Unión Española deja a la U sin nada

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Los hispanos se impusieron a los laicos 1-2 en el Estadio Nacional y desnudaron, otra vez, todas sus falencias.



Universidad de Chile 1-2 Unión Española

U. de Chile: J. Herrera; L. Alarcón, D. Carrasco, M. Campos T.; R. Caroca (80', N. Oroz); P. Parra, J. Martínez; S. Ubilla (80', Á. Henríquez), N. Guerra (69', Y. Leiva), G. Torres. DT: F. Kudelka.

U. Española: D. Sánchez; J.P. Gómez, E. Palomeque, J. M. Aja, L. Pavez M.; V. Méndez (46', L. Pavez C.), M. Dávila, F. Seymour (67', Y. Mejía), B. Yáñez (46', R. González); S. Varas, M. Caballero. DT: F. Díaz.

Goles: 1-0, 37', Rodríguez, con un centro desde la derecha que se metió al ángulo; 1-1, 71', Mejía, con un ajustado y potente remate desde fuera del área; 1-2, 89', Caballero, con remate cruzado desde el costado izquierdo del área chica, que se coló entre el brazo y el cuerpo de Herrera.

Árbitro: J. Bascuñán. Amonestó a Parra y Caroca (U); y a Sánchez (UE).

Estadio Nacional. Asistieron 30.071 personas.

La Universidad de Chile se entrampa. Cae ante la Unión Española y no sale de su irregularidad.

No hay caso con esta U, que sigue luciendo débil futbolísticamente y, lo que es peor, también de la cabeza.

En un duelo que manejó a ratos con comodidad, los de Frank Kudelka finalmente sumaron una nueva decepción.

Hay más confianza, sí. Al menos la hubo a ratos. La idea del cuerpo técnico empieza a cuajar en el renovado plantel laico. O eso parece. Pero todavía el equipo es incapaz de mantener su propio ritmo e intensidad durante un partido completo.

Así fue, esta vez, ante los hispanos. Sin consistencia, los estudiantiles pudieron ser protagonistas y dominadores solamente por la actitud pasiva de los rojos sobre la cancha del Estadio Nacional. Los adiestrados por Fernando Díaz se echaron atrás y aguantaron los embates azules que, aunque exhibieron una mejor cara en algunos pasajes del compromiso, carecieron de ideas y profundidad. Fueron menos tibios esta vez, pero casi tan poco efectivos en el último tramo del campo de juego como todo este 2019.

Los de colonia, en tanto, con pocos argumentos, aguantaron cerca de su arco con un libreto claro. Cerraron los caminos y apostaron todo al contragolpe. Una apuesta exitosa, en todo caso, en el inicio por lo menos, pues, en media hora, ya habían obligado a Johnny Herrera a intervenir dos veces de manera notable para salvar a su equipo.

Pero Matías Rodríguez tenía la llave. Al menos transitoria. Con un centro que mandó al área con la pierna izquierda y una enorme cuota de fortuna, ya que su tiro buscaba la cabeza de un compañero y se metió en el segundo palo, al ángulo. Golazo. Y tranquilidad momentánea para los estudiantiles.

La fortuita apertura de la cuenta bajó los niveles de tensión entre los jugadores de la U que, a partir de ahí, esta vez sí tuvieron algo de tranquilidad para manejar la ventaja.

O eso parecía. La tónica se mantuvo invariable en el complemento. Con el conjunto rojo replegado y con los de Kudelka haciendo el desgaste. Y es que, a pesar del adelantamiento de los hispanos en el tramo final del compromiso, sus embates ofensivos no generaban real preocupación a la zaga universitaria.

Todo eso hasta que el colombiano Yulian Mejía cambió la historia. El cafetero rompió la inercia y marcó el empate con un zurdazo inatajable desde casi 30 metros. Por eso el "¡dejémonos de joder!", pronunciado con rabia y a viva voz por Kudelka, y que se escuchó con nitidez en la transmisión televisiva, estaba plenamente justificado. El adiestrador, como la mayoría de los hinchas, exhibía sin disimulo su incredulidad ante lo que ocurría.

El empate fue un golpe demasiado duro para la U, que jamás encontró respuestas. El paraguayo Caballero, a dos minutos del final, venció a Herrera y silenció a los 30 mil azules que llegaron a Ñuñoa. Para ganar el partido, reafirmar a su elenco como uno de los protagonistas del campeonato y para devolverle la amargura a los universitarios, que jugaron mejor que otras veces, pero pagaron cara su, a estas alturas, indisimulable fragilidad.

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