Fuad Chahín, presidente electo de la DC: “No le vamos a pedir permiso a nadie para tomar una posición política”

Exdiputado obtuvo más del 63% de los votos en la elección realizada este domingo en la DC, imponiéndose sobre Humberto Burotto. En esta entrevista, el nuevo timonel falangista toma distancia de la idea de generar ahora una política de alianzas con la centroizquierda. Y no descarta que en ciertos proyectos se pueda llegar a acuerdo con el gobierno.


El exdiputado por La Araucanía Fuad Chahín se convirtió este domingo en el nuevo presidente de la DC, luego de que -hasta esta hora- obtuviera el 63,42% de los votos, imponiéndose sobre su único contendor, Humberto Burotto. En esta entrevista, Chahín ahonda en su propuesta para sacar a la colectividad de una de las peores crisis que ha vivido en su historia.

Usted no tiene una tarea fácil. La DC se encuentra hoy en una profunda crisis marcada por la baja representación en el Congreso, una baja votación en la presidencial y con la salida de históricos militantes. ¿Cómo se sale de este escenario?

No hay que perder la perspectiva de que esta es una crisis de hace un tiempo. Y tenemos que ser capaces de ir generando una conducción unitaria y terminar con las agendas individuales. Necesitamos que nuestro partido comience a ser más generoso y que no pierda su vocación de servir al país y a las personas. Por eso, si uno se coloca un ideario claro como partido y les da un sentido a las discusiones políticas, convocando a todos los sectores a un proyecto inclusivo y no excluyente, eso nos va a permitir recuperar fuerzas y la confianza de los militantes.

¿Y cómo se logra convocar a todos los lotes que hoy existen ?

Lo primero es que nadie se puede sentir amenazado por la mesa del partido. Queremos respetar todos los espacios y aprovechar el capital que tiene la Democracia Cristiana. Por eso es importante que prime el proyecto colectivo para empezar a generar un escenario que dé gobernabilidad.

¿Qué error, en comparación con las directivas anteriores, pretende evitar durante su mandato?

Son dos cosas que hay que evitar. Lo primero, que el partido pueda caer en la irrelevancia por privilegiar un debate de política de alianzas, por sobre los debates de fondo. Lo segundo, es que el partido tiene que trabajar en función de los intereses del partido. Desde ese punto de vista, la presidencia del partido no puede ser un trampolín para aspiraciones personales.

¿Y cómo se controlan las aspiraciones personales al interior de la DC? Ya hay algunos que están pensando en la carrera presidencial…

No podemos pretender empezar a anticipar las candidaturas presidenciales sin hacer la tarea política, orgánica y estructural que necesita la DC. Después habrá tiempo para ir viendo la proyección de nuestros liderazgos.

¿Va a tratar de dialogar con aquellos que renunciaron a la DC?

Las puertas del partido van a estar abiertas para quienes quieran regresar. Pero nuestra preocupación va a estar centrada en quienes se quedaron y darle sentido a su militancia. Además, soy de la idea de que en la medida en que la Democracia Cristiana vuelva a perfilarse, muchos de los pocos que partieron van a volver al partido.

¿Cuál es el riesgo de la DC si es que no sale de esta crisis?

Podemos caer en la irrelevancia si no entendemos que juntos somos más que divididos. La DC tiene que aprender a procesar sus diferencias y ser un actor político unitario. No se puede pretender que existan una directiva y una oposición articulada. Aquí todas las opiniones se van a procesar internamente una vez que haya decisiones.

Queremos una Democracia Cristiana de líderes, no de caudillos ni de caciques, donde lo importante y lo que prime sea la agenda colectiva y no las agendas individuales.

Los senadores no han sido muy proclives a su candidatura, ¿cómo va a mejorar esa relación?

Tengo plena confianza en la madurez política de nuestros senadores, que sabrán estar a la altura de los desafíos del partido.

El senador Jorge Pizarro puso en duda la gobernabilidad que le puede dar al partido…

En absoluto. Estoy absolutamente convencido de que se van a generar las condiciones para mi conducción, para recuperar al partido y no seguir profundizando una situación difícil que pueda terminar debilitando de manera definitiva a la Democracia Cristiana.

Política de alianzas

¿Cómo va a ser su relación con el resto de la centroizquierda?

Nosotros vamos a tener que conversar con todas las fuerzas políticas de la oposición para poder ir llegando a acuerdos, pero eso lo haremos con posterioridad y a partir de las definiciones programáticas de la DC. Hoy no es el momento para empezar a discutir la política de alianzas. De hecho, creo que cuando esto se hace de manera anticipada, termina reemplazando la discusión política de fondo que tiene que hacer la DC.

Carmen Frei dijo que veía “muy lejano un acercamiento con el PC”…

Uno tiene que aprender de las experiencias y eso es algo que tenemos que tener en consideración, pero lo veremos en su momento.

¿Va a participar de las reuniones de los lunes que tienen los presidentes de la ex Nueva Mayoría?

Lo vamos a conversar en la mesa, pero por ahora creo que la DC debe perfilarse desde la oposición, con independencia y autonomía. No le vamos a pedir permiso a nadie para tomar una posición política.

Algunos dirigentes de la DC se han manifestado a favor de llegar a acuerdos con el Ejecutivo, ¿cuál es su postura?

No somos ni vamos a ser un partido de gobierno, pero en aquellas cosas que le hacen bien a Chile o en temas transversales como infancia, seguridad ciudadana o pensiones, bueno, la DC tiene que tener disposición para cumplir acuerdos.

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