mismo año que fue reelecto para un segundo período como alcalde de Las Condes.

Al año siguiente, en 2003, Bachelet rompió todos los récords, con una aprobación de 84%. De ahí bajó en las encuestas, llegando a un mínimo en 2008 de 55%, y luego repuntó para marcar un nuevo techo de 85% en 2010. Ese mismo año se le acercó con un 80% el entonces ministro de Minería, Laurence Golborne, pero después de eso nunca nadie llegó a tal nivel de popularidad. De ahí vino una baja paulatina de popularidad que llegó a su punto más bajo en 2016, durante los 17 años que ha figurado en los sondeos del CEP, justo a la mitad de su segundo gobierno. Ese año lo cerró con un 28% de evaluación positiva.

Bachelet después repuntó y en la última encuesta aparece con una opinión favorable de 42%. Muy lejos de sus peaks, pero lo suficiente para ser actualmente la segunda figura política mejor evaluada, detrás del alcalde Joaquín Lavín.

Las 10 figuras mejor evaluadas

Desde 1990 fueron sondeados permanentemente por el CEP y son quienes más veces han cerrado el año entre las 10 figuras mejor evaluadas en estos 28 años. Entre los top ten aparecen los exmandatarios Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y el Presidente Sebastián Piñera. De los cuatro, Lagos es quien lidera la lista con 17 años consecutivos obteniendo más del 50% de evaluación positiva. Su popularidad comienza a bajar a partir de 2008 y alcanzó su peor cifra -23% de adhesión- el 2106, justo cuando buscaba la reelección presidencial.

En la nómina también están el senador José Miguel Insulza (PS) y el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín (UDI). El edil en 28 años ha estado 14 veces entre los 10 políticos mejor evaluados del país, y el parlamentario PS, 10. Lavín alcanzó su máxima popularidad en 1996 y 1997, mientras que Insulza obtuvo su mejor aprobación el 2005 y 2006.

Y aunque ya no están vigentes, en su momento los exministros Alejandro Foxley (DC), Soledad Alvear (ex DC), Jaime Ravinet (ex DC) y Gabriel Valdés (DC) -quien falleció el 2011- obtuvieron, durante años, una alta adhesión. De hecho, la cifra más baja que obtuvo Valdés fue de un 57%, en 1999.

Entre las 10 figuras que más veces han estado entre los mejor evaluados quedan fuera políticos que han cobrado relevancia en los últimos años, como diputados del Frente Amplio o miembros de Evópoli, quienes han comenzado a aparecer en los sondeos en los últimos cinco años.

La izquierda renueva sus caras

Desde 1988, la centroizquierda ha sido el sector que más adhesión ha alcanzado en los 30 años, sin embargo, con el paso del tiempo buena parte de sus representantes han quedado fuera de la primera línea. Se trata de figuras que en su momento fueron -por varios años- consideradas en la medición del CEP, pero que, en el último período, ya no están en la primera línea de la política chilena, entre ellos, el exsenador Camilo Escalona (PS), la exalcaldesa Carolina Tohá (PPD), el exministro Sergio Bitar (PPD) o la excanciller Soledad Alvear.

El escenario, en cambio, ha dado paso a nuevos rostros en la izquierda, en su mayoría ligados al Frente Amplio, como los diputados Gabriel Boric, del Movimiento Autonomista, y Giorgio Jackson, de Revolución Democrática.

La centroderecha, por su parte, mantiene vigente un número importante de representantes del sector, los cuales desde 1990 y hasta la fecha han sido considerados en la encuesta CEP.

30 años arriba de la ola

El mayor porcentaje de opinión favorable que alguna vez obtuvo Piñera en la encuesta CEP fue en 2010, con un 54%. El peor, en 1992, con 31%. Pocas veces ha estado entre los mejor evaluados, pero nunca ha figurado entre los de peor evaluación. Lo que sí, es uno de los pocos que han logrado mantenerse vigentes de manera constante durante los últimos 30 años.

Piñera es el único que ha aparecido ininterrumpidamente en las encuestas desde 1990. Muy similar a lo que pueden decir en la derecha el senador Andrés Allamand y el ministro de Defensa, Alberto Espina, que si bien han estado ausentes, son de los nombres que más regularmente se mencionan en los sondeos de opinión pública del CEP. También Joaquín Lavín, que estuvo fuera de las consultas unos años y volvió como uno de los políticos con mayor aceptación ciudadana; Evelyn Matthei, que presenta una laguna de casi 10 años (figuró hasta mediados de los 90 y volvió a aparecer en 2006) y Pablo Longueira, quien entre 1990 y 2012 apareció de forma casi ininterrumpida.

De la centroizquierda, quienes han permanecido de manera más regular son Ricardo Lagos, Eduardo Frei y Michelle Bachelet.

Entre las 23 figuras sondeadas en la última CEP, la mayoría son nombres que han cobrado relevancia en los últimos años, como los diputados Gabriel Boric, Giorgio Jackson y Felipe Kast, aunque el podio sigue ocupado por gente de "la vieja escuela".

De 1 a 7: las notas de 1988

En 1988, la encuesta CEP no medía la evaluación positiva o negativa de los principales personajes políticos, sino que solicitaba a los consultados que les pusieran una calificación en escala de 1 a 7.

Las dos mejores notas en esa oportunidad las obtuvieron personas que estaban muertas: los expresidentes Eduardo Frei Montalva (5,7) y Jorge Alessandri (5,5). Le seguían el cardenal Raúl Silva Henríquez, el doctor Fernando Monckeberg y quien años después se convertiría en el segundo presidente en democracia, el DC Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Solo ellos sacaron sobre 5,0. El general Augusto Pinochet, que aún estaba en La Moneda, y el entonces presidente de la UDI e ideólogo de la Constitución de 1980, Jaime Guzmán, sacaron un 3,4.

Ya aparecían en la lista nombres que aún forman parte de la primera línea política y que durante los últimos 30 años han logrado mantenerse arriba de la ola con cierta continuidad. Entre ellos, Andrés Zaldívar y Andrés Allamand, calificados con un 4,4 y un 3,8, respectivamente. Ambos llegarían después al Congreso y serían ministros en distintos gobiernos. Estaba también el futuro Presidente Ricardo Lagos Escobar (4,5). La medición se realizó solo unos meses después de su intervención televisiva apuntando con su dedo directamente a la cámara para interpelar a Pinochet.

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