El ‘Flaco’ Bernardo Bello

Autor: Chomsky

Ese mes había cumplido 20 años, pero representaba menos edad. El entrenador húngaro Francisco Platko, de Colo Colo, lo citó para el partido ante Partizán, de Yugoslavia, dos días después de Navidad. Llegó hasta el lugar de concentración, el Hotel Savoy, en la segunda cuadra de Ahumada, con sus botines envueltos en papel de diario. En la recepción le dijeron: “Cabro, no hay ningún jugador todavía. Espéralos afuera para que te firmen autógrafos”.

Luego de una olimpiada escolar en Santiago, Colo Colo contrató al puntero izquierdo de Quillota: Bernardo Francisco Bello Gutiérrez, nacido el 8 de diciembre de 1933 (cumplió 83 años), quien hizo su estreno internacional frente a Partizán: “Ganamos 1-0, gol de Fernando Campos, gran actuación del arquero Misael Escuti y yo jugué bien (diciembre de 1953). Días después del Año Nuevo (enero de 1954), disputamos la revancha. Perdimos 8-4 y reemplazaron a Escuti después del sexto tanto. Los goles nuestros fueron dos de Atilio Cremaschi y dos de Jorge Robledo. Después supe que Escuti y otros compañeros se habían escapado de la concentración”, cuenta el Flaco Bello.

En febrero de 1954, Luis Tirado lo llamó a la selección nacional que en Ñuñoa enfrentó a Paraguay por las eliminatorias del Mundial de Suiza. Chile perdió 3-1 y el gol fue de Robledo en un centro de Bello. “Todo antes de debutar oficialmente con la camiseta de Colo Colo”.

Muy veloz, zurdo, hábil y de gran freno, Bello estuvo acompañado de cracks como Cremaschi, Robledo, Manuel Muñoz, Cua-Cuá Hormazábal, Jaime Ramírez, Mario Moreno, Jorge Toro y Francisco Valdés y de goleadores como Juan Soto y Luis Hernán Álvarez. Con ellos dio tres vueltas olímpicas (1956, 1960 y 1963) y obtuvo la Copa Chile 1958. “Me especialicé en los centros: a Robledo en el segundo palo para que cabeceara o pivoteara; a Soto y Álvarez, rasantes al primer palo para que anticiparan”.

El partido inolvidable de Bello ocurrió en noviembre de 1959, con ocasión de la despedida de Sergio Livingstone, cuando Chile derrotó por primera vez a Argentina: “Perdíamos 2-0 y ganamos 4-2. Actué junto a mi ídolo, René Meléndez, y convertí el primer y el tercer gol”.

Otra conquista para el recuerdo es cuando le anotó a Santiago Wanderers en Playa Ancha (0-1) y que fue determinante para el título 1960.

¿Una frustración en su carrera? “Quedar afuera del Mundial 1962 fue una estigmatización. No hay entrevista en que no me mencionen que fui uno de los tres eliminados a última hora, junto con Juan Soto y Alfonso Sepúlveda. Prefiero quedarme con la fotografía oficial del plantel, donde aparecemos los 25 jugadores”.

Pese a los años transcurridos, el tema es sensible: “El entrenador Fernando Riera me tuvo para el reverendo leseo. También a última hora me había dejado abajo del Sudamericano de Buenos Aires (1959), donde improvisó a Jorge Toro de puntero izquierdo. En una Copa O’Higgins (1961), llamó en mi puesto a Carlos Hoffmann… Si me llevó a la gira a Europa (1960) fue porque los medios me eligieron el mejor puntero izquierdo durante tres años consecutivos, pero yo no era de su gusto”.

La ceguera y la diabetes de Bello, profesor titulado en la Escuela Normal Abelardo Núñez, no afectan su memoria ni su sentido del humor: “Yo era delgado, medía 1,71 metros y pesaba 61 kilos. Ricardo Ramacciotti, centro half de Argentinos Juniors, me miró y me dijo en el estadio Santa Laura: ‘Che, andáte al hipódromo de enfrente, vos estás para jinete…”.

En la despedida, Bello solicita: “El alcalde de Quillota iba a ponerle mi nombre a una calle. El año pasado publicaron por error que yo había nacido en La Cruz y nunca más me volvió a llamar el alcalde. Por favor, haga la corrección: nací en Quillota”.

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