La pareja sigue distante

La relación de Valdivia, que está a 98’ de renovar automáticamente, y Torres no mejora. El jugador trabaja con el ayudante del PF y un particular.


Se dice que el tiempo cura todo, pero ya han pasado casi tres meses de la llegada del cuerpo técnico de Héctor Tapia a Colo Colo y la relación entre el PF Hernán Torres y el volante Jorge Valdivia está muy lejos de mejorar y mucho menos de solucionarse.

Tanto, que en el Monumental el Mago entrena exclusivamente con Rubén Bascuñán, ayudante del Nano en el Cacique. De hecho, este último fue quien lo llevó a Pedreros, luego de que trabajaran juntos en Deportes Antofagasta.

Además, según revelan en el club, Valdivia tiene un PF particular, llamado Sebastián Montenegro, con quien trabaja de forma especial el aspecto físico durante las tardes, luego del entrenamiento matinal. Es común, incluso, que el jugador suba videos a sus redes sociales entrenando con el mencionado profesional.

Con Torres, en cambio, la comunicación es nula prácticamente. “Casi no hay intercambio de palabras entre ellos, más allá de las instrucciones que Nano le pueda dar en alguna práctica”, reconocen en Colo Colo.

La historia del quiebre es conocida: ambos eran muy amigos, pero la amistad se rompió en 2011, luego del Bautizazo, como se le conoció al episodio de indisciplina en la selección chilena que dirigía Claudio Borghi. El Bichi, quien tenía a Torres como preparador físico en la Roja, acusó a cinco jugadores de llegar “en estado no adecuado” a la concentración en Juan Pinto Durán, entre ellos, el Mago, tras la celebración del bautizo de uno de sus hijos.

“El compromiso que tengo no es con Torres, es con el club, y tengo que mantenerlo igual. Por favor no lo duden (…) Torres es padrino de mi hija. No, ahora no somos amigos, pero somos profesionales”, confesó el 10 a radio Duna, en abril, ante la inminente llegada de Tapia y, por consiguiente, del ex PF de Borghi, DT con el que ha dicho que no volvería a trabajar.

Como el ex Palmeiras está lesionado desde hace varias semanas, sus horas de trabajo en Macul las ha pasado con Bascuñán y con el kinesiólogo Wilson Ferrada desde la pretemporada. Con Torres la relación es distante y fría, describen en Macul.

Más allá de la tensa relación que mantiene con Torres, el regreso del Mago a Colo Colo ha sido positivo y no sólo por los resultados, sino que también por la gran continuidad que ha tenido. De hecho, está a sólo 98 minutos de renovar por un año más en el Cacique.

Debido a las dudas que había en ByN en torno a su estado físico, el directorio le puso la siguiente cláusula en el contrato: si juega al menos el 50 por ciento de los minutos del Torneo Nacional desde su llegada hasta diciembre de 2018, su contrato se renovará automáticamente hasta fines de 2019.

Pues bien, el Mago ya suma 1.927 minutos de un total posible de 4.050, considerando la segunda rueda. Es decir, ya jugó el 47,6 por ciento de todos los minutos que los albos  deben disputar en Primera desde que él volvió a mediados del año pasado hasta diciembre de este año. Sólo le restan 98 minutos para llegar a 2.025, lo que le permitirá renovar. Ante La Calera, eso sí, está descartado por problemas físicos.

Seguir leyendo