Las polémicas son parte de la genética del Festival de Viña. Y el martes, en su jornada inaugural, surgió la primera, de la mano del ropaje blanco de Bombo Fica.

El humorista fue el segundo número, después de Miguel Bosé, y a los pocos minutos del comienzo de su rutina, dejó en claro que no sería una presentación típica, tal como había sucedido en sus memorables apariciones de 2010 y 2012: junto a él también aparecieron el cómico Willy Benítez y la argentina Mariela Montero. Ambos vienen trabajando con Fica hace cerca de tres años; de hecho, estuvieron también el año pasado en el Festival del Huaso de Olmué (TVN), con gran éxito.

Sin embargo, sus intervenciones casi torpedean la propia performance del humorista: con Montero protagonizando un cuadro musical llegaron las primeras pifias del público, bajo la sensación de que el estatus conseguido por Fica en los últimos años podía irse por el despeñadero en minutos. Pero rápidamente pudo torcer el traspié al reiniciar su rutina con historias cotidianas y referencias personales, la que llegó a conseguir un peak de 50 puntos de rating, la cifra más alta de la noche. El promedio total, entre las 0.47 y las 2.18 horas, fue de 46.3 unidades.

Varios minutos más tarde, la argentina y Benítez regresaron al escenario para otro sketch que tampoco tuvo una recepción efusiva, sólo correcta. Finalmente, Carolina de Moras y Rafael Araneda le entregaron las Gaviotas de plata y de oro, y solo esta última se la quedó Fica, ya que la primera optó por cedérsela a su colega Willy Benítez.

Según fuentes cercanas a la organización del certamen que emite Chilevisión, el canal nunca estuvo convencido de la totalidad del espectáculo del comediante, sobre todo de los agregados de Montero y Benítez. De hecho, Fica negoció retornar el año pasado a la Quinta Vergara, pero finalmente no llegó a un acuerdo, ya que, según cuenta, no se le dio un trato a la altura de su trayectoria, donde por ejemplo exigía abrir una noche. "Esa vez fue un trato despectivo, siendo un artista que cumple 30 años", recuerda hoy el humorista a Culto.

El director Álex Hernández y su equipo le advirtieron en esa oportunidad que lo mejor sería que su show lo hiciera en solitario. Pero Fica se negó. Y la misma situación se habría repetido para esta versión, y nuevamente el humorista hizo caso omiso a las recomendaciones.

En entrevista con radio Cooperativa en 2017, Hernández confirma que ellos tenían distancia con su actual espectáculo: "Efectivamente, hubo una conversación con él, con el canal, donde no se llegó a acuerdo, porque ahí había un acuerdo que involucraba la compra de su película, además del show que estaba haciendo de aniversario íntegro. Lo que significaba que en algunos momentos, la rutina se interrumpía con canciones o rutinas donde no estaba él solo. Lo que nosotros queríamos era él contando chistes. No queríamos tango, no queríamos nada más que eso, y él no estuvo de acuerdo y nosotros tampoco".

Al ser consultado, Fica matiza: "¿Por qué en este país son tan chaqueteros? Jamás hablamos con Álex Hernández el año pasado y este año nadie vetó mi rutina". Por lo demás, tiene otra versión de lo vivido en la noche inaugural: "Mi espectáculo jamás estuvo en riesgo. A mí nadie me pifió. La gente me fue a ver, lo pasó bien, se rió harto y fue maravilloso. Y lo que pasó con Mariela, es triste, es penca. Ella salió a hacer su trabajo, y es triste que no lo hayan entendido. Aunque entiendo también que tal vez la gente, por la hora, ya estaba cansada y menos tolerante, lo que refuerza mi idea de que el humorista debe abrir la noche, y no salir a las tantas de la madrugada".

Hernández, en tanto, se esmera en aclarar que "no quiero polémicas. Con el Bombo estamos súper bien, y ayer (el martes) hasta nos dimos un beso antes de su show". Y con respecto a la participación de Montero, declara: "Nosotros nunca hemos hecho vetos a nadie. Solo cumplimos con sugerir o recomendar. Cuando se cerró su regreso al Festival, colaboramos con él en todo lo que pudimos, porque hay un respeto a su trabajo y a su trayectoria".

Autocrítica

Fue el peak de rating de la jornada inaugural y se dio el lujo de regalar una de las dos Gaviotas que se ganó. Pero más que eso, el centro de atención del show de Bombo Fica lo tuvo su compañera de trabajo, Mariela Montero, la que cargó con el ingrato rótulo de despertar por primera vez al "Monstruo" de la Quinta Vergara.

"El error, tal vez, fue no haber acortado la canción. Porque si la gente se fija, cuando la Mariela aparece, estaba todo bien, y así siguió por varios minutos. El problema llegó cuando ya llevaba quince minutos en el escenario. Ahí, el público comenzó a manifestarse", afirma Fica, y sigue con su defensa: "Ella después salió de nuevo al escenario, y nadie la pifió, y hasta cerró el show cantando. El problema no fue ella, fueron los tiempos". Pese al contexto, ambos dejarán de trabajar juntos.