Tener estudios equipados con pianos de cola, docenas de sintetizadores análogos de valor incalculable o un órgano Hammond a tu libre disposición durante las 24 horas del día parece un sueño imposible, especialmente para un músico que está recién partiendo su carrera. Pero ése es justamente uno de los muchos beneficios de participar en la Red Bull Music Academy, el encuentro que nació en 1998 con el fin de reunir a gente de todo el mundo en torno a hacer música.

Hoy convertida en una instancia que se realiza cada dos años, y que va rotando por distintas ciudades del mundo, la RBMA se encuentra en este momento celebrando sus 20 años volviendo al lugar donde nació: Berlín. Ahí es donde estuvimos invitados para ver, desde adentro, qué implica que te elijan entre las más de cinco mil aplicaciones que llegan en cada período de postulación.

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Foto: Thomas Meyer[/caption]

Lo primero que impacta llegando es el lugar. En cada ciudad se intenta elegir un punto emblemático ligado a su historia musical, que luego se acondiciona con casi una decena de estudios de distintos tamaños, áreas comunes llenas de obras artísticas y muebles de diseño, estudios de radio y un casino para que todos se junten en los horarios de comida. Dichas mejoras quedan de forma permanente, y los estudios se dejan para el posterior uso de la comunidad local.

Y el de Berlín es de los más impresionantes que se han usado en su historia. Funkhaus es un complejo de galpones industriales erigido en la década de los '50, a orillas del río Spree, desde donde se centralizaban todas las transmisiones radiales de la Alemania soviética. Producto de la Guerra Fría, el edificio fue abandonado y recién retomado como centro cultural y espacio de espectáculos artístico después de la caída del Muro.

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Foto: Thomas Meyer[/caption]

Durante el mes que dura la Academia, los 60 participantes elegidos se dividen en dos grupos de 30, que conviven cada uno durante dos semanas. Generalmente se organizan por su nivel de experiencia –un grupo con los más novatos y luego otro que ya cuenta con un mayor número de publicaciones y reputación local- y también por sus distintas habilidades artísticas, con el fin de que se pueda colaborar de manera fluida y que puedan aprender el uno del otro.

Cada jornada consta del uso de los estudios de manera libre y a las horas que los participantes estimen convenientes. Pueden usarlos solos o en grupos, pero lo que se fomenta en general es la colaboración. Y si la inspiración llega a las 4 de la mañana, habrá siempre un equipo de estudio listo para ayudar a conectar y usar los instrumentos, o simplemente aconsejar creativamente, entre los que destacan músicos de renombre como Marco Passarani (del dúo Tiger & Woods), Angel Deradoorian (ex vocalista de Dirty Projectors) o el DJ y productor Pearson Sound.

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Foto: Thomas Meyer[/caption]

También hay actividades obligatorias en las que se reúnen todos, como los servicios de almuerzo y comida, en las que terminan compartiendo los participantes y los invitados por igual, sin importar qué tan conocidos sean; o las dos lectures diarias. Es en estas últimas cuando los chispazos de inspiración y lecciones de vida complementarias pueden aparecer.

Una lecture es un formato que consta de una conversación diversa de aproximadamente dos horas con figuras importantes de la música, muchas veces ligadas al país en el que se hace la Academia. Éstas son privadas para los participantes y los invitados como nosotros, y algunas se transmiten vía streaming o se registran para su posterior retransmisión.

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Nina Kraviz. Foto: Fabian Brennecke[/caption]

Para hacerse una idea del nivel, en los tres días que estuvimos presentes asistimos a una inspiradora charla de tres horas de la reconocida DJ y productora rusa Nina Kraviz –ex participante de la Academia en 2005, en Seattle-, otra con el influyente japonés Damo Suzuki, ex vocalista de Can, y una abierta a público con la actriz y cantante estadounidense Janelle Monáe. En ellas no se tratan sólo temas musicales, sino que también se conversa sobre experiencias de vida que puedan ser útiles para que los participantes aprendan sobre cómo manejar la ansiedad de éxito, enfrentar al público o manejar la frustración.

Quienes han participado cuentan que los días pasan de manera rápida e intensa, pero que resultan muy fructíferos. Junto con lo que pasa dentro de la Academia misma, cada uno de los 30 tiene la posibilidad de tocar en un lugar emblemático de la ciudad, y a nosotros nos tocó ver cómo Iarahei, la única participante chilena de este año, se presentaba con éxito en el sudoroso subterráneo de Sameheads, un conocido bar del bohemio barrio Neukölln.

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Iarahei. Foto: Dan Wilton[/caption]

No sólo lo que pasa en esas dos semanas puede ser clave para desarrollar la carrera de cada participante, sino también el acompañamiento que se les da después a quienes muestran la suficiente iniciativa y ambición. Así han despuntado algunos de los nombres que han sido parte en años anteriores, como la ya citada Nina Kraviz, u otros como Aloe Blacc, Flying Lotus, Natalia Lafourcade, Black Coffee, Hudson Mohawke, TOKiMONSTA o los chilenos Alejandro Paz y Valesuchi.

La versión 2018 sigue en curso hasta el 12 de octubre, y varias de sus fiestas y actividades se transmitirán vía streaming a través de los canales de RBMA en redes sociales. Al finalizar el período, la música que se generó durante el mes aparecerá en un ya tradicional compilado de canciones originales. En rbma.com, además, está todo el archivo de charlas y música de ediciones anteriores.