Alfredo Arias ofrece disculpas por su “mujeres lloronas”

Autor: F. Contreras

El entrenador de la Universidad de Chile aclaró su desafortunada frase del último fin de semana. "No me quiero equivocar más... A partir de ahora hablo solo de fútbol", dijo.


“Me cansé de las mujeres lloronas”, dijo Alfredo Arias el último fin de semana, para intentar graficar su molestia con el presente del club, hasta donde llegó durante la semana pasada para suplir al renunciado Frank Kudelka. Su frase, por machista, no pasó inadvertida y generó rechazo desde diversos sectores.

Por lo mismo, este lunes, el director técnico uruguayo ofreció disculpas por la forma en que, según él, se interpretaron sus palabras y aseguró que no fue su intención ofender a nadie.

“Fui a ver mis viejos a Uruguay. Tenía que solucionar algunas cosas y también fortalecer mis afectos, cerca de mi familia… Estando con mis viejos recordé muchas cosas. Ellos siempre me dijeron que hay que saludar, agradecer y saber pedir disculpas. Mi madre siempre me decía que no dependía de mí, que no depende de la intención que uno tenga si no de cómo se sienta el otro. Siempre me dijeron que el respeto termina donde empieza el de los demás”, dijo. “Me han aconsejado, que no hable, que deje que el tema decante. Pero si me equivoco, y tengo que aprender… Y ojalá equivocarme mucho para seguir aprendiendo. Y aunque no fue mi intención, aunque el contexto era otro… Si alguien se sintió dolido por mis hechos o palabras, desde ya mis más sentidas disculpas”, dijo.

“Espero que el tema acabe aquí, porque no me compete seguir hablando esas cosas… Soy entrenador de fútbol y tengo la bendición de hacer algo que me apasiona. A veces, creyendo que es solo fútbol, uno da respuestas”, acotó.

“No me quiero equivocar más”, enfatizó igualmente el director técnico. “A partir de ahora solamente hablaré de fútbol. No quiero herir más a nadie. A quien haya herido, en un contexto totalmente fuera de mi intención, le pido disculpas. Es algo que no haría. Menos representando a una universidad”, sentenció el oriental.

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