Bachelet: "Están las condiciones sociales, económicas y políticas para los cambios"

En el Hotel Plaza San Francisco la candidata de la Nueva Mayoría agradeció el 62,16% que le hizo derrotar al 37,83% obtenido por Matthei. La abanderada opositora se impuso en 330 de 346 comunas y en más de 100 obtuvo sobre el 70%.




Una hora después del cierre oficial de las mesas de votación -producido a las 18 horas de ayer-, la candidata de la Alianza, Evelyn Matthei, reconoció su derrota frente a la carta de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet.

"Ya está claro y la felicito", comentó la ex ministra al salir de su casa en Las Condes, donde permaneció buena parte de la jornada, acompañada por ex su jefe de campaña Joaquín Lavín y su esposo, Jorge Desormeaux, con rumbo al Hotel Intercontinental. Ahí la esperaban sus partidarios, frente a los cuales asumió la responsabilidad política de su fallida postulación. "Aun con todo el sacrificio y el esfuerzo que hemos hecho en estos meses, créanme que no me arrepiento ni por un minuto de haber aceptado esta candidatura presidencial", dijo.

Poco antes, el generalísimo de la carta oficialista, Jorge Saint Jean, había tomado contacto con el vocero del comando de Bachelet, Alvaro Elizalde, para definir los pormenores de la visita que -cerca de las 20.15 horas y a puertas cerradas- Matthei realizó al Hotel Plaza San Francisco, epicentro de las celebraciones de la Nueva Mayoría.

Fue allí donde Bachelet agradeció el 62,16% que le hizo derrotar al 37,83% obtenido por la representante oficialista. La diferencia fue tal que la abanderada opositora se impuso en 330 de 346 comunas y en más de 100 obtuvo sobre el 70%.

El triunfo le permite a la ex jefa de Estado retornar a La Moneda desde marzo de 2014 hasta 2018 y convertirse en la primera presidenta que repetirá su mandato en Chile en los últimos 61 años. Antes lo hizo Carlos Ibáñez del Campo, en 1952.

Además, la victoria de la Nueva Mayoría supone el término de la administración de Sebastián Piñera, la primera de centroderecha desde el retorno a la democracia. "Usted puede tener la certeza que de parte nuestra va a tener una actitud patriótica, porque más allá de las diferencias, todos queremos lo mejor para Chile", comentó Piñera a Bachelet al contactarla telefónicamente para felicitarla por su triunfo.

Rodeada de su madre, Angela Jeria, y parte de su familia, además de miembros de su comando, la mandataria electa agradeció a sus partidarios y a los representantes de la Nueva Mayoría el respaldo obtenido ayer.

"Chile se ha mirado a sí mismo, ha mirado de frente su trayectoria, su pasado reciente, sus heridas, sus gestas, sus tareas pendientes. Y este Chile ha decidido que es el momento de iniciar transformaciones de fondo, con responsabilidad y con energía, con amplitud y voluntad de diálogo, con unidad y determinación", afirmó Bachelet en medio de los gritos de los miles de adherentes que se congregaron en la Alameda.

"Los que queremos cambios somos una amplia mayoría", agregó. "Tenemos la fuerza ciudadana, la mayoría parlamentaria y en consejos regionales, y las políticas sociales y económicas, y la voluntad y la unidad", enfatizó la mandataria electa y, dando una señal sobre la profundidad de los cambios que impulsará en los próximos cuatro años, advirtió que estos son "una tarea que excede un período presidencial".

La jornada de ayer estuvo marcada por la baja participación electoral, anunciada desde tempranas horas por la escasa afluencia en los locales de votación.

Los datos fueron elocuentes: con el 99,97% de las mesas escrutadas, aproximadamente 1.000.000 personas que concurrieron a las urnas el 17 de noviembre, esta vez optaron por no hacerlo.

La abstención llegó al 58%, lo que significa que 7,8 millones de votantes del padrón se restaron del proceso de ayer.

Las cifras constituyen la más baja participación en una elección presidencial desde el regreso a la democracia. Aunque es la primera vez que estos comicios se dan en un escenario de voto voluntario (ver páginas 24 y 25).

Sectores del oficialismo interpretaron estas cifras como un freno a las reformas planteadas por las filas opositoras, que incluyen modificaciones tributarias, en el área de educación y a la Constitución.

En esa línea, el senador Jovino Novoa afirmó que la mandataria electa y su sector no pueden sacar "cuentas alegres". "El gran derrotado son los cambios drásticos que se proponían, donde más de la mitad de los chilenos consideraron que no era necesario ir a las urnas", afirmó.

Lo anterior, pese a que la Alianza sufrió su derrota más contundente desde 1993.

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