La cruzada que espera al nuevo jefe de Hacienda

La capitalización de Enap, Codelco y BancoEstado, por US$ 4.800 millones, es uno de sus desafíos clave.




Esta semana, la conducción económica de Chile no sólo cambió de rostro, partido y carácter. El arribo del economista PPD Rodrigo Valdés Pulido al Ministerio de Hacienda, en reemplazo del PS Alberto Arenas, sorprendió a partidarios y detractores del gobierno, a un sector del oficialismo y ciertamente a la oposición.

Han pasado seis días desde la mañana del ajuste de gabinete más drástico desde 1990 y Valdés ya logró instalar en la agenda su compromiso explícito, técnico y también político de reposicionar lo clave que resulta una agenda económica sostenible cuando el país enfrenta el ciclo de crecimiento más débil desde la crisis financiera de 2009. A sabiendas de que las variables fundamentales de la economía, como la inversión, la demanda interna, el empleo, el tipo de cambio y la inflación, comienzan a desalinearse de los niveles considerados aceptables por los expertos, el nuevo titular de Hacienda no ha escatimado esfuerzos en transmitir el mensaje de que su gestión estará centrada en recuperar las confianzas con el empresariado y el mercado, apuntalar la actividad, buscar mejoras para ganar en capacidad productiva y reactivar la inversión privada lo más que se pueda.

Junto a esos temas, el camino que se abre para el ex gerente de Estudios del Banco Central estará marcado por otros cuatro:

1. Capitalización de estatales

El nuevo ministro de Hacienda deberá tomar importantes definiciones sobre la capitalización de empresas públicas emblemáticas, como  Codelco, Enap y BancoEstado, ya sea para que financien su expansión, reduzcan sus deudas o bien reorganicen sus negocios.

Codelco, la mayor empresa estatal, requiere financiar un ambicioso plan de inversiones. En agosto de 2014, la Presidenta Bachelet anunció una inyección de hasta US$ 4.000 millones a la cuprera entre 2014 y 2018. De ese total, US$ 3.000 millones provendrán de emisión de deuda del Tesoro Público, y los otros US$ 1.000 millones restantes corresponderán a excedentes de la empresa.

Para este año, la minera solicitó al gobierno capitalizar en torno a US$ 1.000 millones. En julio, el ministro Valdés deberá definir el monto de los recursos que se inyectarán.

Similar es la situación de Enap. Hace un año, el entonces ministro Arenas anunció que el gobierno capitalizaría con US$ 400 millones a la Empresa Nacional del Petróleo para mejorar su posición financiera y, con ello, permitir que la petrolera pueda cumplir de mejor forma con el rol estratégico asignado en materia energética.

Pero dicha inyección de capital no se ha materializado, porque se definió que irá de la mano del proyecto de ley que moderniza el gobierno corporativo de la firma, iniciativa que debe ser enviada al Congreso a más tardar en el primer trimestre de 2016, según el compromiso del gobierno.

En el caso del BancoEstado, el gobierno ya entregó más de la mitad de los US$ 450 millones que anunció que capitalizaría, con el fin de que la institución financiera tuviera un rol clave en la reactivación, actuando como prestamista de primer orden. Con ese norte, el año pasado se inyectaron  US$ 250 millones y se espera que antes de que acabe este año, lleguen los otros US$ 200 millones, explica Guillermo Larraín, presidente subrogante de la entidad.  "Son recursos que tienen que llegar, porque están comprometidos por ley", indica Larraín. Aclara, no obstante, que son recursos necesarios para la entidad, porque el banco está jugando un rol importante de imprimir competencia en el sector financiero.

El banco, detalla el ejecutivo, está hoy con un nivel de capitalización más bajo que el promedio de la banca, aunque de todas maneras, dice, “nos da un margen de maniobra para seguir contribuyendo con el proceso de reactivación. Así que en estricto rigor no hay una urgencia. Contamos con esos US$ 200 millones comprometidos, pero el banco tiene capacidad de crecimiento".

2. El equilibrio con el BC

En marzo, la economía chilena creció apenas 1,6%, el desempeño más bajo desde igual mes de 2010, según reportó el Banco Central. Así, la actividad doméstica en el primer trimestre se expandió en 2,2%, el menor registro desde la caída de 3,3% observada en igual período de 2009. Aunque el instituto emisor mantiene un rango de crecimiento proyectado para este año de entre 2,5% y 3,5%  y el último dato oficial de Hacienda lo cifra en 3%, en el mercado la expectativa no pasa del 2,7%. Para el 2016, está cifrada en 3,5%.

En ese escenario, esta semana el dólar bajó de los $ 600, generando las dudas sobre si comenzará o no un "rally" de apreciación del peso.

Aunque diversos analistas estiman que con la caída del dólar se podrían corregir las alzas de precios que en los últimos meses explican el aumento de la inflación, el nuevo ministro tendrá que estar atento a lo que pase con el billete verde. La economía de Estados Unidos está mostrando cifras de un eventual debilitamiento, que podría terminar afectando a Chile. Sobre todo, en un  escenario donde casi todos los principales socios comerciales del país enfrentan crecimientos mediocres.

Otra variable a la que Valdés deberá estar atento es a la trayectoria de las tasas de interés, que se mantienen en niveles históricamente bajas, gracias al significativo impulso monetario y la baja actividad. Esta semana, el Banco Central decidió mantener la TPM en 3% ante las bajas probabilidades de alza de tasas por parte de la Fed en junio, el retroceso del tipo de cambio y un sector privado que continúa lento.

La mezcla de apreciación del peso y tasas bajas llevaron a que esta semana, por ejemplo, las tasas en UF a dos y cinco años comenzaran a subir, siguiendo, además, la tendencia internacional. Ello es un elemento a monitorear, pues podría restar efectividad al estímulo monetario en curso.

Rodrigo Aravena, economista jefe del Banco de Chile, estima que el desafío para Valdés es equilibrar el efecto de la política monetaria para evitar que un ajuste, gatillado por la inflación agudice la desaceleración. "La economía va a crecer más este año, pero va a crecer por algunos elementos que no es claro que estén presentes por mucho tiempo más. Por ejemplo, el efecto de recorte de tasas de interés del Central, pero éste ya ha planteado dudas sobre empezar a subir las tasas… Es poco probable que tengamos un impulso adicional del tipo de cambio", afirma.

3. La posición fiscal

En el primer trimestre de este año, los ingresos fiscales aumentaron 4,3% respecto de igual período de 2014, pero el gasto público creció 10,3% real anual. Con todo, el Fisco obtuvo un superávit de 0,1% del PIB, equivalente a  $ 114.975 millones.

En dos meses más, Valdés deberá comenzar a monitorear el diseño del Presupuesto 2016, cuyo contenido estará marcado por los resultados de la Operación Renta 2015 y los indicios de la recaudación en el segundo año de aplicación de la reforma tributaria. Hacienda espera ingresos por                         US$ 2.600 millones.

Sin embargo, fuentes allegadas al Servicio de Impuestos Internos (SII) afirman que, además de la difícil posición en que se encuentra el director de la entidad, Michel Jorratt, la primera etapa de la reciente Operación Renta habría dejado entrever que la recaudación será menor a la prevista.

En Hacienda reconocen que hay algunas señales preocupantes y eso explicaría que el nuevo ministro haya comenzado a transmitir que se requiere un esfuerzo mayor de administración eficiente de los recursos públicos y mayores muestras de probidad en el desembolso fiscal para crear un "colchón extra" con miras al diseño del Presupuesto 2016.

"Hemos tenido una política fiscal muy expansiva, pero el espacio es muy bajo. Como está planteado el Presupuesto el año pasado, el gobierno se comprometió a cerrar el déficit estructural en 2018 y comenzar a reducir el déficit en 2016. Por tanto, debiésemos ver una moderación importante del gasto fiscal en 2016 y esa es una señal sobre la que se deberá pronunciar el ministro", dice Aravena.

Las aguas de la reforma laboral

4. El miércoles, Valdés recibió, con apenas unas horas de diferencia, a las directivas de los dos gremios más relevantes para sindicatos y empresas: la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC). Hacerlo el mismo día tenía algo de estratégico, comentan en Teatinos 120: enviar la señal de su férreo compromiso con el programa de gobierno y, a la vez, con el crecimiento económico.

Mañana, el ministro y su par de Trabajo, Ximena Rincón, expondrán en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados las directrices de lo que esperan hacer con la agenda laboral  y, en particular, con la reforma, proyecto que hoy tensa de manera transversal las relaciones en los mundos políticos y empresariales.

La iniciativa, que entre otras medidas fortalece la negociación colectiva y elimina el reemplazo en huelga, amenaza con remecer nuevamente las aguas entre el gobierno, la CUT, la CPC, el oficialismo y la oposición.

En el entorno de Valdés aseguran que el economista PPD "no quiere reeditar una negociación tardía y de forzada validación política como la que tuvo lugar en el Senado para destrabar la reforma tributaria", como la califica un cercano.

Pero aclaran que aun cuando un sector del empresariado y de la oposición han esbozado su confianza en que Valdés pondría paños fríos a los temas más polémicos mediante, por ejemplo, una flexibilización de la prohibición del reemplazo en huelga o matizar la sindicalización automática, lo concreto es que el nuevo ministro tiene el mandato y la voluntad de sacar adelante el proyecto, basado en los acuerdos políticos y el trabajo prelegislativo que se hizo antes de enviar el proyecto al Congreso. Por eso es que destacan que se ha apoyado con fuerza en la coordinadora legislativa de Hacienda, la abogada Macarena Lobos, quien no sólo conoce acabadamente el tema, sino que, además, tiene redes transversales en el Parlamento para facilitar la negociación.

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