Rapa Nui: una isla sin muelle

Autor: Ximena Bertin

Pese a depender en un 100% de la vía marítima para sobrevivir, en la isla no hay muelle y los barcos deben descargarse en mar abierto para llevar la carga a tierra, una peligrosa maniobra no exenta de riesgo vital para los estibadores.


“Descargar la carga en Rapa Nui es una pega que no se la doy a nadie, es extremadamente peligrosa, hay operarios que han quedado mutilados o han muerto aplastados entre los contenedores”, relata el alcalde de Rapa Nui, Pedro Edmunds. El edil hace referencia al sistema de abastecimiento que tiene la isla, y que a diferencia del resto del país, no se hace en un puerto en tierra firme sino a 4,5 km de distancia, en mar abierto. En ese punto los barcos permanecen “ a la gira”, es decir, arrojan sus anclas y esperan cargados con alimentos, harina, material de construcción, autos, gas licuado, los abarrotes para los supermercados y todos los pertrechos que necesitan los isleños para vivir. Desde la isla, en tanto, y si las condiciones climáticas lo permiten, zarpa una barcaza de 24 metros de largo para acercarse hasta uno de los costados del barco y comenzar la descarga de los contenedores. Cuando llenan la barcaza, vuelven a la isla hasta la dársena de Hanga Piko, donde finalmente descargan los contenedores en tierra firme. “Hasta ese lugar solo llegan las barcazas, no pueden entrar los buques”, señala Luis Gómez, gobernador marítimo de Hanga Roa. Agrega que “acá estamos limitados por el factor climático que es muy variable, dependiendo de eso le damos o no le damos el zarpe a las barcazas”.

Si todo marcha bien, y el mar está tranquilo, la maniobra dura dos días. En los casos más extremos y si el mar está “bravo”, especialmente durante los meses de invierno, los barcos han permanecido hasta un mes anclados, a la espera de que las barcazas puedan operar. “En ese punto hay mucho oleaje, sube el barco, baja la barcaza, o al revés, el mar está moviéndose todo el rato y ahí ocurren accidentes, por el mismo vaivén entre el barco y la barcaza. Es sin duda un sistema muy arcaico y riesgoso, por eso alzo la voz por esta isla para que de una buena vez se construya un muelle”, argumenta Edmunds.

Su demanda es antigua: hace casi 30 años y siete gobiernos que la viene planteando sin resultados, mientras la isla sigue usando el mismo sistema de cabotaje. Lo que se busca construir es un muelle pequeño, para las dimensiones de los barcos que abastecen la isla, no para cruceros o barcos gigantes que afecten la sustentabilidad de la isla. “La gente tiene miedo de que se construya un gran puerto, lo que necesitamos es un muelle pequeño para que el barco que nos abastece llegue directo a la isla y descargue de forma más rápida y más barata también para nosotros, el costo por metro cuadrado transportado es cada vez más caro. Con un muelle evitaríamos que el barco esté en alta mar, con sus motores encendidos, contaminando o dañando los corales”, plantea José Rapu, comisionado de la Codeipa (Comisión de Desarrollo de Isla de Pascua). “Hay tanta gente en la isla que todo lo que llega se acaba altiro, especialmente los materiales de construcción. Nos hemos quedado sin gas licuado, sin harina, el pan está costando $ 2.800, por lo tanto es muy necesario un muelle para combatir el desabastecimiento. Juan Fernández tiene un muelle y son 500 personas, aquí somos siete mil, y miles más como población flotante, y no tenemos nada. ¿Cómo se explica eso?”, se pregunta Rapu.

Según el concejal Mai Teao (RN), hay un consenso en la isla de que el sistema de abastecimiento es arcaico, peligroso y lento, esté calmado o no el mar. “Esta poca continuidad en el desembarco de la carga está provocando desabastecimiento, por lo mismo tenemos muchos reclamos de la comunidad, pero hay que consensuar el tipo de proyecto que queremos. Como Rapa Nui dependemos de la vía marítima y de la aérea, sin ellas estamos perdidos”, advierte Teao.

El concejal Ricardo Espinoza (PPD) agrega que el año 85 hubo un proyecto para construir un muelle, pero a raíz del terremoto en San Antonio los recursos del muelle se redestinaron a la reconstrucción. “Si bien hay opiniones divididas, hoy no podemos cerrarnos al desarrollo, porque la isla está demandando más embarcaciones para poder abastecerse. Están llegando cuatro barcos al mes de distintas empresas navieras chilenas, por lo tanto es necesario que se haga un estudio de un muelle, quizá un tipo mecano como el de Juan Fernández”.

Luz Zasso, gerenta de Sasipa (Sociedad Agrícola y Servicios Isla de Pascua), empresa filial Corfo a cargo de las barcazas, señala que “la decisión de hacer un muelle es una inversión del Estado, no nos corresponde a nosotros. Pascua lleva 60 años con el mismo sistema en alta mar y por eso tenemos esos riesgos”.

Consultada la dirección de Obras Portuarias del MOP, señalaron que “no se tiene contemplado un puerto, sino generar un proyecto de construcción de una gran obra de abrigo complementaria”. Esto, según indican, “para bajar tiempos de espera en la descarga, obra que por su envergadura va a requerir ser sometida al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental”.

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