Waldo Parra: “La historia de Latinoamérica es tan atractiva como Star Wars”

Luego del éxito de su novela Masones & libertadores, ahora publica su segunda parte. La serie histórica tiene como personajes a José Miguel Carrera y Bernardo O’Higgins.

Hace 10 años surgió la idea de hacer una serie histórica. Fue cuando estaba con un grupo de amigos en una cabaña arrendada en Algarrobo. En una de sus piezas había una biblioteca, de donde sobresalía una novela. Era El código Da Vinci, el exitoso bestseller de Dan Brown. “Lo leí en dos días. Recordé su enorme repercusión entre los lectores y también de mi interés por la historia de Chile. Ahí pensé que podía surgir algo”, dice Waldo Parra (1965), académico y Doctor en Derecho.

Hace un año su novela Masones & libertadores llegó a los estantes de las novedades publicada por editorial Planeta. La primera serie de una trilogía, subtitulada El amanecer de la República, se instaló rápidamente en el ranking, vendiendo más de 10 mil ejemplares. Su autor pasó de hacer clases a futuros abogados a firmar ejemplares en librerías. También tuvo una muy buena recepción con sus lectores en la pasada Feria Internacional del Libro de Santiago.

Así Waldo Parra se unió a la lista de autores que en sus obras abordan la historia del país y que cada día cautivan a más lectores. Entre ellos están Francisco Ortega (Logia), Carlos Tromben (Balmaceda), Carlos Basso (Código América) y Jorge Baradit (Historia secreta de Chile).

Si en el primer tomo Masones & libertadores narró los años de juventud de próceres como José Miguel Carrera, Bernardo O’Higgins y José de San Martín en Europa, el segundo subtitulado El secreto de la Logia, cuenta el recorrido de ellos por América.

“Tres jóvenes revolucionarios lucharán por romper las cadenas que someten la libertad de la América Hispana”, se lee al comienzo de la novela. “Sus pedazos serán recogidos por una cofradía secreta dispuesta a construir una realeza inmortal”, se agrega en el volumen que recorre las tierra desde Caracas a Mendoza, luego el cruce de la Cordillera de los Andes, y el tramo final para alcanzar la Independencia de Chile.

Universo

Con varios años vinculados a la docencia, Waldo Parra, ahora Magíster en Ciencias Jurídicas, estudió un año Arquitectura. Finalmente optó por “una carrera práctica”, dice pensando también en sus padres. “Del Derecho heredé la metodología de trabajo”, señala el narrador. “En la medida que escribía me daba cuenta que tenía que estudiar más y comencé a leer, a traer libros desde Argentina, obras que hablaban, por ejemplo, de nuevas versiones de la biografía de San Martín”, dice Parra, quien a pesar de usar la ficción, se interesa en profundizar en algunos episodios del pasado.

¿Cómo entiende la historia en su saga?

La trilogía la veo como un universo. La historia de Latinoamérica es tan atractiva como Star Wars. Para mí San Martín es el Darth Vader, quien cambia todo por una empresa nueva. Francisco de Miranda es como Obi-Wan Kenobi, aunque el lector percibirá en el libro que es un personaje que será traicionado… Carrera era un romántico que no estaba dispuesto a transar sus principios. Ese tipo de cosas construyen un universo. De a poco en los libros voy integrando ficción, y el tercero tiene mucho de ficción.

¿Puede resumir la trilogía?

El primer libro tiene que ver con la relación de los próceres con Europa… La segunda parte es Sudamérica y cómo actúan los líderes, Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Carlos María de Alvear, Carrera… Y la tercera parte se inicia con la partida de José Miguel Carrera a Estados Unidos, quien viaja sin recursos y logra traer una flota.

¿Qué opina del interés por la historia nacional?

Creo que como país nos falta valorar un poco más la historia. Me refiero a quienes tienen el poder. Incluso en la dictadura, Pinochet realzó la figura de O’Higgins, partiendo por ponerle a la Alameda Avenida Libertador General Bernardo O’Higgins. Pinochet ocupó la historia para su beneficio, construyó una épica que le servía. En cambio los gobiernos democráticos no lo han hecho. Lagos solo movió la estatua de O’Higgins cuando hizo la explanada frente a La Moneda. Y Sebastián Piñera por lo menos cambió la estatua de Carrera, la que estaba en Alameda con calle Dieciocho, hacia el Altar de la Patria, con motivo del Bicentenario. Ahora sin duda los libros de Ortega, Baradit, Basso y Tromben han ayudado a mostrar que tenemos una historia extraordinaria.

¿Debería eliminarse el concepto de “Padre de la Patria”?

Deberíamos caminar hacia la lógica de establecer padres fundadores. Un grupo de personas que dieron su vida y muchos su fortuna. Revisar el nombre de las calles. No repetir tanto. Carrera tiene calle en casi todo el país, qué decir de Arturo Prat y O’Higgins.

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