La batalla de las mamás conectadas

Autor: Tania Opazo

Si usted no tiene hijos chicos probablemente no lo sepa, pero la batalla de las buenas versus las malas madres está desatada. Ocurre en internet donde las nuevas generaciones han encontrado una forma de informarse, aconsejarse, y cómo no, también un lugar para competir por modelos de crianza y decidir quién lo está haciendo mejor. Le damos la más cordial bienvenida al mundo de la crianza respetuosa, las “lechitas”, el “porteo” y el Kangatraining, las mamás cohetes, imperfectas y mucho más.

Chile Crece Contigo, la plataforma del gobierno para apoyar a los padres en la crianza de sus hijos, comenzó esta semana una campaña: “Noventa por ciento de las mamás se sienten juzgadas, principalmente por extraños. En el Día de la Madre regala menos juicios y más apoyo”, publicó en la red social Twitter el miércoles pasado.

“Cualquiera se siente con el derecho de venir a opinar del mundo interno y decisiones de las mujeres. Siempre nuestra voz y sentir ha sido caricaturizada desde una posición infantil y puesta en duda”, dice la sicóloga y bloguera Leslie Power, férrea activista de los derechos de las madres.

La experiencia de la maternidad, sobre todo los primeros meses, dice Power, puede ser bastante solitaria. “Los niños no están incluidos en el mundo laboral de la mujer, en su vida pública, lo que hace del postnatal una reclusión domiciliaria”. A eso la conocida matrona y partera Pascale Pagola agrega, por su parte, que “hoy hay poca tribu y familia achoclonada, todos están afuera trabajando, mientras que en sus casas las mujeres están llenas de dudas buscando formas más personalizadas y conscientes de criar”.

Para servirlas crecen y crecen el número de publicaciones, sitios web, secciones, expertos y sobre todo grupos que ofrecen guía, a tal punto que las madres terminan mareadas y los medios de distintas partes del mundo hablan de que el fenómeno del “parenting” agobia, confunde y le quita todo el goce a la crianza. “Nunca hubo tantos libros de autoayuda para aprender a ser madre. Es un rol que se mercantilizó: comprar determinadas cosas, ir a ciertas actividades… la maternidad es más complejo que eso”, afirma la sicoanalista y escritora Constanza Michelson, quien también asegura que “hoy qué tipo de mujer eres está definido por qué tipo de mamá eres. La maternidad se transformó en un significante de nuevo”.

Nada de eso es demasiado nuevo y probablemente lo han experimentado varias generaciones ya. Pero hoy las más jóvenes se han volcado a internet, y sobre todo a las redes sociales con las que crecieron, a vivir esta experiencia, y la nueva tribu maternal está pegada al teléfono buscando respuestas.

Las mamitas del Facebook

Si hay una red social que ha acaparado el uso de las nuevas madres es Facebook. Le siguen otras como Instagram y YouTube, y por supuesto WhatsApp. En estos espacios las mamás, una gran mayoría que no se conoce en la vida real, forma comunidades donde intercambian datos, fenómeno que ha crecido con fuerza desde 2014. Hoy existen al menos unos 25 grupos chilenos, a los que también llegan mujeres de diversos países. Allí preguntan, se desahogan, venden o intercambian productos, entre otras cosas. Hay grupos pequeños de no más de 500 personas, pero también los hay de 35 mil integrantes como Mamitas con dudas o la Comunidad de la leche, con casi 50 mil seguidoras.

“Al inicio éramos un grupo de 25 mamás de Temuco y todas nos ubicábamos de alguna manera. Actualmente somos casi 11 mil de varios países”, dice Fabiola Rodríguez, administradora de uno que se llama Mamis en rodaje.

En general se reúnen según intereses y etapas, por ejemplo, parto natural, lactancia materna, jardines y colegios. También hay otros más acotados sobre “porteo” (uso de portabebés ergonómicos), pañales ecológicos (de género), alimentación sin papillas (baby led weaning – BLW) y otros para situaciones específicas, como madres con hijos prematuros, alergias alimentarias o incluso grupos para mujeres que no tienen pareja y acudieron a un banco de esperma para tener guagua.

Ellas afirman que ahí encuentran contención en un momento en que están llenas de dudas y vulnerables. “Sin esta tribu virtual que se arma me habría vuelto loca hace rato, poder hablar con gente que está pasando por lo mismo es un alivio. Yo creo que me ha servido más que los diez doctores que hemos visto”, dice la educadora de párvulos María José Fernández, cuyo hijo Facundo, de casi un año, sufre varias alergias alimentarias y que participa en grupos de Facebook y WhatsApp.
“Encontré un submundo lleno de información bastante más actualizada que la que hay en el entorno, miles de temas de los que jamás escuché antes y aunque no practico todas las cosas, nunca está de más el conocimiento”, afirma Carol Meza, administradora del grupo Porteo Ergo Chile.

Además, muchos de estos grupos tienen un fuerte componente solidario: se hacen rifas para las que necesitan ayuda, un grupo de alergias envió leches especiales a Iquique tras el terremoto de 2014 e incluso hay quienes se ofrecen a cuidar a los hijos de otras cuando alguna confiesa que está demasiado agobiada.

La médico familiar Danitza Muñoz es la doctora más recomendada en el grupo Mami busca pediatra. Para ella la comunicación que establece vía Facebook ha sido muy útil: “Llegan con dudas, y cuando aprenden y adquieren las herramientas, ayudan a otras mamás, primerizas en su mayoría, en una labor comunitaria que es muy rica. Uno no dimensiona el alcance que esto tiene. Una indicación, un apoyo, una contención llega a 15 mil personas en forma simultánea”, explica.

Pero también hay críticas, ya que a veces las diferencias de opiniones y los juicios terminan en peleas y recriminaciones. “Es una etapa de la vida en que estamos super sensibles, entonces cuesta mantener la empatía y la tolerancia, la forma en que escribimos se malinterpreta y hay malos entendidos”, afirma Paula Mogollón, del grupo Red de apoyo a la lactancia materna Chile.

“He recibido consejos realmente absurdos, como no usar jabón al lavar los pañales de género y asearlos solamente con aceite de árbol de té. Recuerdo cuando funaron a una mamá por llevar a su hijo en coche en verano. Realmente consideraban que era mejor para la guagua estar pegada al cuerpo (sudoroso y acalorado) de su madre en plena ola de calor”, dice la profesora de lenguaje Karen Mariángel.

En general, las peleas no son por asuntos muy graves, pero a veces las cosas se salen de control. Embarazadas y mamás de Chile VIP es un grupo privado de 400 personas que se salieron de Embarazadas y Mamás de Chile (sin VIP) porque, según ellas, había gente que se burlaba de las preguntas de algunas participantes, de su redacción o incluso de las mamás que llevan a sus hijos a un consultorio y no a una clínica. “Hacían encuentros y grupos de WhatsApp donde sólo participaban las que apoyaban estas burlas y se jactaban de ser de clase alta”, cuenta Claudia Martinich, creadora de la versión que irónicamente se puso VIP.

Las administradoras de los distintos grupos cuentan que a veces las participantes ponen a prueba su capacidad de asombro, y que deben intervenir, bloquear, cerrar comentarios e incluso echar personas. La clave, dice Verónica Valenzuela, de Porteo sin fronteras, es tener un equipo bien coordinado, siempre dispuesto a ayudar. “Generalmente, estamos eliminando a las personas que no son respetuosas”, dice. “Es que cuando los grupos se vuelven masivos, en general son incontrolables y es muy difícil leer lo que escriben todas las participantes las 24 horas del día”, agrega Carol Meza.

Pese a todo, la mayoría concuerda en que, con todo, los grupos suman más que restan: “No hay que opacar esta oportunidad que nos dan las redes sociales de comunicarnos. Hay tantas cosas de las que yo no tenía idea antes”, dice Violeta Torres, administradora de Mamitas con dudas.

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Malas madres

La película protagonizada por Mila Kunis, Bad Moms (El club de las madres rebeldes), se estrenó el año pasado y no es más que el reflejo de un fenómeno instalado. Los medios extranjeros han hablado de las Guerras de madres (Mommy wars) para describir este fenómeno en que las madres pelean y se recriminan sus distintos estilos de crianza.

En el último tiempo, de la mano de esta tendencia, han aparecido las “malas madres” o “madres imperfectas”. En Chile una de las que lleva esta bandera es la periodista Constanza Díaz, quien en su blog y Facebook El lado B de la maternidad: perfectamente imperfectas, dice que la sociedad y las otras madres (las perfectas), estarían poniendo un peso sobre las mujeres que, al menos ella y sus seguidoras, se niegan a aceptar. “Te ponen muchas condiciones. Que tienes que dar pechuga hasta los dos años, que no puedes castigar, ni decir que no, etc. Yo quise ser una voz disidente a tanta pauta. Las mamás sienten que si dicen que están tristes o cansadas les van a decir que son malas mamás, mal agradecidas, que cómo se quejan… En mi página encontraron un espacio para desahogarse sin sentirse juzgadas”, explica.

En El lado B las participantes, algunas anónimas y otras no, confiesan que ya no soportan a sus hijos o que sus maridos son unos flojos que no las ayudan en nada. También aparecen las burlas y apodos al bando contrario, como “tetanazis” o “locas del porteo”. “Creo que esas mamás se cargan de energía negativa, no me aportan nada. Dan toda la impresión de arrepentirse de haber tenido hijos cuando la mayoría reconoce que son lo mejor de sus vidas. Los hijos vienen a catalizarles otros problemas, como poco apoyo de sus parejas, familia y baja autoestima”, opina la profesora de español Natalia Toledo, que tiene una hija de tres meses y ya dejó de participar en varios grupos.

Muchas personas conectan con la idea de las imperfectas y se quejan de que las exigencias para las madres son demasiadas y de que hay sanciones sociales. “Existe una jerarquía de madres. Nadie habla de eso en persona, pero en internet la gente se descarga: si tuviste parto normal eres mejor que si tuviste cesárea, si diste pechuga eres mejor que si diste relleno, si “porteaste” eres mejor que si lo tuviste en coche y así. Todas esas cosas te van categorizando y algunas se van sintiendo superiores”, cuenta Estefanía Opazo, quien junto a su pareja, el vocalista de Chancho en Piedra, Eduardo Ibeas, tienen el webshow Familia Nuclear.

 A través de su webshow, Familia Nuclear, Estefanía Opazo ha integrado a los papás al debate de la crianza.
A través de su webshow, Familia Nuclear, Estefanía Opazo ha integrado a los papás al debate de la crianza.

En su defensa, las mamás que participan en espacios “pro algo” dicen que, sí, muchas veces las comentaristas no son todo lo respetuosas que deberían, pero que detrás siempre está el bien mayor de los niños. “Creo que esto pasa porque muchas tuvimos que defender y pelear por nuestras opciones de crianza dentro del círculo familiar, de amigos y trabajo, y eso a veces te deja muy a la defensiva”, explica Natalie Descouvieres, del grupo Yo porteo y pañaleo.

Según Ana María Vivanco, instructora de Kangatraining (sistema de ejercicios para las mamás y sus bebés en mochilas ergonómicas) y que participa en varios grupos prolactancia, crianza respetuosa y “porteo”, las llamadas “mamás perfectas” son realmente “mamás cohetes”: “están con la información tan fresquita, super abanderadas por la causa y encuentran que es tan maravilloso lo que están haciendo que todas deberían hacerlo igual y es casi como si quisieran evangelizar”, explica. Para ella y las mamás de estos grupos, las otras no están lo suficientemente actualizadas o empoderadas. “No pasemos por alto que vivimos en una sociedad muy adultocéntrica y esta corriente en la que tantas creemos pone el foco en las necesidades del niño, en un momento clave de su desarrollo, que son los primeros años. Esto es algo importante en lo que la medicina y las neurociencias nos dan la razón”, acota.

Para Leslie Power, las páginas que invitan, por ejemplo, a dejar de amamantar sin culpas, son un claro llamado a la no salud: “Sí, la crianza es como se te da la gana mientras tú estés tranquila, porque esa tranquilidad es lo que te da la capacidad para calmar a tu guagua, y ni dar pecho hasta los dos años, ni “colechar”, ni “portear” a tu guagua te va a garantizar un apego seguro, aunque sí lo promueven. Pero pensar que es normal sentir que el sistema nervioso no te da más o pegarle a tu cabro chico… No. Puedes estar desarrollando una depresión postparto, busca ayuda. Esto no tiene nada que ver con ser buena o mala mamá”, afirma.

Leslie Power. La sicóloga fue una de las pioneras en abrir la conversación sobre los derechos de las madres en la web.
Leslie Power. La sicóloga fue una de las pioneras en abrir la conversación sobre los derechos de las madres en la web.

Frente a esta tensión, también hay sitios más conciliadores. Momimom es el blog de la periodista Daniela Alonzo, quien cree que la fidelidad de sus lectoras tiene que ver precisamente con ser un término medio. “Hay que encontrar un balance y es una cosa que las mamás me agradecen. Ninguna es perfecta, ninguna tiene la verdad absoluta… parece obvio pero estamos todas haciendo lo mejor que podemos”. Lo mismo piensa la actriz Mariana Derderian, que en su canal de YouTube Mamariana se toma con humor el lado pesado y difícil de ser mamá: “Mi premisa es reírme de la parte fome, de despertar vomitada, de haber pasado pésima noche y tener una reunión importante a las siete de la mañana… yo no le doy consejos a nadie, siempre digo que no soy ejemplo de nada”, afirma.

Más redes reales

La antropóloga y académica de la Universidad Adolfo Ibáñez Michelle Sadler, quien se ha dedicado a estudiar el nacimiento y la crianza, acaba de publicar el libro La historia ilustrada de un embarazo. Ella cree que efectivamente el “acceso ilimitado a internet genera angustia, porque hay mucha información contradictoria y no todas las mamás saben discriminar entre los datos serios o no”. Por eso, afirma que es importante que estas “tribus virtuales” se hagan más reales, que se vean la cara y se conozcan como ocurre en los cursos de educación prenatal que ella realiza. Por ejemplo, algunos grupos de Facebook como Tribu de Parto, se reúnen periódicamente en un parque y hacen lo que llaman un “Guaguatún”.

Tanto especialistas como madres concuerdan en que las madres necesitan más contención y asesoría. La matrona de Clínica Las Condes, Alejandra Becerra es parte del equipo de parto natural de esa institución y explica que a veces la web hace que las mujeres idealicen ciertos conceptos, lo que solamente puede llevar a la frustración. “Se distorsiona todo, mujeres a las que les duele un dedo y se toman un paracetamol se imaginan un parto chamánico, casi que parir al lado de un río… Tienen que asesorarse de profesionales competentes, no sólo parteras o doulas, y entender que cada parto y maternidad es distinta”, dice.

Para José Luis Zúñiga, pediatra que vive en La Serena y es conocido por su página Pediatría de Jota Ele, internet y las redes sociales bien utilizadas son un gran recurso, que además obliga a los profesionales de la salud a actualizarse en las nuevas tendencias. Pero si la información no se contrasta con lo que dicen los expertos, puede haber problemas serios. “Cuando tú divides a las mujeres le haces daño a la sociedad. Esto tiene que aportar a la fortaleza y confianza de las mujeres”, agrega por su parte la matrona Pascale Pagola.

Más importante aún, concuerdan todas, estos espacios tienen que ser un trampolín para que las mujeres defiendan y exijan derechos para vivir bien su maternidad. En eso hace hincapié Natalia Encina, administradora del grupo Mami busca pediatra: “En vez de pelear por quién es mejor, deberíamos estar luchando para que existan políticas públicas como, por ejemplo, erradicar la violencia que vivimos durante los partos, un posnatal que nos permita disfrutar a nuestros hijos sin la culpa de dejarlos por salir a trabajar (varias creen que debería ser de un año), mano dura para los empleadores que no cumplen con los fueros maternales ni pagos, apoyo a la lactancia y ¿por qué no?, apoyo económico a las madres que deciden quedarse en sus casas a criar a sus hijos”. No es poco.

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