La compleja mañana de problemas que terminó con la suspensión de las elecciones de la UDI

Complicaciones con la plataforma electrónica, largas colas y militantes prominentes que no podían participar provocaron que se debieran detener los comicios en marcha apenas tres horas después de su inicio.


La imagen comenzó a ser comentada rápidamente en los Whatsapps de los militantes UDI: en la emblemática sede de la calle Suecia, el ministro del Interior y uno de los históricos dirigentes del partido, Andrés Chadwick -con dos vistosas muñequeras producto de su caída de comienzos de semana en La Moneda-, llevaba esperando 20 minutos sin poder votar porque simplemente el sistema no funcionaba, y sin certeza de si podría finalmente emitir su sufragio.

El error resumía de forma perfecta la serie de equivocaciones y problemas que provocaron que, veinte antes de las 1 de la tarde, la colectividad debiera oficializar la suspensión de unas elecciones de directiva que ya estaban en curso, corriéndolas dos semanas -hasta el domingo 16 de diciembre- y modificando por completo el sistema de votación, anunciando que pasarán de una plataforma electrónica administrada por la empresa EVoting al clásico modelo de lápiz y papel.

Según comentaron a La Tercera miembros de las dos candidaturas que disputaban la presidencia del partido -las listas del diputado Javier Macaya y la senadora Jacqueline Van Rysselberghe-, los primeros reportes de problemas empezaron cerca de las 10 de la mañana, es decir, apenas una hora después de que se abrieran las votaciones.

Y el problema de inmediato se empezó a notar como serio. No sólo había problemas para sufragar, sino que la plataforma que permitía identificar si alguien estaba habilitado para votar o no -un punto clave tras la polémica que marcó la semana en relación al padrón electoral de la colectividad- funcionaba con extrema lentitud o de frentón no operaba.

Sobre qué fue exactamente lo que ocurrió, aún no existe claridad. Sobre todo porque la empresa EVoting había administrado una votación muy similar -presencial y administrada de manera electrónica- en los anteriores comicios de la UDI en 2016.

Las primeras explicaciones que circulaban apuntan a que hubo una afluencia masiva de militantes que colapsó el sistema, aunque no se descarta que hubiera algún factor externo. Esto porque EVoting apuntó en sus primeras declaraciones que habrían identificado que hubo un ataque a la plataforma -de origen no identificado hasta el momento-, que buscaba ralentizar el proceso de identificación de militantes que podían votar y que habría ocasionado los desperfectos técnicos.

Pero en la lista de Macaya apuntaban a que podría haber otro problema adicional: la falta de tiempo de EVoting para hacer las pruebas técnicas, ya que la directiva encabezada por Van Rysselberghe le habría facilitado a la empresa el padrón definitivo con muy poco tiempo previo a los comicios.

Lo claro es que alrededor del mediodía, había claridad en ambas listas de que el escenario no era para nada ideal. Las imágenes de militantes esperando poder votar en una larga fila en la sede de Suecia 286 empezaban a circular por redes sociales; no había claridad completa de la magnitud del problema y además se sumaba el clima enrarecido por las disputas de las últimas semanas, centradas precisamente sobre el padrón que estaba sufriendo complicaciones.

Así fue que se llegó al anuncio de detener los comicios y aplazar las elecciones. Una medida de emergencia que permitió evitar un bochorno aún mayor, pero que deja instalada una controversia que requerirá explicaciones y que puede afectar incluso el desenlace de las nuevas elecciones que se celebrarán en 14 días más.

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