Poco más de mil espectadores habían tomado asiento en sus butacas a las 7 de la tarde del jueves. A esa hora comenzaba la cuarta presentación de Lulú en el Municipal de Santiago, la ópera de Alban Berg que, bajo la dirección musical de Pedro-Pablo Prudencio, dará su última función esta tarde. Como es habitual, la intensidad de las luces disminuyó tras el último llamado para ingresar a la sala, en la que además se encontraba el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri. Pero al volver a iluminarse todo, aún no había músicos ni cantantes en escena.

"Salió una mujer que nunca había visto, y se notaba que no hablaba el español como lengua nativa. Ella leyó el comunicado", cuenta el abogado Hugo Valdivia, quien hace 35 años es abonado del Municipal. Solicitado por este periódico al mismo teatro, el documento señalaba lo siguiente: "Stefan Heidemann, quien interpreta a los roles de Dr. Schön y de Jack el destripador en esta producción de Lulú, amaneció con una inflamación severa de las cuerdas vocales. Los médicos le han prohibido cantar e incluso hablar, a riesgo de lesiones irreversibles en las cuerdas".

Ante la incredulidad de varios, la mujer retomó: "Dada la complejidad de la partitura, la intensa preparación requerida para cantar cualquiera de los roles y la poca frecuencia con la que la obra se realiza precisamente por estas dificultades, fue imposible conseguir un reemplazo". Agregó que el barítono alemán había "aceptado actuar" esa noche, y que sus líneas aparecerían en letra cursiva en el sobretitulado.

Valdivia fue uno de los que se levantó de su asiento y caminó hacia el foyer del teatro, donde se le ofreció reembolsar su entrada "y, en la medida de lo posible y según la disponibilidad de la sala", cambiar las entradas para la función de hoy. "Me pareció inaceptable", alega el abogado de 55 años. "Es cierto que Lulú no es parte del repertorio y que cualquiera puede enfermarse, pero no hay razón para que el teatro no cuente con cantantes de reemplazo".

Heidemann subió al escenario, pero los presentes nunca lo oyeron cantar. "Hacía una especie de mímica muy forzada", relata Valdivia. El alcalde Alessandri, en tanto, dice a Culto: "La ópera es un arte vivo, por lo tanto esto puede ocurrir. Lo que pasó el jueves es propio de una contingencia que puede ocurrir en las artes escénicas, especialmente en la ópera y sobre todo con una que nunca antes se había dado en Chile".

Al cabo de unas horas, las redes sociales hicieron eco del episodio. El crítico Juan Antonio Muñoz, quien días antes publicó un comentario titulado "Correcto estreno de Lulú, aunque con falta de intensidad teatral" en El Mercurio, acusó "irresponsabilidad en la dirección artística" ante la ausencia de un cover para un rol como el Dr. Schön de Lulú.

La soprano chilena Verónica Villarroel califica lo ocurrido como una "actitud de desprecio" hacia los artistas y al público: "Es de conocimiento general y básico en la dirección de un teatro que se debe considerar tener covers, pues situaciones como estas pueden ocurrir en cualquier momento. Nuestro público merece espectáculos de gran calidad. Y es una falta de cariño, respeto y cuidado hacia los artistas y al arte mismo".

Para la directora del Teatro del Lago, Carmen Gloria Larenas, al planificar una ópera se deben considerar esas contingencias, "pero no podemos obviar que la decisión de tener covers o no pasa también por un factor económico", opina. "Puedes duplicar un presupuesto artístico, y eso no es menor para un teatro con desafíos presupuestarios como el Municipal".

Ayer el director Municipal, Frédéric Chambert, declinó comentar el incidente. De todos modos desde el teatro confirmaron que la función de hoy no sería cancelada y que tampoco habría reemplazos para Heidemann. Más bien esperaban a que el cantante se recuperara para esta tarde.

Semana de polémicas

Los dichos del director del Municipal ante la comisión de Educación y Cultura del Senado la semana pasada, que apuntaban a que la carrera de la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs "había acabado" por descuidar su voz, aún provocan reacciones. Aunque el francés escribió una carta de disculpas, desde entonces varios le han extendido su apoyo a la cantante.

Uno de ellos fue Felipe Alessandri. En carta dirigida a la soprano, expresó: "Lamento que las opiniones vertidas por Chambert la hayan herido". Hacia el final de su mensaje, el edil se comprometió a poner sus objeciones en conocimiento del Directorio, que se reunirá el próximo jueves 13 de septiembre. "Analizaremos su carta, así como lo relativo a la participación en futuras temporadas de ópera de artistas chilenos", anotó.

La cantante y Premio Nacional de Música en 2010, Carmen Luisa Letelier, también solidarizó con Gallardo-Domâs, pero esta vez puso el acento en el "escaso" interés del Municipal por sumar a los artistas locales en sus producciones: "En la Temporada de Conciertos 2018 no hay ni una sola obra de compositores chilenos, probablemente por desconocimiento de ellos. (...) Solo un concurso de composición y una ópera chilena en toda la temporada, los cantantes relegados a papeles secundarios, los escenógrafos, régisseurs y vestuaristas suplantados por artistas traídos en su mayor parte de Francia", escribió.

Para Verónica Villarroel, "lo que pasa hoy en el Municipal de Santiago carece al extremo de una propuesta de desarrollo, aporte, vitrina y exposición de lo que somos". Según ella, "se ha pasado a llevar a docentes, instituciones y casas de estudio de prestigio con declaraciones lamentables que tiran por tierra el trabajo de muchos años y que cuentan la historia de nuestros artistas".