Encuesta revela que el 58% de los chilenos se siente desprotegido en salud

Sala de espera de un hospital público ubicado en la Región Metropolitana.

Sondeo de la U. Andrés Bello, que se realiza desde 2010, muestra que la percepción se ha acrecentado junto con un alto temor a enfermarse. También hay un convencimiento de que el gasto de bolsillo y medicamentos aumentará.


Desprotegido. Así se reconoce el 58% de los chilenos cuando se les consulta por la sensación de seguridad que les brinda su plan de salud. En el otro extremo, es apenas un 20% el que se declara satisfecho y conforme con su cobertura.

Ese es uno de los principales diagnósticos sociales frente al actual sistema, que deja al descubierto la Encuesta Nacional de Salud, que desde 2010 elabora el Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, en conjunto con GFK Adimark.

“Esto es particularmente grave, toda vez que el gasto en salud en los sistemas público y privado ha subido anualmente a tasas de entre un 9,0 y un 5,0%, y eso es bastante. Con eso, uno ya debería observar cambios en la población. ¿Y por qué no los hay? Porque lo estamos haciendo mal. No tenemos un modelo de atención adecuado a las patologías que hoy afectan a la población. Gastamos mucho en servicios, pero no estamos atendiendo efectivamente los problemas, y menos los catastróficos”, afirma el director del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello, Héctor Sánchez.

La medición, además, revela que esta sensación de vulnerabilidad ha ido en aumento: en 2010, el 52% de las personas reprobaba su plan de salud, pero una de cada cuatro personas (25%) se manifestaba conforme, otorgándole nota 6 o 7 a su cobertura.

La desprotección que acusan los afiliados, además, difiere considerablemente dependiendo del sistema de salud en el que se encuentren. Ello, pues las personas de Fonasa son las que se sienten más desprotegidas con su plan (67%), en comparación con los usuarios de isapres (28%).

“Las personas asocian la protección con que sus problemas de salud sean atendidos y resueltos. Entonces, cuando se sienten desprotegidas es por dos razones: en el sistema público, porque no son atendidas oportunamente, y en el privado, porque puede resultar extremadamente cara la solución”, añade Sánchez, quien sostiene que es la población de Fonasa la que entrega la peor evaluación, “porque para ellos el problema es lograr que los atiendan, aquí la garantía de financiamiento se cumple, pero la oportunidad no y por eso tenemos a dos millones de personas esperando”.

Alejandra Benítez, investigadora del Centro de Estudios Públicos (CEP), afirma que en Fonasa “existe una baja percepción de la calidad de la atención, mientras que en las isapres, el precio que paga cada persona hará que el servicio al que puedan acceder sea distinto. Se ve que es más baja la desprotección en isapres y más alta en Fonasa, pero de todos modos casi un tercio en isapres dice no sentirse protegido”.

Al respecto, el presidente de la Asociación de Isapres, Rafael Caviedes, afirma que si el 28% de los usuarios se siente desprotegido es una cifra baja, que debe trabajarse, y que respondería a que “hay una crítica en el aire y la gente se siente influenciada. Pero si uno encuesta a las personas que han tenido la experiencia, el porcentaje es mucho menor, porque cuando ven que el plan de salud funciona, salvo excepciones, la certeza que les da el sistema de isapres es alta”.

El exsuperintendente de Salud Sebastián Pavlovic opina que “la causa de esto es que tenemos un problema regulatorio serio en ambos sistemas. Si uno suma el total de recursos que se gastan, debería haber una sensación de seguridad mayor, pero los recursos están mal focalizados y el sistema no logra hacerse cargo, no se logra disminuir la brecha de necesidad versus expectativas”.

La sensación de desprotección está, además, cruzada con el gasto de bolsillo en salud, incluida la compra de medicamentos, pues el 51% de los chilenos cree que se mantiene y el 43% estima que ha aumentado. Y frente a la pregunta de qué creen que pasará en un año, el 48% contesta que el desembolso seguirá creciendo y solo un 4% piensa que se reducirá. Además, ante la eventualidad de sufrir una enfermedad catastrófica, que no esté en el Auge/GES, el 51% de los chilenos se siente muy preocupado (57% en Fonasa y 25% en isapres).

“La gente tiene una preocupación que ha ido creciendo a través de los años. Gastamos más y la gente se siente menos protegida y menos satisfecha”, dice Sánchez.

Victoria Beaumont, directora ejecutiva Fundación Politopedia, dice que “la encuesta indica que las personas son escépticas a los resultados de las políticas que prometen una baja en el gasto” y agrega que, con todo, “insistir en políticas que realmente hagan una diferencia en el bolsillo de los beneficiarios es una propuesta valorada, a pesar de la incredulidad”.
Benítez sostiene que “el sistema no cubre todas las prestaciones de salud, por ejemplo, los medicamentos, y vimos en un estudio que realizamos que del gasto de bolsillo el 30% se destina a medicamentos”.

Reforma

Consultados respecto de lo que debería hacer el gobierno sobre el actual sistema de salud, el 81% de los chilenos cree que se deben reformar ambos sistemas. Y sobre qué les gustaría que pasara con las isapres, el 57% opina que deben perfeccionarse, mientras que el 19% cree que deberían desaparecer. Además, en un escenario en que solo se reformaran las aseguradoras privadas, el 26% de los usuarios de Fonasa declara que se cambiaría al sector privado.

“La gente no quiere que las isapre desaparezcan, lo que sí desean es que sean reformadas”, apunta Sánchez, advirtiendo que las cifras muestran que “si se resuelven solo los problemas de las isapres, se producirá un traslado de personas desde Fonasa y ese riesgo podría provocar dese- quilibrios financieros importantes, que deberían ser absorbidos con un mayor gasto fiscal. Así, reformar las isapres debe ir acompañado de un proceso de modernización de Fonasa. Es imprescindible una reforma al sistema conjunto. Hay que lograr que ambos se parezcan, funcionen con la misma lógica”.

En la misma línea, Benítez plantea que “una solución que hemos propuesto desde el CEP es que Fonasa sea un seguro. Tiene que haber más competencia y regulación entre Fonasa e isapres, y además debe existir un solo plan en contenidos, único para todos, que es lo que se ha venido hablando”.

Pavlovic agrega que “hay consenso desde lo técnico en que en isapres se deben uniformar los planes, la cobertura, generar un techo para el gasto catastrófico y un mecanismo de compensación de riesgo que termine con las discriminaciones. Y en el sector público, muchos plantean que la solución pasa por invertir más recursos, pero claramente hay un tema de incentivo del funcionamiento de Fonasa y gobernanza de los hospitales públicos, donde hay que poner ojo. No es solo gastar más recursos, además hay un desafío en gastarlos bien y alinear los incentivos para que los profesionales y establecimientos alcancen mayores niveles de eficiencia”.

El ministro de Salud, Emilio Santelices, indicó que las políticas públicas en las que trabaja el gobierno, como la Ley de Fármacos II, la modernización del seguro público y de la reforma a las isapres permitirán mejorar el sistema de salud y entregar mayores posibilidades de acceso a sus usuarios.

Santelices: “Tenemos que bajar sí o sí el gasto de bolsillo”

“Ya no se trata de un tema de percepción de la gente, el gasto de bolsillo lo tenemos que bajar sí o sí”, dijo el ministro de Salud, Emilio Santelices, respecto de los resultados de la encuesta de la U. Andrés Bello y Adimark.

Santelices explicó que la Ley de Fármacos II que se tramita en el Congreso con urgencia suma está enfocada en integrar más actores al mercado, lo que, a su juicio, permitirá disminuir el precio de los medicamentos. “Tenemos que avanzar en mayor competencia. Al tener más actores involucrados, la gente tendrá más posibilidades de comprar a menor valor”, explicó.

En ese sentido, llamó a los parlamentarios a “colaborar con la urgencia para poder avanzar con la mayor celeridad” en la tramitación.

Respecto de la alta desprotección que perciben los afiliados a Fonasa de la cobertura financiera de sus planes de salud, Santelices destacó que el gobierno está trabajando en un seguro de Cobertura Adicional de Enfermedades Catastróficas (Caec), que permitiría cubrir aquellas enfermedades de alto costo, que generan mayor gasto. “En el programa de gobierno se planteó poder proveer una protección catastrófica a los pacientes de Fonasa y desde ahí se está trabajando. Se espera poder generar esta cobertura durante el gobierno”, aseguró.

Santelices reconoce la preocupación de la gente, “porque se generen transformaciones del aseguramiento privado” y destacó el interés de los encuestados en la existencia de un fondo de compensación de riesgo y un plan común, y eso, dijo, “me alienta mucho, porque son los atributos que se incluirán en la reforma”.

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