Claudio Romero: "A mí no me funcionan los sicólogos"

Claudio Romero

Foto: Óscar Muñoz, Fedachi

El lanzador de disco, ex campeón del mundo juvenil en Kenia 2017, cierra otra temporada amarga. Esperaba renacer este año, pero no ocurrió. Lo sigue intentando.




2019 no fue tampoco la temporada que Claudio Romero (19 años) esperaba. Confiaba en afirmarse como atleta adulto, afianzar su carrera en Estados Unidos, ingresar en julio a la Universidad de Virginia, hacer una buena presentación en sus primeros Panamericanos y continuar batiendo récords continentales. Pero nada de eso ocurrió. El discóbolo, ex campeón del mundo juvenil en Kenia 2017, ahora se replantea todo.

¿Le negaron un récord sudamericano en el Sport Francés por no enviar un email para competir en un torneo adulto como Sub 20?

Fue raro, nunca me había pasado. Siempre voy a los torneos todo competidor, hablo con los jueces y me dejan competir con mis implementos… Por ese lado, todo oficial. Y la planilla fue firmada por todos los jueces y se midió con huincha metálica. La única traba fue con una persona. Me da pena, porque un récord sudamericano no se hace todos los días, no es sencillo. Un lanzamiento de 65 metros no sale debajo de la manga, es algo muy mental. Y que justo el día que resulta, no te lo validan, da pena. Me hace perder la esperanza de ser deportista en Chile.

¿Por qué?

Porque uno espera que te apoyen, que traten de sacarte adelante, no que te echen para abajo. Cuando compito en el Nacional, no hay ninguna traba. Esto fue una sorpresa, hace tiempo que no había estado lanzando tan bien. Y probablemente, habría lanzado más. Que te digan que no validarán tu récord…

Ya le habían anulado otro por medirlo con huincha de plástico.

Es que en Chile todo es muy al lote y muy individual. En este caso, por el orgullo de una persona que no quiso ceder, no pude batir el récord sudamericano... Parece un chiste. Que por una persona demasiado orgullosa se pierda un récord... Pero bueno, así es la jerarquía del poder y nadie le va a discutir nada.

Pero el juez estaba en lo correcto.

Te lo planteo de esta forma: si este récord no es válido, ninguno de mis récords lo fue. Así es, básicamente.

¿Cómo evalúa su primer año dedicado completamente al atletismo?

Fue durísimo. Partí bastante temprano; generalmente, mi temporada dura cuatro meses, pero esta fueron ocho. Partí con el Sudamericano y el Panamericano Sub 20, que gané. Me cobraron un nulo de 66,67 metros, que para mí no lo fue, pero para el juez sí. No iba a alegar si ya había ganado. Luego, en agosto, se supone que iba a comenzar a estudiar en Estados Unidos, pero al head coach de mi universidad le dio una depresión y se cerró la oficina de admisión durante dos semanas, por lo que me dijeron que tenía que irme en enero. Fue mi primera decepción. Es fome, porque si hubiese estado en Estados Unidos estaría mucho mejor que ahora.

¿Cuándo entra a clases entonces?

El 4 de enero. Y las clases parten el 9. Tengo harto miedo. No me he sentado en una sala de clases hace dos años y será un poco desconcertante.

¿Tuvo más decepciones?

La segunda fue en Lima 2019, donde salí último. Llegué tarde a competir; fue un error de amateur, que aún no puedo creer que lo haya hecho. Almorcé a la hora en la Villa y vi que aún tenía tiempo para llegar al estadio, así que decidí esperar al siguiente busde acercamiento al estadio. Pero se atrasó y llegué justo a la prueba. Pero igual, dentro de todo, siento que la temporada fue muy buena. Me siento bien físicamente, aunque sin hacer las marcas que quiero. Pero feliz, siento que voy por un buen camino.

¿Cómo controla esa presión de saber que tiene un potencial enorme?

La verdad es que no sé cómo manejarlo y por eso estoy lanzando mal. A veces estoy en el foso y pienso en cómo voy a celebrar si lanzo lo que quiero; eso está pésimo. Me carcome tanto la cabeza saber que puedo hacer una marca brutal, que termino lanzando nada. En cambio, en los entrenamientos lanzo muy bien.

¿Esto le pasa en competencias nacionales e internacionales?

Cuando estoy en campeonatos internacionales pienso totalmente diferente, por eso ahí me va bien. Ahí solo importa ganar, no la marca, y eso hace que todo sea distinto. Ahí entro con otras ideas en la cabeza, sin pensar en cómo gire, ni la técnica, sino solo meterle con todo para ganar.

¿Cómo fue reincorporarse a la UC?

Ya es un tema del pasado. Me recibieron bien, como lo esperaba. No ha habido roces, ni nada.

¿Hubo alguna conversación con su entrenador, Eduardo Sotomayor?

Sinceramente, no. Dejamos que pasara. Ya teníamos todo hablado de antes. Dejamos que todo siguiera.

¿Sirvió ese remezón en su carrera?

Bajé mucho mi nivel. En 2017 tenía un nivel que aún, a dos años, no logro, y eso que apenas dejé de entrenar seis meses. No tenía tanta fuerza ni estaba tan rápido, pero estaba en un nivel técnico alto. Si no hubiera pasado nada, estaría mucho mejor. Pero bueno...

¿Qué le dice el sicólogo?

No trabajo con sicólogos. No sé si en la universidad eso va a cambiar. Lo que me pasa es que no sé si necesito un sicólogo deportivo. En 2017 asistí con uno por decisión personal y en 2018 fui a otro por petición del club. Ahí fue sicólogo y psiquiatra, pero nunca sentí que me ayudara mucho. Les hablo lo que a cualquier persona. No siento que me diera las respuestas que esperaba o necesitaba.

¿Dónde encuentra las respuestas?

En conocer gente nueva, países nuevos, atletas de otros lados. No tengo nada contra los sicólogos, pero a mí no me funcionan. Crezco más por experiencias que por lo que hable con alguien. Son las experiencias las que me reafirman o cambian las ideas.

¿En quién se inspira?

No tengo un modelo a seguir, ni en América ni en el mundo. Estoy yendo con mi carrera en una vía totalmente distinta a la que hacen todos y eso a muchos no les gusta.

¿Cómo lo sabe?

Porque muchos dicen que no soy un buen atleta, que hago cualquier cosa, que entreno pésimo, pero me da resultados y me siento bien. Por todo eso no tengo un modelo. Siento que muy poca gente ha seguido el camino que estoy siguiendo.

Objetivo Tokio

¿Cuáles son sus pretensiones para la próxima temporada?

Voy a sonar soberbio, pero cuando me dicen 2020 lo único que pienso es en Tokio. Si miras mis marcas, claro, no tengo por dónde, pero sé lo que hago en entrenamientos y que en Estados Unidos mejoraré mucho.

¿Qué le motiva de Tokio?

Me motiva estar en unos Juegos. Quiero clasificar, porque será una experiencia enorme pensando en 2024, donde espero subirme al podio. Y, si se puede, en 2028 quiero ganar.

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