Uno de cada tres millennials chilenos no sabe realizar cálculos matemáticos sencillos

Autor: Carlos Montes

Según estudio “Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar?”, solo un 26% habla inglés fluido, mientras que un 88% tiene destrezas en el uso de tecnologías digitales


Actualmente en Chile hay 5.363.386 millennials, es decir, 30,5 % de la población o uno de cada tres chilenos. Se estima que esta generación represente el 50% de la fuerza laboral en 2020 y en 2025, el 75%. 

Según el estudio “Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar?”, que hizo investigó sobre esta generación en nueve países de la región, el 35% de los millennials chilenos encuestados no es capaz de realizar correctamente cálculos matemáticos muy sencillos, como repartir un monto de dinero en partes iguales. Un 26% habla inglés fluido y un 88% tiene destrezas en el uso de tecnologías digitales.

La investigación, realizada durante cuatro años a más de 15 mil jóvenes (entre 15 y 24 años) de nueve países de la región (Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Haití, México, Paraguay, Perú y Uruguay),  será presentada mañana en formato de libro.

La investigación también arrojó que en Chile, el 54% de los jóvenes de esta generación solo estudia, un 17% estudia y trabaja y un 15% solo trabaja. Quienes no estudian ni trabajan (ninis) representan un 14%, siendo el país de la región con el número más bajo. A su vez, el 90% de los encuestados aspira a alcanzar la educación superior y un 90%, en relación a la expectativa de cumplimiento de las aspiraciones, cree probable alcanzar el trabajo deseado.

 

El estudio liderado por el centro de estudios Espacio Público y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá (IDRC) señala que a nivel regional, el 41% solamente estudia o se capacita, el 21% trabaja, un 17% realiza ambas actividades y el 21% restante pertenece al grupo de los ninis.

Eleonora Nun, coautora del capítulo chileno del libro e investigadora de Espacio Público, señala que el estudio rompe con tres mitos que existen en torno a los millennials. “Primero, demuestra que los jóvenes se encuentran ocupados. En el caso de Chile, menos del 2% de los jóvenes declara no realizar ninguna actividad. El resto o estudia, o trabaja, o ambas cosas. Segundo, se trata de una generación que está preparada para el mundo del trabajo. Si bien hay áreas donde hay rezagos, como son las habilidades matemáticas o el dominio del idioma inglés, hay otras donde los jóvenes tienen buenos desempeños, como  las habilidades blandas: perseverancia, la autoestima y la autoeficacia o el uso de dispositivos tecnológicos. Tercero, los jóvenes tienen muchas aspiraciones sobre su futuro”.

 

Rafael Novella, editor del libro y economista de la Unidad de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señala que Haití es el país con mayor número de millennials que estudian,  “y con el menor número trabajando porque hay mucha oferta privada de educación pero el trabajo es muy escaso. Frente a este panorama, a los jóvenes lo que les queda es estudiar”.

Chile está bien posicionado dentro de la región. “Es el país con un menor porcentaje de jóvenes nini, junto con Colombia; uno de los países donde los jóvenes completan más años de educación formal. El lado negativo, es que hay algunas diferencias importantes entre hombres y mujeres. Las mujeres muestran rezagos en algunas habilidades importantes en relación a los hombres con las habilidades matemáticas o el dominio del idioma inglés. Un porcentaje mucho mayor de mujeres que de hombres tiene síntomas asociados con la depresión. Es un país con una inserción laboral femenina baja comparado con otros países de la región y con altas tasas de embarazo adolescente”, agrega Nun.

En Chile, que más del 50% solo estudie, no representa un problema para el mercado laboral, “por el contrario, el que los jóvenes permanezcan más años dentro del sistema educacional formal implica que las familias están postergando un ingreso presente por un ingreso mayor a futuro, lo que permite anticipar un mayor bienestar para esa familia dentro de algunos años. Estos jóvenes saldrán mejor preparados para el mercado laboral en circunstancias que hoy los empleadores indican tener dificultades para encontrar jóvenes con las habilidades necesarias para sus puestos de trabajo”, señala Nun.



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