El nudo en el corazón de la Convención persiste: constituyentes buscan ganar más tiempo para resolver nuevo Congreso y modelo presidencial

Hasta ayer, solo existía un consenso básico de que la propuesta debiera sustentarse en un presidencialismo atenuado (con menores facultades para el Jefe de Estado) y en un Congreso bicameral asimétrico. "Hay algunos nudos que estamos dejando pendientes", dijo la coordinadora de la Comisión de Sistema Político, Rosa Catrileo. La alternativa sería presentar al Pleno una suerte de esqueleto y dejar para el final el articulado detallado.




“Hasta que las velas no ardan”, respondió el convencional Ricardo Montero (Colectivo Socialista), co-coordinador de la Comisión de Sistema Político, tras ser consultado hasta qué hora continuarían las conversaciones para rediseñar la propuesta del nuevo Congreso y del Poder Ejecutivo que se debe presentar al Pleno antes de las 00:00 del martes.

Dado el plazo adicional que se otorgó el viernes por la coordinación de la Convención Constitucional, las tratativas en la Comisión de Sistema Político -considerada la instancia “madre”, porque de ella depende la configuración de las principales instituciones del Estado- continuarán el domingo y el lunes hasta las 23:59.

Sin embargo, entre los mismos negociadores, que ayer se reunieron desde las 10 de la mañana en la sede del Senado en Santiago, había pesimismo, en algunos, o realismo, en otros, de que sería muy difícil llegar con un documento consensuado por todos, incluso considerando el plazo adicional.

Por ello, una alternativa que comenzó a cobrar fuerza, y que se ha usado en otras comisiones, es que se proponga un texto general, con una suerte de esqueleto o solo con enunciados, sin entrar en detalles, dejando abierta la decisión sobre los puntos más controversiales.

En vista de que el Pleno solo votará en general la propuesta, automáticamente se generará un plazo adicional para seguir negociando el detalle y luego presentar indicaciones para modelar esa estructura preliminar.

No obstante, el tiempo no es indefinido. Según el calendario de la mesa de la Convención, el 29 de abril debe cesar el trabajo de las comisiones, ya que el 6 de mayo será la última sesión del Pleno para resolver contenidos. Luego viene una fase de armonización y, posiblemente, para resolver disposiciones transitorias. El 5 de julio, la Convención debiera terminar su trabajo: un día antes pretende entregar la propuesta de nueva Carta Fundamental al Presidente Gabriel Boric.

Hasta ayer, solo existía un consenso básico de que la propuesta de régimen político debiera sustentarse en un presidencialismo atenuado (con menores facultades que las que hoy tiene el Jefe de Estado) y en un Congreso bicameral asimétrico (es decir, dos ramas legislativas con tareas distintas y posiblemente no con los mismos nombres actuales de Senado ni de Cámara de Diputados).

Por su parte, los nudos principales seguían siendo: 1) qué atribuciones legislativas tendría la segunda cámara, que reemplazaría al Senado; 2) qué figuras adicionales debieran acompañar al Presidente de la República: un Vicepresidente y/o un ministro de gobierno (una suerte de primer ministro, modelo propio de regímenes parlamentarios, donde el Congreso elige al jefe de gobierno); y 3) cómo incluir la participación de movimientos sociales independientes, en un esquema donde tradicionalmente los partidos políticos tienen la preferencia para presentar candidaturas a cargos públicos

Las conversaciones realizadas ayer -de las que solo se restó oficialmente el convencional DC Fuad Chahin- fueron conducidas por Montero y Rosa Catrileo, convencional mapuche y co-coordinadora de la Comisión Sistema Político. También estuvieron los otros constituyentes socialistas, Pedro Muñoz y Maximiliano Hurtado; Francisca Arauna (Pueblo Constituyente); Alejandra Pérez (Coordinadora Plurinacional); Alejandra Flores (Movimientos Sociales Constituyentes); Fernando Atria y Constanza Schönhautt (Frente Amplio); el RN Cristián Monckeberg y el Evópoli Hernán Larraín (ambos en representación de la derecha); Patricia Politzer y Guillermo Namor (Independientes No Neutrales); y Bárbara Sepúlverda (PC), entre otros.

“Para llegar a un acuerdo transversal, todos los puntos son complejos, estamos poniendo todo el esfuerzo. Hemos avanzado por todo el sistema político, las funciones legislativas, las organizaciones políticas y el Ejecutivo. Hemos ido avanzando lento, pero seguro”, comentó ayer Catrileo, en medio de una pausa.

La convencional mapuche agregó que “hay algunos nudos que estamos dejando pendientes y avanzando en lo que tenemos más convergencia, pero está la voluntad de llegar a acuerdos”.

“Nosotros tenemos que llegar con una propuesta que se vote en general y luego pasaremos a una discusión en particular. Así que esa situación, de que algunas cosas vayan avanzando y otras haya que discutirlas de nuevo, es una posibilidad. Ya ha pasado en otras comisiones”, dijo Montero, al ser consultado si podrían dejar los nudos para el final.

Respecto de las críticas de Fuad Chahin, quien en La Tercera dijo que el sistema que se estaba trabajando era de “fácil captura por el autoritarismo y el populismo”, Montero respondió que “obviamente afectan las declaraciones y el tono. Nosotros hacemos un llamado a todos los convencionales a tener un tono colaborativo y de propuestas. Están todos invitados a la mesa”.

El convencional socialista recalcó que el acuerdo “macro” es “un presidencialismo atenuado y un bicameralismo asimétrico” y que el desafío es comenzar a redactar un articulado que concrete esas ideas matrices y que deje a todos satisfechos.

Nuevo plazo

La decisión de presentar una propuesta general para ganar más tiempo grafica lo complejas que han sido las tratativas, las que han estado marcadas por varios puntos de tensión.

Una de ellas fue la decisión de Fuad Chahin (Colectivo del Apruebo) de congelar su participación en las negociaciones, porque no quería hacerse responsable del “engendro”, según dijo, que resultaría de esas conversaciones.

Otros elementos de presión han sido las críticas de senadores, especialmente los socialistas, que han alertado del riesgo de poner fin al Senado, ya que afectaría a la representación de regiones con menor población.

El viernes, además, continuaron las negociaciones durante todo el día, lo que obligó a que los convencionales tuvieran que dividir su tiempo entre participar de la votación en el Pleno y estar en las conversaciones que se han estado realizando en la sede del Senado en Santiago.

El sábado, al cierre de esta edición, seguían los diálogos en ese lugar, los que estuvieron enfocados principalmente en analizar la configuración del Poder Ejecutivo.

Ahí, hay al menos un tema que genera divisiones, que se refiere a la figura que podría acompañar al Presidente de la República. Hasta ahora, según el acuerdo al que llegó un sector de la izquierda, liderado por el PC, con la derecha, es crear un Vicepresidente elegido al mismo tiempo que el Mandatario.

Sin embargo, esa figura no convence al Frente Amplio, donde existe una mirada más parlamentarista y, por ende, partidaria del cargo de un ministro de gobierno. Así lo acordaron, además, semanas atrás con el mismo Chahin, a quien también le agradaba esa fórmula, en línea con lo que ha postulado históricamente la DC.

El problema es que estas dos nuevas autoridades, además del Presidente, constituirían una tríada a la cabeza del Ejecutivo.

Así, según quienes participaron ayer de la tratativas, hasta el cierre de esta edición el Frente Amplio seguía defendiendo la figura del ministro de gobierno, mientras que la derecha, el Colectivo Socialista y el PC insistían en la del Vicepresidente. Sin embargo, hay quienes postulan que se eliminen las dos figuras.

Gradualidad

Gran parte del peso que recae en la Comisión de Sistema Político radica en que su propuesta obligará a transformar -en un plazo aún no acordado- los poderes Ejecutivo y Legislativo, cuyas autoridades actuales fueron elegidas recientemente.

El Presidente Gabriel Boric y los diputados tienen un mandato de cuatro años y hay senadores que fueron elegidos, en teoría, por ocho años, hasta el 2030.

Por ello, acortar el mandato de estas autoridades es un tema que tensiona el ambiente político.

El viernes en el cónclave del oficialismo realizado en el palacio presidencial de Cerro Castillo, Viña del Mar, el propio Presidente Boric abogó por realizar los cambios de la nueva Constitución con gradualidad.

Por su parte, en La Tercera, el senador de RD, Juan Ignacio Latorre, cuyo período se acaba en 2026, propuso que los legisladores con mandato hasta 2030, entre ellos Fabiola Campillai, sean integrados al futuro Congreso.

El problema es que para que esas transformaciones se hagan en forma programada o escalonada requieren de disposiciones transitorias, que a su vez necesitarán de un acuerdo adicional con el apoyo de al menos 103 convencionales.

Si bien se ha ido construyendo un consenso entre el gobierno, los actuales parlamentarios y los convencionales que representan a partidos de que a las actuales autoridades se les debe respetar un período de cuatro años, el problema genera una sensibilidad especial en aquellos senadores que tienen mandato hasta el 2030.

La convencional Catrileo no quiso adelantar su postura, pero admitió que “hay un debate pendiente de las transitorias”. “Justamente vamos verlo la próxima semana, no como Comisión de Sistema Político, sino como Convención. Está pendiente ese debate ahí (en el Pleno). Primero vamos a zanjar cuando se discutirán las transitorias, cuando tengamos claro ese panorama, vamos a ir tomando decisiones”, dijo.

El constituyente Montero comentó que “las cosas para que funcionen bien hay que hacerlas de buena forma, hay que ver cuál es la transición que es necesaria. Nosotros estamos proponiendo una Constitución para los próximos 60 años. Una implementación de algunos años, que garantice una proyección de décadas, creo que es más que necesaria. Hay que hacer una evaluación responsable”.

A juicio de Patricia Politzer (Independientes No Neutrales) “es obvio que el país no puede cambiar todas sus instituciones, toda su forma de relacionarse, de funcionar, de un día para otro”. Y agregó: “Obviamente el cambio es gradual. Me preocupa que a la brevedad deban garantizarse los derechos sociales. Si después se decide que los diputados duran cuatro años, está bien. La forma cómo va actuar el Congreso durante este período es algo que también hay que ver”.

El convencional de RN, Cristián Monckeberg, añadió que “los cambios radicales en nuestro país han sido exitosos cuando van de la mano de una gradualidad en su implementación. Cualquier cambio institucional, ya sea en la composición del Congreso o de otro tipo de instituciones, tiene que ser respetando, en el caso de las autoridades elegidas, el mandato o el período por el cual fueron elegidos. No hay nada más sagrado, dentro de un proceso democrático, que respetar el mandato”.

Francisca Arauna (ex Lista del Pueblo, hoy del Colectivo Pueblo Constituyente), comentó que “posiblemente (los cuatro años) sea la mejor forma para llevar los cambios a la comunidad”. “Habrá cambios muy fuertes, que quizás afecten a las personas, y no queremos que eso los haga reaccionar de mala manera. Es importante la gradualidad, pero estamos comprometidos con los cambios y que la gente sí los quiere”, expresó Arauna, quien, sin embargo, agregó que el tema aún “no lo hemos conversado como colectivo, pero creemos que al menos el Senado no va a durar los 8 años”.

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