Rafael Guilisasti, ex CPC: "Vamos a tener que actuar de manera solidaria para enfrentar esta crisis”

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El vicepresidente de Concha y Toro advierte que “hay que pensar en un periodo mínimo de cuatro meses de una emergencia financiera derivada de la crisis del coronavirus”.


En cautiverio en su casa, ubicada en la comuna de Las Condes, el vicepresidente de Viña Concha y Toro, Rafael Guilisasti, sigue con atención la crisis provocada por el coronavirus.

Quien fuera timonel de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) entre 2011 y 2015 afirma, una y otra vez, que de esta emergencia sanitaria y económica no se va a salir sino es “entre todos”. Por eso, aunque dice no tener mayores detalles, cree que el reciente anuncio del gremio que dirigió -que encabeza el empresario agrícola Juan Sutil ahora- sobre la creación del Fondo privado de emergencia para la salud en Chile “está en la línea de lo correcto”.

“Juan Sutil está recién empezando y creo que tiene muchas potencialidades para hacerlo muy bien. Es una persona enérgica que tiene mucha experiencia empresarial y nos representa todos. La votación que él tuvo así nos refleja”, dice Guilisasti.

El empresario viñatero advierte que, en materia de negocios, “hay que pensar en un periodo mínimo de cuatro meses de una emergencia financiera derivada de la crisis del coronavirus”.

Concha y Toro es una de las viñas más importantes a nivel mundial y al igual que muchas se ha visto afectada por el desplome de la demanda de vino en China a raíz de la pandemia.

¿Los grandes empresarios debían este gesto de aportar recursos tras las críticas post estallido social?

Esta es una cuestión colectiva. Todos tenemos que aportar para solucionar esto. Algunos podrán aportar más y otros menos, pero esto es algo colectivo. Lo que está pasando es un tema de salud y sanidad. Hay que salir adelante y no teorizar sobre las causas.

¿Hoy es el momento de que las empresas que salgan a aportar, haciendo un mayor esfuerzo?

Hoy es el momento de que todos aportemos. Aquí se ha llamado a que haya una respuesta global y unificada y para eso estamos trabajando. Cada uno haciendo su aporte y la autoridad es una sola. Estamos realmente en una emergencia nacional.

¿Ve que existe mucha crítica frente a la respuesta de la crisis?

Yo prefiero atenerme a lo más clásico: en las emergencias el factor de la autoridad y el mando único son muy importante.

¿Qué opinión tiene de la petición del ministro de Hacienda, Ignacio Briones de pedirle a los ministros una “rebaja voluntaria de sus sueldos” para que sea donado a una fundación?

Cada uno verá cómo va resolviendo los distintos escenarios. Hoy estamos en un escenario de mucha incertidumbre respecto de la duración, costos, plazos y efectos permanentes que tendrá esta crisis sanitaria. Sin lugar a dudas, desde el punto de vista de las empresas, lo que nosotros más tenemos que cuidar hoy y mirar con mucho detalle es el flujo de caja para poder sobrevivir en los meses que vienen. Ese es el foco que uno tiene que estar mirando, considerando dificultades operativas. Por lo tanto, habrán una serie de medidas que irán en ese orden, sobre todo para ir cuidando el flujo de caja que permita contar con recursos para las cosas básicas para enfrentar los próximos meses que vienen por delante. La cadena de pago estará bastante complicada y probablemente con ingresos muy menguados. Desde el punto de vista del Estado, también tendrá que tomar sus medidas. Pero sin duda que el ministro Briones apunta a dar una señal potente. Vamos a tener que actuar de manera solidaria para enfrentar esta crisis.

Los dos factores críticos del rubro del vino

Usted conoce bien la industria vitivinícola, ¿esta rebaja de sueldos podría ser implementada en la industria dado el contexto?

Evidentemente. Cada empresa irá resolviendo esta y otras medidas más. También hay que ver si se afecta el flujo de caja, si se afecta a todo el personal que trabaja en una empresa, no solamente los altos ejecutivos.

¿Usted estaría de acuerdo con poner en marcha esta idea o proponerlo en sus empresas?

Eso tienen que verlo los directorios, pero creo que hay una serie de baterías. No nos fijemos solamente en esta. Cada empresa tendrá que ver, y asegurar sus ingresos operacionales que van a caer muy drásticamente. La industria del vino se verá también afectada, porque si usted tiene un periodo de paralización de exportaciones o de ralentización, ¿de dónde sacará los ingresos?

La deuda bancaria también tiene sus límites. Por lo mismo, creo que la estrategia más importante es ajustar los flujos y pensar en un periodo mínimo de cuatro meses de una emergencia financiera derivada de la crisis del coronavirus.

¿Qué perspectivas tienen para este año tiene la industria del vino?

La industria vitivinícola tiene un problema de entrada de ingresos y tenemos también un problema por saber cómo vamos a lograr construir la cosecha que debiera estarse desarrollándose pronto. La cosecha en términos normales terminaba a fines de abril, pero hay que ver la seguridad de los trabajadores. Eso se va viendo día a día. Hay problemas mucho mayores, pero para la industria, hay dos cosas críticas: la caída violenta de la demanda y la incertidumbre por la cosecha.

¿Cree que el consumo de vino se podría levantar ahora en China debido al mayor control del virus?

Si supiera esa respuesta, todo sería muy fácil. Pero sin duda que el golpe más grande es ver el tiempo de la recuperación de los mercados. Como somos una industria muy globalizada, fundamentalmente hay algunos despachos que están ocurriendo, pero vamos a ir viendo pronto cómo vienen los pedidos que se proyectan para dos o tres meses más. Por lo tanto, mientras no esté esto resuelto no hay ni siquiera cabeza para saber cómo viene el resto.

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