Mr Bungle en Chile: engolosinados con la brutalidad

El debut en Chile de una de las bandas más inspiradas y creativas de Mike Patton fue a medias. Pese a la fidelidad del público, el exceso de canciones de su último y thrash metal disco, The Raging Wrath… (2020), resultó uniforme y ajeno a la inventiva experimentación que los hizo famosos.


Cada presentación en Chile de Mike Patton es un acontecimiento. Los fanáticos lo siguen, lo comprenden y se identifican con cada uno de sus proyectos. Sobre todo, cuando es el caso del debut de uno de los grupos más creativos y queridos de su carrera: Mr Bungle.

Habitué en el país, el líder de Faith No More siempre realiza un guiño a la chilenidad. Anoche, en un repleto y suduroso teatro Coliseo, el músico apareció vestido con poncho y sombrero de huaso que hizo olvidar el retraso de casi media hora del inicio del show. Acostumbrado a las sorpresas, Patton y sus compañeros no tocaron las canciones que el público esperaba y se centraron casi exclusivamente en su último disco, The Raging Wrath of the Easter Bunny Demo (2020) –que es una reversión más salvaje de las primeras grabaciones de la banda en 1986-.

Hubo, por cierto, un exceso de confianza. Mientras la mayoría del auditorio esperaba un paneo por esas canciones de creatividad pesadillesca de los iniciales y noventeros tres álbumes de Mr Bungle, el grupo se decantó por un show esquizofrénico, de exclusivo thrash metal, con pocos matices –entre ellas, la interpretación final de Gracias a la Vida de Violeta Parra- y que terminó por desgastar por su fórmula uniforme y reiterativa.

Pese a la fidelidad del público, los márgenes de expresión de genuina alegría de los fanáticos fueron mínimos, manifestados con el piloto automático. La versión 2022 de Mr Bungle apela a un ejercicio de nostalgia por su propia juventud. Es una demostración y convencimiento que ahora, más allá del medio siglo de vida, pueden mantener la energía caótica y la fiereza abrasadora que tenían en los 80.

Si en The Raging Wrath… las canciones se interpretan a alta velocidad y con constantes quiebres sin respiro, en vivo aumentan su rapidez instrumental y su contundencia como trabajo en equipo. Más allá de las diferentes voces y aullidos tradicionales de excelencia de Patton –que no se pudieron apreciar en su real magnitud debido a los altos decibeles y un sonido irregular-, el pulso del grupo lo marca el baterista Dave Lombardo. Impecable en su capacidad de mantener el ritmo y diverso en recursos estilísticos, no ha perdido su calidad ni tampoco su inventiva en sus cambios de marcha. Realmente da gusto observar su variedad de golpes siempre al servicio de la canción, especialmente en temas como el hardcore Sudden Death y en el thrash explosivo de Raping your Mind, urdido de manera sobresaliente con las guitarras.

Pero la impresión principal es que se trataba de un gran ensayo con público. Como un grupo de amigos que se reúnen en su entrada adultez para rememorar esas tardes adolescentes en que todo era fiesta, risas y no importaba el futuro. Los fanáticos quedaron esperando esa desquiciada mezcla de funk, jazz y vanguardia que hizo irresistible a Mr Bungle. No reprocharon nada porque era Patton quien estaba en el escenario. Pero no se tragaron el encaprichamiento por la brutalidad musical que, de tan redundante, perdió la gracia.

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