Piñera asegura en New York Times que "esta protesta social se convirtió en una gran oportunidad para construir un nuevo futuro para Chile"

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FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

El Mandatario abordó las medidas adoptadas por su administración para enfrentar la crisis y aseguró que "hay una condición indispensable: no podemos tolerar ninguna forma de violencia o crimen, ni ningún tipo de abuso de los derechos humanos. De lo contrario, nuestra democracia se vendrá abajo. Debemos detener toda violencia, recuperar la paz social y concentrarnos en los enormes desafíos y oportunidades del futuro".


Este miércoles, el Presidente Sebastián Piñera publicó una columna en el New York Times en la que abordó el estallido social  y relató las medidas adoptadas por el gobierno para enfrentar esta crisis que comenzó hace 60 días.

En el texto, el Mandatario destacó el crecimiento económico alcanzado por el país en los últimos 30 años, reconoció los "abusos y uso excesivo de la fuerza" perpetrado por policías -que ha sido denunciado en numerosos informes internacionales- e insistió en que "ningún tipo de violencia o crimen" puede ser tolerado.

"Gracias a la firme voluntad de nuestro pueblo, recuperamos pacíficamente nuestra democracia hace 30 años y creamos una república nueva y moderna, fundada en tres principios básicos: un profundo compromiso con la democracia y el estado de derecho, una economía de mercado abierta y competitiva, y una fuerte determinación para vencer la pobreza y aumentar la igualdad de oportunidades", escribió Piñera.

Posteriormente, aseguró que "los hechos hablan por sí mismo" y destacó que Chile pasó de ser "el sexto al primero en el ingreso per cápita y en el Índice de Desarrollo Humano en América Latina". "Ocho millones de chilenos superaron la pobreza. De 1990 a 2015, el ingreso del 10 por ciento más pobre de los chilenos aumentó en un 439 por ciento, mientras que el del 10 por ciento superior creció en un 208 por ciento. Surgió una clase media fuerte y dinámica, y nos propusimos transformar a Chile en un país desarrollado y eliminar la pobreza antes del final de la próxima década", agregó.

El Mandatario sostuvo que "la desigualdad de ingresos en Chile es más baja que el promedio latinoamericano. Pero no pudimos aprovechar suficientemente el poder del crecimiento para reducir la brecha de ingresos. Muchos sintieron que se quedaron atrás, invadidos por una legítima sensación de injusticia que desencadenó una ola de protestas callejeras. Para responder a este llamado, necesitamos poner en práctica una agenda social agresiva, mantener la economía en crecimiento y acordar una nueva Constitución con una participación amplia e inclusiva que refleje los valores y principios que han forjado a nuestra nación".

En este sentido, agregó que "hemos experimentado un estallido enorme e inesperado de violencia, incendios, disturbios, destrucción y delincuencia, que ha causado graves daños al cuerpo y al alma de Chile. Durante estos tiempos difíciles y violentos, mientras luchamos por restablecer el orden público y la seguridad, nuestro gobierno tomó todas las medidas y precauciones necesarias para garantizar el máximo respeto por los derechos humanos de todos nuestros ciudadanos".

Piñera también abordó el uso de la fuerza por parte de las policías y aseguró que  "adoptamos una política de total transparencia en la información sobre derechos humanos y fortalecimos el sistema de defensores públicos".

En este sentido, reconoció en el medio que "existe evidencia de abusos y uso excesivo de la fuerza, pero le otorgamos a nuestro Instituto Nacional de Derechos Humanos autónomo acceso total para cumplir su mandato legal en la protección de los derechos humanos. Invitamos tanto al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos como a Human Rights Watch a observar la situación en el terreno. Además, promovimos y garantizamos la independencia de los fiscales para investigar cualquier queja, y de los tribunales judiciales para juzgar cualquier abuso o delito cometido por personal militar o policial".

"En estos tiempos difíciles, nuestro aliado más fuerte fue nuestra democracia, nuestras instituciones y nuestro estado de derecho, todo lo cual permaneció intacto y jugó un papel esencial durante la emergencia", insistió el Mandatario.

Y destacó que "esta ola generalizada de violencia y destrucción estuvo acompañada por algo de una naturaleza completamente diferente: el mayor movimiento social en nuestra historia reciente surgió. Los chilenos de todas las edades y orígenes protestaron legítimamente contra las marcadas desigualdades, las bajas pensiones, la calidad y el costo de los servicios públicos y los abusos en la provisión de bienes y servicios, junto con otras quejas que se habían acumulado durante décadas. En un día en particular, más de un millón de personas se expresaron en las calles".

En opinión del Mandatario, "esta protesta social se convirtió en una gran oportunidad para construir un nuevo futuro para Chile. Era la expresión legítima de una democracia viva y vital. Nos dio la oportunidad de reconectarnos con nuestros ciudadanos y liderar una nueva transición hacia una sociedad más justa e igualitaria, donde el progreso y el desarrollo sean más inclusivos y sostenibles. Ahora necesitamos una nueva visión, escuchar a nuestros ciudadanos y encontrar juntos las soluciones a corto y largo plazo que consolidarán el camino hacia una sociedad más libre, justa y próspera. Para lograr este objetivo, debemos actuar con un fuerte sentido de unidad, urgencia y responsabilidad".

"Un país no puede desarrollarse si una parte importante de su población no puede participar en la generación y los beneficios del crecimiento", sostuvo.

Antes de finalizar la columna, el Presidente enumeró las medidas tomadas en su administración para enfrentar la crisis. "Nuestro primer paso fue lanzar una agenda social con un conjunto de medidas muy concretas que aborden algunas de las principales preocupaciones cotidianas de los chilenos, brindando alivio y mayor dignidad a sus medios de vida. Esta agenda social incluye aumentar las pensiones, elevar el ingreso mínimo; mejores condiciones para pequeñas y medianas empresas; reducir los precios de los medicamentos; más fondos para el sistema de salud pública; estabilizar el precio del transporte, agua, electricidad y peajes de carretera; aumentar los impuestos a los más ricos; y bajar los altos salarios de los miembros del congreso y algunos funcionarios del sector público".

Luego, relató el proceso de Diálogos Ciudadanos, "donde las principales preocupaciones, demandas y expectativas de nuestros compatriotas se pueden expresar en espacios donde no hay preguntas fuera de los límites y los chilenos no tienen miedo a las discusiones o debates".

El Mandatario insistió en que para materializar estas agendas "hay una condición indispensable: no podemos tolerar ninguna forma de violencia o crimen, ni ningún tipo de abuso de los derechos humanos. De lo contrario, nuestra democracia se vendrá abajo. Debemos detener toda violencia, recuperar la paz social y concentrarnos en los enormes desafíos y oportunidades del futuro".

"Además de recuperar el orden público y la paz social, y ejecutar políticas sociales poderosas para vencer la pobreza, reducir las desigualdades excesivas y crear una mayor igualdad de oportunidades, necesitamos forjar en Chile un nuevo contrato social. Es por eso que hemos acordado una hoja de ruta que nos permitirá, por primera vez en plena democracia y con una participación ciudadana efectiva, acordar una constitución que nos brinde un marco de unidad, legitimidad y estabilidad, uno con el que podamos puede enfrentar los grandes desafíos y oportunidades del futuro. Después de todo, una casa dividida no puede prevalecer", sostuvo Piñera.

"Estoy seguro de que los chilenos demostrarán una vez más el alma noble y afectuosa de nuestro país. Juntos construiremos un país que sea más libre, más justo, más fraterno y más próspero, un país que podamos llamar nuestro hogar común, la casa de todos los chilenos, donde podamos pensar de manera diferente pero respetarnos mutuamente y juntos construir un futuro mejor para todos", concluyó el Presidente.

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