#WeRemember/ #Recordemos

REUTERS/Hannibal Hanschke




Todos los años en esta fecha, que coincide con la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, se conmemora el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto instaurado por las Naciones Unidas. Se trata de una fecha propicia para hacer una pausa, reflexionar y recordar a los millones de víctimas del nazismo y honrar a los supervivientes que frustraron las maquinaciones de sus opresores, llevando al mundo un mensaje de vida y esperanza. Lamentablemente con los años van desapareciendo los testigos directos de estos hechos.

Por ello se han impulsado diversas iniciativas para evitar que el paso del tiempo y la trivialización de la barbarie permitan minimizar, negar u olvidar el enorme genocidio. Entre ellas hay una que se llama #WeRemember o #Recordemos, en la que se invita a usar ese hashtag y publicar una foto en redes sociales en recuerdo de las víctimas.

Otra iniciativa es la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, conocida por su sigla en inglés IHRA, creada en 1998 a instancias del entonces Primer Ministro sueco Göran Persson e integrada por 35 países en calidad de miembros permanentes, y 9 como observadores. Su foco está en la educación e integración de políticas públicas a partir de la trágica experiencia del Holocausto judío. Preservar la memoria del horror es indispensable para evitar su reaparición. En palabras de Persson, “el futuro al que damos forma ahora, es el pasado que compartiremos mañana”.

Anima por ello saber que el futuro ministro de Educación Marco Antonio Ávila participó activamente en un reciente seminario de la Unesco, “Educar sobre el Holocausto y los genocidios en América Latina y el Caribe”. En la ocasión expuso que “el estudio de los genocidios, y en particular del Holocausto, es una oportunidad para que uno tome consciencia de la escalada que significó este y otros actos de violencia, y entender cómo se inician de manera progresiva desde procesos que parecen pequeñitos, como el proceso de discriminación, con discursos basados en falsedades y mitos que se van desarrollando gradualmente hasta llegar a la aniquilación de personas”.

En este sentido, haría bien el nuevo gobierno en sumar a Chile como estado miembro de la IHRA -como ya lo es Argentina-, y adoptar su definición internacional de antisemitismo. Sería una potente señal que posicionaría a Chile en el concierto de países comprometidos con la educación contra el totalitarismo y recuerdo de las víctimas del Holocausto, y un enorme paso desde una memoria meramente comunicativa a una memoria cultural (Clément Chéroux).

Así como las señales económicas son relevantes, también lo son las señales culturales. Un Chile inclusivo y tolerante requiere de un mínimo piso compartido. Educar sobre el Holocausto apunta a ello y así lo entiende el nuevo ministro de Educación.

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