El día en que un hijo gritó “no más”

Un menor de 15 años mató a su padre para defender a su madre, quien relató haber vivido 14 años de maltrato físico y sicológico por parte de su pareja. El tribunal absolvió y dictó que actúo en legítima defensa.

“De los 20 años juntos, 14 fueron de maltratos”. Así resumió María (36) casi la mitad de su vida, ante el Segundo Tribunal Oral en Lo Penal de Santiago, en medio de un juicio, en que la fiscalía le imputaba a su hijo de 15 años el delito de parricidio, tras matar a su padre con dos puñaladas.

La violencia que relató María no sólo incluía golpes, sino que también abusos en lo económico y en lo psicológico. Un día, sin embargo, estas escenas tuvieron su final, pero no por la voluntad de su agresor, ni porque se hayan sometido a terapias contra la violencia intrafamiliar. El final llegó con angustia y desesperación.

Se suponía que el 14 de septiembre de 2016 sería un día emotivo, en que el hijo de María y Cristián tenía un acto folclórico de Fiestas Patrias en su colegio, en Independencia. Era una jornada especial, dentro de una semana marcada por los excesos de Cristián: según declaró la mujer, de acuerdo al fallo del tribunal, el hombre llevaba casi cuatro días consumiendo alcohol y drogas.

María recordó ante los fiscales y los jueces que ese día entró al baño para arreglarse para la ocasión, pero fue interrumpida cuando su pareja ingresó a la fuerza exigiéndole dinero. “Empezó a zamarrearme fuerte y me decía ‘dame plata’. Me tomó del cuello y giró hacia la lavadora y me presionó muy fuerte, entonces lo miré, bajé los brazos y le dije: ‘Hazlo, estoy cansada de todo esto’. Me costaba respirar”. En eso, la mujer declaró que entró su hijo y gritó: “Papá, suelta a mi mamá”.

Este no fue el primer incidente. Según se relata en la resolución de los magistrados, el testimonio de la mujer también da cuenta de que una vez, tras dar a luz, sufrió una infección y tuvo que ser derivada hasta un hospital, lugar donde a las pocas horas de ser internada llegó su pareja: “Le había ido a dar pecho a mi hijo, le mostré la herida a la doctora y ya en maternidad él me golpeó cuando estaba recién parida, entonces toqué el timbre y le pedí a la enfermera que me cambiaran de sala. Le dije que no quería estar sola”. Ella recordó que una vez, en el embarazo de su otra hija, Cristián la arrastró por el suelo cuando tenía cuatro meses de gestación, sin embargo, dijo que “siempre tuve esperanzas de que cambiara”. María dice que lo denunció en 2014, sin embargo, retiró la denuncia aferrada siempre a la esperanza del cambio. El cambio no llegó, incluso empeoró al momento. Los informes policiales, construidos en base a testimonios de familiares, vecinos y peritos de la PDI, dan cuenta de cómo fue el desenlace.

La muerte

Ante la advertencia del menor a Cristián para que soltara a su mamá, el hombre respondió con un “pechazo” (golpe de pecho), insultándolo reiteradamente. El joven, sin embargo, no se aminoró. De acuerdo a los análisis policiales, tomados en cuenta por el tribunal, el menor sacó un cuchillo de 12 centímetros y clavó dos puñaladas a su padre, quien con 1,80 metros de altura y 101 kilos, cayó de inmediato al suelo, falleciendo horas más tarde en el hospital. La fiscalía solicitó una condena de cinco años de régimen cerrado para el menor, en un centro del Sename. Pero el tribunal lo absolvió. “Quedó demostrado con los dichos de los testigos, puesto que estos dieron cuenta de que la reacción del acusado fue en todo momento de defensa hacia su madre, quien al prestar declaración de manera tan sincera relató toda una vida junto al afectado, marcada por las agresiones y la violencia física y psíquica”, concluyeron los jueces.

La defensora penal juvenil, María Fernanda Aguilera, explicó que “la legítima defensa no significa que no existió una muerte, sino que ésta estaba justificada por el ordenamiento jurídico, dado que era legítimo reaccionar ante una persona que atacaba a otra de una manera tan agresiva, y eso quedó demostrado. Creo que lo más relevante para la decisión que tomó el tribunal fue la vida de violencia que tenía esta familia”. Por su parte, desde la Fiscalía Centro Norte señalaron que “el Tribunal Oral en lo Penal tuvo por acreditada la existencia del delito de parricidio, agregando que el Ministerio Público tuvo razones fundadas para traer esta causa a juicio oral y que no había arbitrariedad”.

Sobre la situación que viven las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, la ministra del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, Claudia Pascual, indicó que “como Estado, contamos con una red de atención que acoge a las mujeres, las orienta y acompaña desde una perspectiva legal, psicológica y también social, y también previene la violencia. Asimismo, sabemos que para combatir la violencia no basta con fortalecer las redes institucionales, sino apuntar también a la propia comunidad, capacitando a dirigentas y dirigentes sociales, que conozcan a las mujeres, que estén en su entorno y que puedan hacer un acompañamiento cotidiano”.

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