Bajo el mismo cielo: la amistad de Brian Schmidt, Nobel de Física y el astrónomo Mario Hamuy

Se conocen hace casi 30 años. Schimdt le debe parte del Nobel a Hamuy y éste, parte del Premio Nacional de Ciencias a Schmidt. Ambos compartieron ayer con Qué Pasa, reconstruyendo su nobel amistad.


En el marco de la realización del Congreso Futuro 2019, es una novedad que hayan traído a cuatro Premios Nobel, pero para uno de ellos no es novedad venir a Chile. Brian Schmidt (51), ha visitado nuestro país desde que era estudiante. Tiene grandes amigos, como el astrónomo Mario Hamuy, quien lo recibe con la misma hospitalidad que tuvo la primera vez que el astrónomo australiano vino a Chile, en 1991.

Brian y Mario se conocieron en Francia. Una conferencia sobre el estudio de supernovas, en 1990, los juntó. Entre sus conversaciones surgió la idea de complementar sus trabajos. En ese momento, Brian era un estudiante de cuarto año de doctorado en la Universidad de Harvard. Acordaron ayudarse mutuamente, y al año siguiente el futuro Premio Nobel llegó a Chile.

Con solo 24 años, Brian se dirigió a La Serena para colaborar con los estudios de supernova, en el Proyecto Calán Tololo, que dirigía el Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, donde estaba Mario Hamuy y José Maza, entre otros. “Chile era un país muy distinto al que es ahora. Ahora no sé qué pensar, es muy diferente, la vida era un poco más simple. Yo podía comer, aún siendo un estudiante de cuarto año, en el mejor restaurant del pueblo. Ahora, que soy profesor, no creo que pueda hacer lo mismo”, recuerda Schmidt.

Dormía en una de las casas que el Observatorio Tololo, en la Región de Coquimbo, tenía para astrónomos residentes e invitados. Ahí estuvo alrededor de dos meses ayudando a procesar datos y recopilando información para su proyecto personal. El mismo proyecto que le daría el máximo galardón que un científico puede recibir, en 2011.

Nobel distinción

Mario Hamuy reconoce que no suele despertarse temprano. Sin embargo, esa mañana del 4 de octubre de 2011 lo llamaron para avisarle que su amigo y colega obtuvo el Premio Nobel de Física por el descubrimiento de la expansión acelerada del Universo, a través de observaciones de supernovas distantes. Mario atinó a tratar de contactarlo para felicitarlo. “Sabía que Brian era candidato favorito para ganar, pero de todas maneras fue una sorpresa. Él es muy joven, recién tiene 51 años y ganó el Nobel con 44. Eso es muy poco usual”, declara Hamuy.

Brian y su equipo reconocieron que gran parte de su descubrimiento no hubiese sido posible sin el trabajo que se realizó en Chile. “Es difícil no poder compartir este logro con todos los que aportaron, incluyendo Mario y José. Los Premios Nobel sólo se lo dieron a tres personas ese año, y no es justo. Fue un trabajo de muchos años, donde aportaron muchas personas”, destaca Schmidt.

Mario está consciente de su contribución al Nobel, como también sabe que el Nobel de Schmidt influyó en que Hamuy ganara el Premio Nacional de Ciencias Exactas, en 2015. “Cuando el jurado que me otorgó el premio, ciertamente mencionó mi contribución a la investigación de Supernovas. Es obvio que eso contribuyó a mi reconocimiento”, declara.

De vinos y enseñanzas

Esta vez, Brian vino a Chile sólo por 48 horas. Es por eso que Mario Hamuy organizó una recepción en el Hotel Bonaparte, en Providencia. Consiguió que el enólogo y doctor en ingeniería agrónoma, Álvaro Peña, ofreciera una degustación de los mejores vinos de cada sector productor del país. Hace un par de años, Brian inició su propio viñedo en Australia, por lo que es un tema de su interés. “Yo no sé si viene a dar charlas o a vender sus vinos”, bromea Mario entre copas y risas.

Brian Schmidt (a la izquierda) junto a, Mario Hamuy, en la recepción que este último preparó ayer en su honor. FOTO: RUDY MUÑOZ / LA TERCERA

Además del vino, otra de las pasiones de Schmidt es la educación. Fue nombrado presidente de la Universidad Nacional de Australia, y desde ahí que se ha interesado en promover la inversión en educación como una necesidad de impulsar el desarrollo de un país. “La educación es costosa, pero el Estado debería preocuparse de eso. Mejoraría la economía, haría que la democracia fuese más fuerte y a las personas más inteligentes y felices. Sobre todo felices”, enfatiza.

Como acto de cierre, Brian ofreció unas palabras a Mario y al resto de los presentes. Agradeció el trabajo que realiza Chile para la astronomía. Además, recordó que la astronomía es una ciencia que todos los avances serán útiles para todos los países, sin importar dónde se realice cada investigación. “No debemos de dejar de investigar y dar a conocer lo que hacemos, porque no sabemos qué beneficios podría traer un avance”, finaliza.

Siguiendo esta lógica, Mario Hamuy explora impulsar políticas públicas que logren mejorar el interés por la ciencia. A través de la creación de la Fundación Chilena de Astronomía, el académico y su equipo buscarán promover la divulgación científica en todos sus niveles.



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