Kamala Harris hace historia en EE.UU. como compañera de fórmula de Biden

Hija de madre india y padre jamaicano, la senadora por California tiene 55 años y es abogada. Por primera vez una mujer negra será parte de una fórmula presidencial. Muchos destacan su labor como fiscal en esta década.




“He decidido, con gran entusiasmo, que respaldaré a Joe Biden como Presidente de los Estados Unidos. Realmente creo en él y lo conozco desde hace mucho tiempo. Una de las cosas que necesitamos ahora es un líder que realmente se preocupe por la gente y que, por tanto, pueda unificar a la gente. Y creo que Joe puede hacer eso. Apoyo a Joe porque creo que es un hombre que ha vivido su vida con gran dignidad. Es un servidor público que siempre ha trabajado para lo mejor de lo que somos como nación y lo necesitamos ahora mismo”, dijo Kamala Harris en un video publicado el 8 de marzo, cuando decidió retirarse de la carrera por la nominación presidencial demócrata.

Hace menos de un año, la senadora por California había tenido un duro desencuentro con el exvicepresidente de Barack Obama durante el segundo debate demócrata en Detroit. En ese momento, Harris cuestionó a Biden por su disposición a trabajar con segregacionistas en el Senado durante la década del 70, lo que podría haber tenido consecuencias dramáticas para los candidatos de minorías en el futuro. Sin embargo, tras el debate, ambos se reconciliaron públicamente y dejaron atrás sus diferencias. Todo, por una “causa mayor”, que finalmente se reveló en la tarde de ayer.

Joe Biden junto a Kamala Harris tras el debate demócrata en Houston, en septiembre de 2019. Foto: Reuters

“Tengo el gran honor de anunciar que escogí a Kamala Harris -una audaz luchadora en defensa de los menos poderosos y de los mejores funcionarios públicos del país- como mi compañera de fórmula”, anunció el candidato demócrata a través de Twitter, destacando la labor de la actual senadora como fiscal general de California, donde hizo frente a “los grandes bancos, levantó a la clase trabajadora, protegió a mujeres y niños del abuso”.

“Joe Biden puede unificar al pueblo estadounidense porque ha pasado su vida luchando por nosotros. Y como Presidente, construirá un Estados Unidos que esté a la altura de nuevos ideales”, señaló Kamala Harris, de 55 años, agregando que se sentía “honrada” de unirse a él y “hacer lo que sea necesario para convertirlo en nuestro Comandante en Jefe”.

Pese a que han tenido diferencias, Harris sonaba como la principal carta para acompañar al abanderado demócrata en la carrera por la Casa Blanca. Su nombre cobró fuerza desde que fotógrafos lo captaron en una libreta de notas que llevaba Biden. Debajo de “Kamala Harris” podía leerse: “No guarda rencor”, “mucha ayuda en la campaña”, “gran respeto por ella”.

Harris junto al reverendo Al Sharpton en un restaurante de Nueva York, en febrero de 2019.

Los medios también empezaron a destacar a la senadora. “Kamala Harris está emergiendo como la favorita para ser la compañera de fórmula de Joe Biden por una razón por encima de todas las demás: es la única mujer negra que tiene la experiencia política típica de los vicepresidentes”, señaló The New York Times hace unas semanas, mientras que la agencia Bloomberg destacó que Biden enfrentaba “una presión cada vez mayor para elegir una mujer en medio de un debate nacional sobre la raza”.

De hecho, la senadora demócrata encontró un poderoso impulso en medio de las protestas por el racismo y la brutalidad policial tras la muerte del exguardia afroamericano George Floyd, lo que la ayudó a obtener el cupo en la fórmula de Biden, de cara a las elecciones del 3 de noviembre.

Familia activista

Harris se crió en Oakland y Berkeley, en California, donde conoció el Movimiento de los Derechos Civiles desde pequeña. La lucha contra la injusticia -a la que ha dedicado su vida- es una pasión que heredó de sus padres. Su madre, Shymala Gopalan, hija de un diplomático de Chennai, India, se graduó de la Universidad de Delhi a los 19 años y, para evitar un matrimonio arreglado, se trasladó a Berkeley para estudiar nutrición y endocrinología. Allí conoció al jamaicano Donald Harris, que cursaba un doctorado en economía.

El movimiento estudiantil por los derechos civiles les dio a los dos jóvenes inmigrantes una causa común. “Ambos se identificaron como personas de color y oprimidas por un mundo dominado por hombres blancos”, dijo a The Atlantic Meena Harris, sobrina de Kamala.

Tras el divorcio de sus padres, Kamala y su hermana menor, Maya, fueron criadas por su madre, que les dio el primer acercamiento al activismo por los derechos civiles. “Mi madre siempre entendió muy bien que estaba criando a dos hijas negras”, escribió Harris en su biografía, que lleva por nombre The Truths We Hold: An American Journey. “Sabía que su país de adopción vería a Maya y a mí como niñas negras y estaba determinada en asegurarse de que nos convertiríamos en mujeres negras orgullosas y con confianza en nosotras mismas”.

Tras obtener su licenciatura de la Universidad de Howard y una licenciatura en Leyes en la Universidad de California, la senadora se convirtió en fiscal de distrito de la ciudad de San Francisco. Entre sus logros destaca el programa que inició para brindar a las personas condenadas por delitos relacionados con drogas la posibilidad de obtener un diploma de escuela secundaria y poder encontrar empleo.

Kamala junto a su hermana Maya y su madre, Shyamala Gopalan.

Su estilo como interrogadora durante las audiencias en el Senado daban cuenta de su pasado como fiscal. “Usted tiene una memoria impecable. Ha hablado por casi ocho horas frente a este comité. ¿Cómo es que no puede recordar si tuvo una conversación con Mueller?”, preguntó la senadora al juez Kavanaugh, refiriéndose a conversaciones con el fiscal especial Robert Mueller en el marco del caso del “Rusiagate”.

Además de darle un impulso a Biden, la senadora entró a la historia con mayúsculas, ya que será la primera mujer negra en una fórmula presidencial. Será también la tercera candidata a la vicepresidencia en la historia de Estados Unidos. Antes se convirtió en la primera mujer negra en ser elegida fiscal general de California y la segunda en llegar al Senado, en 2017. Así, algunos la consideran la “versión femenina” de Obama.

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