¿Cómo utilizar la ciencia de datos para estudiar los efectos de la pandemia en la salud mental infanto-juvenil?

Estudio midió los efectos en la salud mental de los adolescentes en el país, especialmente entre la población LGBTIQA+.




En una actividad conjunta entre la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) y la Fundación Todo Mejora, se dieron a conocer los resultados del proyecto “Identificando los efectos de la pandemia del Covid-19 en la salud mental de la población adolescente de Chile”.

En el proyecto se estudiaron los efectos de la salud mental en la población LGBTIQA+ para identificar los efectos de la pandemia en la salud mental de esta población a través del procesamiento automático de texto y el conocimiento experto. Esto a través de una colaboración entre la Universidad Adolfo Ibáñez y la Fundación Todo Mejora, con un fondo ANID de adjudicación rápida en pandemia. “Los resultados de este proyecto dan evidencia de un espacio posible de colaboración entre la academia, entre fundaciones y entre fundaciones del Estado”, señaló Diana Krüger, decana de la Escuela de Gobierno de la UAI.

El estudio recoge la experiencia de ambas instituciones en áreas como la psicología, la ciencia de datos y la estadística, y usa los datos obtenidos por Todo Mejora a través de su plataforma de contención virtual “Hora Segura”, línea de ayuda por chat que nació en 2015 de la necesidad de escucha, apoyo y contención emocional y donde un grupo de profesionales voluntarios están disponibles para conversar en tiempo real sobre las problemáticas que aquejan a los adolescentes.

Imagen del seminario realizado en la UAI.

La investigación utilizó minería de texto, entrevistas y otras fuentes de información para su procesamiento automático. “Este estudio es una luz de esperanza para muchos niños y adolescentes que hoy buscan en Google con quién hablar. Desde 2012 la Fundación Todo Mejora trabaja por el bienestar de niños, adolescentes y jóvenes que hoy sufren de acoso y maltrato basado en su orientación sexual, identidad, expresión de género y características sexuales. Hoy tenemos más herramientas para decirles que no están solos”, sostuvo Matías Trujillo, director de Sostenibilidad de Fundación Todo Mejora.

El componente interdisciplinario fue clave ya que contó con la colaboración de lingüistas, cientistas de datos, estadísticos, personas vinculadas a las políticas públicas y psicólogas, entre ellos investigadores/as de la Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI, la Escuela de Psicología UAI y la coordinación del GobLab, laboratorio de innovación pública de la Escuela de Gobierno UAI, y de la Fundación Todo Mejora.

Los profesionales contaron con una base de datos de aproximadamente 46 mil conversaciones, de las cuales 11 mil se usaron en este proyecto. “Una de las ventajas de esta base de datos es que tenemos datos desde el 2018 a 2020 y por lo tanto nos permitió comparar temas de sintomatología ansiosa, depresiva y comportamiento suicida antes y durante la pandemia”, explicó Susana Eyheramendy, académica de la Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI y directora del proyecto. Para resguardar los datos personales y sensibles, se realizó una evaluación de impacto de protección de datos, que identificó las medidas a tomar para proteger la privacidad, como la anonimización, y la capacitación del equipo, entre otras.

Luego de definir los enfoques predominantes de la ciencia de datos para el estudio, la primera fase del proyecto se basó en etiquetar conversaciones por parte de voluntarios expertos que trabajaron en la Hora Segura. “Cada conversación era etiquetada de tal forma que se identificaba si había sintomatología ansiosa, depresiva o comportamiento suicida en la conversación y también para identificar las principales familias temáticas presentes en la conversación y las estrategias de intervención”, explicó María Paz Raveau, investigadora del proyecto.

Posteriormente, se construyeron algoritmos de clasificación que permitieron caracterizar lo sucedido en las conversaciones antes y después de la pandemia. La investigación mostró un aumento de las conversaciones con temáticas de autoimagen y problemas vinculares durante la pandemia. La interpretación del equipo es que la interacción por plataformas digitales como zoom expone más a las personas a su imagen. El incremento de los temas vinculares sería debido al confinamiento: se acentúan conflictos con la familia y disminuye la interacción con pares que apoyan a los y las jóvenes. Otro hallazgo fue la disminución de la temática de desempeño durante la pandemia. En esa materia existen dos hipótesis: la primera es que dada las clases online bajaron las exigencias académicas por parte de escuelas y universidades, y de parte de las figuras de cuidado. La segunda hipótesis es respecto al desempeño laboral, podría haber una menor preocupación al respecto debido a las transferencias monetarias del ejecutivo y a que hay más liquidez en las familias debido a los retiros de los fondos de pensiones.

Los investigadores, además, analizaron las estrategias de intervención más asociadas con la presencia de sintomatología ansiosa, depresiva y el comportamiento suicida. En el caso de la sintomatología ansiosa y depresiva, las intervenciones más comunes eran la validación de la experiencia y la identificación de recursos personales. En el caso del comportamiento suicida, la estrategias más frecuentes eran la contención emocional y la identificación de recursos personales.

Finalmente, la investigación mostró que la creación de diccionarios locales y contextuales genera mejor desempeño en los clasificadores automatizados de sintomatología ansiosa, depresiva y comportamiento suicida, que el uso de diccionarios internacionales existentes como el Linguistic Inquiry and Word Count (LIWC), lo que valida la importancia de desarrollar herramientas adaptadas al contexto local.

Otros productos que resultaron del proyecto fueron un Manual de Lineamientos de Intervenciones Psicológicas por chat en el contexto de crisis a raíz del Covid 19, a cargo de Fernanda Barriga de la Fundación Todo Mejora, y un documento sobre Recomendaciones de Política Pública para Salud Mental Infanto-Juvenil en Chile durante el Covid. Isidora Paiva, investigadora de la Escuela de Psicología de la UAI, quien lideró la elaboración de recomendaciones, destacó que “la alfabetización en salud mental es una herramienta esencial para empoderar a las comunidades en la promoción, prevención y manejo de la salud mental, concientizando sobre el bienestar emocional, reduciendo el estigma sobre los trastornos mentales y optimizando los recursos disponibles, ya que las personas alfabetizadas en esta temática sabrían reconocer los factores de riesgo, factores protectores, cuando buscar ayuda, cómo obtenerla, a dónde asistir, entre otras cosas”.

El manual será traducido al inglés y compartido con las líneas de ayuda del Programa Hora Segura de la red de It Gets Better Project, de la cual es filial la Fundación Todo Mejora. Además, estará a disposición de profesionales, estudiantes, académicos y de las otras líneas de ayuda de Chile.

Los resultados del estudio fueron comentados por la Dra. Cynthia Zavala Gaete, Jefa Departamento Salud Mental, Subsecretaría de Salud Pública y la Dra. Vania Martínez Nahuel, Directora Núcleo Milenio para mejorar la salud mental de adolescentes y jóvenes, Imhay.

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