El megaproyecto que San Miguel busca frenar: construcción de 23 torres elevaría en 18% la población de la comuna

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El municipio inició un proceso de desvalidación de los permisos otorgados a un megaproyecto de 5.401 departamentos, que ha generado fuerte oposición entre los vecinos y cuyos lineamientos se basan en el plano regulador que venció en 2016.




Un megaproyecto inmobiliario que consta de 23 edificios está movilizando a los vecinos de la comuna de San Miguel. Se trata de 5.041 departamentos, distribuidos en torres de 14 a 23 pisos, que se emplazarían en los terrenos de 372 mil metros cuadrados que antes ocupó Ciudad del Niño, el centro de acogida para menores que funcionó entre 1943 y 2001, a cargo de la fundación del mismo nombre.

De acuerdo al municipio, si el proyecto se concreta, las viviendas en la comuna aumentarían un 12%. En el caso de los habitantes el impacto sería mayor: se estima que la población crecería en 20.000 personas, lo que implica un alza del 18,5% de los habitantes, que hoy totalizan 107.954 personas.

Las proyecciones preocupan a los vecinos de San Miguel, aunados en la agrupación “No + edificios”, que ya en 2019 vieron concretarse en el mismo sector de Ciudad del Niño seis torres que albergan 1.144 departamentos.

Tatiana Lizama, fundadora de la agrupación No + Edificios, relata que el citado proyecto ha tenido un fuerte impacto en la población. “Con estas seis torres que ya tenemos construidas y ya están habitadas tenemos problemas de presión de agua y ruidos molestos a deshora. Si así vivimos con seis torres, con 20 torres será mucho peor”.

En este escenario, la municipalidad inició un proceso de invalidación de los permisos, que fueron otorgados en 2019.

“En esta instancia se analizarán todos los antecedentes que sean aportados por el titular y por los vecinos de la comuna, para esclarecer si los permisos otorgados cumplen con toda la normativa aplicable”, sostiene Erika Martínez, alcaldesa de San Miguel, quien añade que la resolución, una vez se llegue a una determinación, debe ser dictada por la Dirección de Obras.

Edmundo Crespo, director ejecutivo de la Fundación de la Ciudad del Niño, afirma que “estamos tranquilos, porque todo el proceso que hemos seguido es estrictamente legal y como fundación con 87 años de vida, presente en todo Chile, no vamos a hacer nada que no responda 100% a la ley”.

El proceso, eso sí, no culmina en la resolución municipal. Francisco Zambrano, abogado de la Usach, aclara que después, tras el proceso, las partes pueden recurrir a otras instancias: “Puede reclamarse a la Contraloría o judicialmente. En este último caso, se puede reclamar ilegalidad o interponer un recurso de protección ante las cortes de Apelaciones y Corte Suprema”.

La preocupación de los vecinos

En noviembre de 2016 comenzó a regir el nuevo plan regulador de San Miguel, que reguló la construcción en altura. En base a este ordenamiento, solo el 35% de la superficie de la comuna permitirá edificios de hasta 10 pisos y el 65% deberá ser más bajo. Además, aumenta en 4,8 hectáreas las áreas verdes de la comuna, resguardando plazas y parques de ser reemplazadas por edificaciones.

El proyecto en cuestión, sin embargo, se elaboró en base a los lineamientos del plano regular anterior, a partir del anteproyecto que fue ingresado en 2015.

La arquitecta Gloria Flores apoya técnicamente al grupo No + Edificios y dice que “me extraña que Ciudad del Niño mantenga los permisos antiguos, pues el nuevo plan regulador establece que la densidad máxima para esa zona es de 500 y 600 habitantes por hectárea y la altura máxima es de cinco a 10 pisos. Con el proyecto quieren tener 2.300 habitantes por hectárea y edificios de 23 pisos; eso desconoce todos los estudios técnicos y el plan regulador nuevo, con todo lo que esto podría significar para las personas”.

Magdalena Vicuña, académica del Instituto de Estudios Urbanos de la UC, advierte que los proyectos de gran envergadura sí pueden acarrear problemas en el entorno: “En otros barrios de Santiago que se han densificado tan abruptamente hay saturación de las redes de agua potable y a ciertas horas del día no hay suficiente presión, porque el proyecto de departamentos no va de la mano necesariamente con un acondicionamiento de la infraestructura sanitaria. También hay evidencia de poca señal de internet por una saturación de usuarios”.

Mientras, el director ejecutivo de la fundación Ciudad del Niño agrega que “este complejo es el patrimonio que tiene la fundación y en la disposición de este patrimonio está el futuro de esta institución. A través de este desarrollo lo que estamos buscando es generar recursos que nos permita asegurarle 100 años de vida a esta organización”.

Frente a las quejas de los vecinos, la organización propuso un nuevo proyecto. En lugar de los 5.401 departamentos la idea es construir 5.059, distribuidos en 20 torres, tres menos que la iniciativa original, y en un plazo de 10 a 20 años.

Además, la nueva propuesta incluye la donación de 2,3 hectáreas de áreas verdes con equipamiento y el edificio de un antiguo liceo que abarca 1.168 metros cuadrados de infraestructura.

“Ciudad del Niño nunca ha planteado formalmente una donación, solo ha hablado de una servidumbre de paso. Así lo ha señalado en la evaluación ambiental, por lo cual no existirá un traspaso a la municipalidad ni a los vecinos de San Miguel”, dice la alcaldesa Martínez.

Mientras, la evaluación ambiental de los cuatro lotes que componen el proyecto se inició el mes pasado y actualmente está en la etapa de calificación.

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