Foco en materias sociales marcan un renovado Pleno de la Corte Suprema

Con la designación del juez Carlos Cerda, el máximo tribunal completó sus 21 cupos luego de tres años de espera.




El nombramiento del juez Carlos Cerda como nuevo ministro de la Corte Suprema no sólo era ansiado por sus cercanos y organizaciones ligadas a los derechos humanos. También era esperado, desde hace tres años, por los miembros del Pleno del máximo tribunal del país para completar sus 21 cupos asignados por ley.

Problemas de salud de sus miembros -como ocurrió en 2011 con los jueces Nibaldo Segura, Gabriela Pérez y Rosa María Maggi, y el deceso del juez Roberto Jacob- obligaron al Poder Judicial a cubrir los cupos a través de suplencias. La situación, según autoridades de la época, era "complicada".

Es por esta razón que el arribo del juez Carlos Cerda, además de los recientes nombramientos de los ministros Carlos Aránguiz (28 de enero pasado), Andrea Muñoz (13 de marzo pasado) y Gloria Ana Chevesich (agosto de 2013), incide en la conformación de una renovada Corte Suprema.

Según dijeron desde el Poder Judicial, los recién asumidos ministros fueron designados para integrar la Cuarta Sala, dedicada a resolver causas laborales y de familia.

INTERES Y RECAMBIO

Si bien a comienzos de 1990 la judicatura centró sus esfuerzos en resolver materias vinculadas a las violaciones de derechos humanos, en la actualidad, aseguran desde el máximo tribunal, la atención está puesta en resolver materias sociales y ambientales.

El ministro Pedro Pierry aseguró que "indudablemente se ha producido un cambio en las cosas que ven en general los tribunales (…). El tema de las isapres es algo muy violento, porque en la Suprema estamos viendo cerca de 20.000 causas al año". Agregó que "es cierto que sabemos el criterio y las vemos casi electrónicamente, pero que haya 20.000 ciudadanos que llegan a la Suprema implica que hay una omisión, desde el punto de vista legal, y existe la necesidad de que la ley diga algo al respecto".

Nibaldo Segura, integrante de la Sala Civil de la Corte Suprema, afirmó que "la sociedad está en movimiento, la legislación está en movimiento, el Parlamento tiene maneras distintas de apreciar las maneras en que se legisla. Va cambiando periódicamente el sistema, entonces es interesante el trabajo bajo esa actividad".

El juez Carlos Aránguiz, en tanto, aseguró que "existe un consenso muy grande en la Corte Suprema respecto de la necesidad de mantenerse en un contacto mucho más estrecho con los justiciables; es decir, la gente, los ciudadanos".  Para el magistrado, el arribo del juez Cerda marca "un recambio, como el que se produce cada cierto tiempo en todas las instituciones (...). Creo que va a ser una gran contribución y todos estos cambios apuntan a renovar tanto el espíritu como el cuerpo y las acciones del Poder Judicial".

Los criterios y formas en que se resolverán las materias jurídicas serán parte de los nuevos focos y responsabilidades que asumirán los nuevos integrantes del máximo tribunal. En este sentido, el juez Lamberto Cisternas enfatizó que "la Corte Suprema tiene que evolucionar, porque los integrantes de ella somos diferentes y eso justifica que los ejes vayan cambiando. Aparte, las preocupaciones de Chile y el mundo son diferentes".

Para el ex presidente de la Suprema Milton Juica, "lo generacional está relacionado a cómo cada juez enfoca los asuntos, y eso hará la diferencia".

La asunción de los nuevos ministros, sumado a la llegada del juez Sergio Muñoz a la presidencia del máximo tribunal, siendo, a sus 57 años, el más joven en asumir el cargo, son parte de los hitos que conforman la renovación de la judicatura. En noviembre de este año, Rubén Ballesteros dejará la Corte Suprema por cumplir los 75 años, edad tope para desempeñar el cargo de magistrado. Por lo que esta conformación del Pleno se extenderá por seis meses y se volverá a completar tras el nombramiento de su reemplazante.

El ministro de Justicia, José Antonio Gómez, remarcó que "la Corte Suprema ya tiene ministros nuevos y con mucha trayectoria, como el propio presidente, que es un hombre joven".

Respecto de la llegada de Carlos Cerda, agregó que "es el primer ministro de la Presidenta Bachelet y tiene un sentido muy simbólico. En una oportunidad su nominación fue votada en contra en el Senado y la Presidenta ha logrado los consensos para que sea elegido".

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