Algunas claves para leer la elección parlamentaria

Cuánto y cómo cambiará la correlación de fuerzas en ambas cámaras, cuáles son las apuestas de uno u otro bloque y qué nivel de relaciones deberán establecerse son algunos de los puntos donde hay que poner atención en los resultados de hoy.




Senado

1. Elección más competitiva

Son 10.744.555 los electores habilitados para votar este domingo 21 en nueve de las 16 regiones, cuando se renueve más de la mitad del Senado. Se trata de la elección más reñida desde el retorno a la democracia por el alto número de postulantes: 173 candidatos para 27 escaños en juego. En comparación, en 2013 fueron 67 competidores.

El nivel de incertidumbre por la mayor dispersión de votos también se debe al número de listas en competencia, el más alto también desde 1990. En la Región Metropolitana están inscritos 10 pactos, nueve en Biobío; siete en Antofagasta; seis en Coquimbo, Ñuble y Los Lagos, y cinco listas en Los Ríos y Magallanes.

En este escenario, el futuro de muchas colectividades políticas está en riesgo. De los 28 partidos legalmente constituidos, 15 corren riesgo de disolución, al quedar por debajo del mínimo que exige la ley: el 4% de los votos o haber elegido a lo menos cuatro parlamentarios.

2. La última trinchera de la derecha

Como un coro perfectamente afinado, no hubo opiniones disonantes respecto a que las elecciones de convencionales constituyentes, en mayo pasado, habían sido demoledoras para la centroderecha.

Si el acuerdo del 15 de noviembre había sido sellado con el cerrojo del quórum de 2/3 para la aprobación de normas, las expectativas del sector eran conseguir 52 convencionales o, al menos, aquello que se denominó “el tercio estrecho”, es decir, que los representantes de la centroderecha sumados a sectores de centroizquierda moderados pudieran llegar al tercio que les permitiera rechazar normas que sus opositores quisieran imponer. Pero no fue así.

En ese contexto, analistas y dirigentes del sector ven en el Senado la última posibilidad de la centroderecha para poder defender sus ideas y propuestas, manteniendo allí el tercio necesario para evitar diversas reformas constitucionales u otras iniciativas que requieran de consensos amplios, incluida una acusación constitucional.

Así, con 11 senadores asegurados -por haber sido electos en 2017-, la centroderecha aspira a elegir al menos siete parlamentarios en las nueve regiones que tendrán comicios mañana.

3. ¿Regreso del PC al Senado?

Hace 48 años que el Partido Comunista no tiene representación en el Senado, pese a que desde el retorno a la democracia ha intentado varias veces alcanzar un escaño en la Cámara Alta. El último esfuerzo lo encarnó en 2017 el secretario general de la colectividad, Lautaro Carmona, quien compitió por la Región de Atacama. Sin embargo, la noche del 19 de noviembre de 2017, Carmona sufrió una dura derrota frente a la democratacristiana Yasna Provoste, quien obtuvo la primera mayoría en la región.

Esta vez, el panorama es distinto. Los comunistas optaron por diversificar su apuesta y llevan ocho candidatos. Y, según las proyecciones, tienen chances de obtener uno e, incluso, dos escaños. La carta más segura es el diputado Daniel Núñez, en Coquimbo, quien supera a su compañero de lista, Marcelo Díaz (Unir), en una circunscripción donde se elegiría un senador de cada bloque. En el PC confían en que, desde el Senado, Núñez cumpla un rol de puente en la disputa generacional que ha tensionado al PC en los últimos años.

4. La obligación de tender puentes del FA

“Es muy difícil que en la senatorial haya grandes sorpresas”, plantea el director de Criteria, Cristián Valdivieso, opinión que es compartida por encargados electorales de las distintas coaliciones que buscan llegar al Parlamento.

A diferencia de las elecciones de convencionales de mayo pasado, cuando se permitió a los independientes agruparse en una lista -aumentando así su elegibilidad- y hubo cerca de un millón de electores nuevos, que no habían participado antes y que fueron a votar dando paso al ingreso de nuevas fuerzas y el debilitamiento de los partidos tradicionales, ahora todo apunta a que la derecha podría controlar entre el 40 al 44 por ciento del Senado, un porcentaje cercano al que espera llegar Nuevo Pacto Social. Apruebo Dignidad, en tanto, obtendría entre 4 y 5 senadores, los que se sumarían al escaño que ya posee el sector en la Cámara Alta con Ignacio Latorre, quien no va a la reelección en esta ocasión. De ser así, el bloque se quedaría con cerca del 12% del Senado.

Por lo mismo, aunque en el Frente Amplio y el PC ya tienen definido celebrar este domingo como un gran triunfo el crecimiento de su bancada en la Cámara Alta, saben que el escenario que se abre para un eventual gobierno de Boric respecto de la relación con el Parlamento será sumamente complejo, obligándolos a tender puentes y buscar acuerdos con partidos y parlamentarios de Nuevo Pacto Social si espera cumplir con el programa de cambios que ha prometido.

5. La lucha por el más grande en Nuevo Pacto Social

Con un piso de 10 senadores asegurado (cuatro PPD, tres PS y tres DC), que no van a la reelección, Nuevo Pacto Social aspira a convertirse en la principal fuerza dentro del Senado. Eso, si se cumplen las proyecciones que hacen en la centroizquierda de que serán capaces de obtener a lo menos otros 10 escaños, llegando así a 20 senadores, lo que les permitiría conservar el peso que hoy poseen en la Cámara Alta.

La novedad, señalan en el sector, sería el rebaraje de fuerzas dentro de la coalición. En el Senado, el PS aspira a transformarse en el partido mayoritario de la centroizquierda. Para ello, cuentan con los triunfos del diputado Juan Luis Castro, en O’Higgins; del actual senador Alfonso de Urresti, quien podría ser primera mayoría en Los Ríos y del senador Rabindranath Quinteros, quien supera en las encuestas a su compañero de lista, el exdiputado Fidel Espinoza, con lo que asegura su reelección. También confían que, en Concepción, el exsindicalista portuario y actual diputado Gastón Saavedra salga electo, lo que le permitiría al PS conservar el escaño que deja en la Metropolitana el senador Carlos Montes.

La DC también apuesta a mantener los cinco escaños que tienen hoy, un escenario complejo dado que arriesgan dos regiones: Coquimbo y Magallanes, donde Jorge Pizarro y Carolina Goic no van a la reelección y, según las proyecciones, el único DC que tendría asegurado un triunfo es el diputado Jorge Sabag, en Ñuble, quien aparece en las encuestas por encima de su compañera de lista, la actual senadora PPD Loreto Carvajal. En la falange, asimismo, están expectantes del resultado que pueda tener el actual diputado Matías Walker en Coquimbo -quien estaría disputando voto a voto un cupo con la senadora PPD Adriana Muñoz- y con lo que pueda ocurrir en el Biobío, donde confían en el bolsón de votos que ha obtenido en elecciones pasadas el diputado José Miguel Ortiz.

En tanto, el Partido Radical confía en que la diputada Marcela Hernando logrará un escaño en Antofagasta.

Cámara de Diputados

1. ¿Vuelta a los tres tercios?

Muchos han visto cómo el Congreso ha sido gobernado con un esquema binominal, pero no siempre fue así. Entre 1958 y 1973, el Congreso estuvo administrado por tres fuerzas políticas. Fue la época de los tres tercios, donde ningún sector tenía los votos para legislar, por lo que debían llegar acuerdos entre ellos.

Y este domingo, el resultado de la elección de diputados podría arrojar esa misma distribución de fuerzas, agudizando la fragmentación que ocurrió en la elección de 2017, con la irrupción del Frente Amplio.

De acuerdo con algunas proyecciones oficialistas, Chile Podemos Más y el Frente Social Cristiano (Republicanos) podrían obtener desde 50 diputados, hasta el 40% de la Cámara (62 escaños). A la vez en la oposición apuestan a que crecería con fuerza la representación de Apruebo Dignidad (alianza entre el Frente Amplio y el PC), que alcanzaría entre 40 y 55 cupos, según los análisis.

A la lista de Nuevo Pacto Social, que agrupa a la ex Concertación, le ocurriría todo lo contrario: la expectativa en el sector es pesimista y se espera que continúe el declive que tuvo en 2017: algunas proyecciones apuntan a que el PS podría bajar de sus 17 actuales diputados a 10 escaños, la DC bajaría de 12 a cinco o seis representantes y el PR quedaría con dos cupos. En tanto, el Nuevo Trato y el PL apuestan lograr al menos 5 escaños.

Kenneth Bunker, analista político y director del sitio de información electoral Tresquintos, cree que en esta elección se terminará de dibujar el fraccionamiento que ocurrió en 2017, “consolidando un sistema tripartido, con una izquierda y una derecha claras, y un sector que se agrupará en el centro”.

2. Incumbentes en peligro

Algo fundamental para entender esta elección será el resultado de los diputados incumbentes. Según el analista Mauricio Morales, en 2017 el 79% de los parlamentarios volvió a postularse, mientras que en esta elección el porcentaje disminuyó: producto de los límites para la reelección de autoridades, 90 diputados se postularon nuevamente, lo que representa al 58%.

“Si hacemos caso a la historia, vemos que, en promedio, el 80% de los candidatos que van a la reelección lo consigue”, dice Morales. Eso significaría que cerca de 70 incumbentes mantendrían su cupo, lo que marcaría una novedad en la Cámara Baja: los parlamentarios nuevos serían mayoría (85).

Dentro de los diputados que apuestan por un segundo ciclo, hay algunos que deberán competir en condiciones muy diferentes a la elección pasada, en la que fueron arrastrados por candidaturas fuertes. Por ejemplo, Gonzalo Winter (Apruebo Dignidad) en el distrito 10, electo con el 1,20% de los votos, gracias al buen resultado de Giorgio Jackson (23,72%), quien no se postuló para esta elección.

Entre los incumbentes con mejores números en la elección pasada está Vlado Mirosevic, que obtuvo el 34,09% de los votos en el distrito 1, pero por el Frente Amplio, y hoy pertenece al Nuevo Pacto Social. Situación parecida a la de Harry Jürgensen, quien obtuvo el 15,79% en el distrito 25, pero por Chile Vamos. Mientras que en estos comicios compite por el Frente Social Cristiano.

“En el caso de los incumbentes, claramente su voto es más personal que partidista. Para el resto aplica más el partido y la coalición que representan”, explica Morales.

Dentro de las cartas fuertes que van por la reelección en Chile Podemos Más están Joaquín Lavín (17,92%), Francisco Undurraga (15,58%), Andrés Longton (12,23%), Juan Antonio Coloma (11,79%) y Diego Schalper (10,69%). Mientras que la incumbente más fuerte de Apruebo Dignidad es Karol Cariola (14,98%).

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