Puente Alto: los 167 días de cuarentena que no han bastado

Largas filas en las sucursales bancarias ubicadas cerca de la Plaza de Puente Alto. Foto: Andrés Pérez

Tras cinco meses de confinamiento, la comuna se posiciona como la segunda del país con más casos activos. ¿Las razones? Extremas inequidades urbanas, vulnerabilidad y hacinamiento, plantean expertos y desde el municipio.




Son las 8.30 y María González (71) aguarda afuera de una oficina del Registro Civil de Puente Alto. Por la extensa cuarentena y con la Comisaría Virtual disponible, dice que sus familiares le enseñaron a hacer el trámite y pedir permisos para hacer sus compras, pero le faltaba algo: la Clave Única. Y por eso, es una de las casi 150 personas que, haciendo fila al aire libre, esperan ser atendidas.

A un par de cuadras, en las sucursales de BancoEstado que rodean la plaza hay largas hileras de gente. Uno de los vecinos explica que sus deudas las paga de forma presencial, no usa internet, por lo que necesita pasar por las cajas y pedir dinero en efectivo. Y hacia el oriente, una fiscalización que realiza el guardia de uno de los dos supermercados, de las 10 personas que a las 9.30 esperaban su apertura, todas portaban su permiso temporal para compras de insumos básicos.

Ese es el escenario matinal de Puente Alto, la segunda comuna del país -después de Punta Arenas- con más casos activos de coronavirus y que ostenta un difícil récord: la cuarentena más larga del país, con 167 días de confinamiento en la zona poniente que no han conseguido bajar la curva de contagios.

¿Qué falla en Puente Alto? El alcalde Germán Codina sostiene que la movilidad de los habitantes, aunque la define como alta, no es “irresponsable”.

Los vecinos han respetado las normas de la autoridad sanitaria, pero tenemos una situación compleja, porque la inequidad urbana lleva a miles de personas del sector poniente a desplazarse hacia el centro. El sector poniente de Puente Alto, que tiene 330 mil habitantes, no tiene una sola sucursal bancaria”.

Germán Codina, alcalde de Puente Alto

Asimismo, y aunque destaca que en su comuna tienen altos índices de trazabilidad -con el 90% de los casos investigados antes del límite de las 48 horas-, a Codina le preocupa que la garantía de aislamiento para los residentes ha sido deficiente, situación que agudiza brotes familiares en un contexto de altos niveles de hacinamiento y vulnerabilidad.

El tráfico por la Avenida Concha y Toro. Foto: Andrés Pérez

“Si tenemos una comuna donde se reconocen problemas de hacinamiento y de vulnerabilidad, se debiera disponibilizar una residencia sanitaria para permitir que los contagiados no terminen afectando a toda la familia por no tener las condiciones en el hogar para aislarse. Pero en julio cerró la única residencia sanitaria que teníamos”, relata Codina.

El jefe comunal añade que parte importante de los vecinos está en el “dilema de la subsistencia”: entre salir a trabajar y romper la orden sanitaria o guardar la cuarentena. Por ello, explica que han propuesto “al ministro (Enrique) Paris un paso adicional en el plan Paso a Paso -entre la cuarentena y la transición- que permita que los trabajadores sanos de la comuna puedan salir, los que nosotros constatemos que están sanos a través de la toma de un PCR preventivo”.

Contexto social

Para la especialista en Salud Pública y Medicina Familiar de la Universidad Católica, Paula Bedregal, existe lo que describe como determinantes sociales de la salud, que han dificultado una mejor evolución de la pandemia en la comuna.

Una de las cosas fundamentales en Puente Alto es que hay un sector poniente, como bien lo describe el alcalde, donde hay poblaciones altamente densas por la forma de construcción de la vivienda social. La calidad, la forma y el contexto en el cual se habilitaron no fueron los más apropiados. Tampoco hay condiciones adecuadas en el medioambiente donde están insertas estas comunidades. Hay pocas áreas verdes, pocos lugares al aire libre, poca habilitación barrial

Paula Pedregal, especialista en Salud Pública y Medicina Familiar UC

Eso sí, Bedregal hace la distinción: “Es una comuna muy heterogénea, no todo Puente Alto es igual, pero el sector poniente tiene condiciones muy precarias de vida, parte de la comuna es dormitorio, con trabajos fuera de la comuna”.

En esa línea, aborda que en la comuna se identifican apenas 2,2 contactos por caso índice, apenas el círculo más estrecho de la familia. Y ahí el aislamiento también se complica. “En las casas se complica por falta de espacio, y el traslado a veces también, porque son trabajadores informales que no pueden aislarse. Esto habla de las desigualdades que se debieran tratar de corregir”, concluye.

Controles a peatones en el acceso a la Estación Plaza de Puente Alto. Foto: Andrés Pérez

Situación epidemiológica

A juicio del epidemiólogo y bioestadístico de la Universidad de Chile, Gabriel Cavada, en la comuna hay una marcada tendencia a la endemia del virus, lo que concuerda también con el estancamiento de los contagios diarios a nivel país. “Puente Alto tiene su peak máximo el 19 de junio, con 2.779 casos activos, y si se mira con distancia esa curva, el descenso fue bien marcado y notorio de ahí en adelante. Sin embargo, desde el 7 de agosto a la fecha se detecta una situación de endemia -es decir, un virus de presencia constante, con fluctuaciones-, con un promedio cercano a los 700 casos”, explica.

Según sus cálculos, y más allá de la reciente modificación en los indicadores del plan Paso a Paso, Cavada ve difícil que la comuna pueda avanzar de cuarentena a transición, pues en proporción, los 75,8 casos por cada 100 mil habitantes no es un número menor para una comuna con casi 650 mil personas.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.